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Dictador Daniel Ortega en una pantalla de Televisión del mercado Roberto Huembes de Managua. Foto LA PRENSA.

1984 de Orwell en Managua: la realidad distópica que se vive en el Huembes

Por casi nueve horas diarias, televisores transmiten la propaganda oficialista. En los altavoces se escucha todos los días el discurso de Rosario Murillo  

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Ir de compras al Mercado Roberto Huembes en Managua también es escuchar la propaganda oficialista de la dictadura. La escena pareciera sacada del libro 1984, de George Orwell. Mientras los comerciantes buscan atraer a su clientela con aquellos incesantes gritos: “¿Qué va a querer?, ¿Qué va a llevar?”, en unas pantallas de televisor se reproducen las imágenes de la propaganda oficialista. Se repiten una y otra vez, durante casi nueve horas diarias. Los protagonistas son los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, en las imágenes se ven ondeantes banderas rojinegras, agentes de la Policía orteguista, del Ejército, celebraciones oficialistas, conciertos, discursos, anuncios de propaganda…  

En el Mercado Roberto Huembes hay al menos tres televisores que desde las 8:00 de la mañana transmiten propaganda. Es lo mismo todos los días. Un bucle infinito. Es la versión de la realidad que dicta el régimen y tanto compradores como comerciantes deben aceptar. No hay opción para cambiar de canal.

Pantalla de televisión transmite propaganda oficialista en el mercado Roberto Huembes. Foto LA PRENSA.
Pantalla de televisión transmite propaganda oficialista en el Mercado Roberto Huembes. Foto LA PRENSA.

“Yo ya ni los noto”

En los televisores solo se ve, no se oye. A los comerciantes y compradores no les gusta, tampoco les disgusta, solo se ha convertido en parte de la rutina diaria del mercado, es el reflejo de la normalización del control de los espacios públicos como campos de adoctrinamiento de la dictadura en el país. 

“Yo ya ni los noto”, dice una vendedora en medio del bullicio. “Solo pasan imágenes de la propaganda política”, dice otro comerciante sin dar más detalles.

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En la transmisión a veces son clips del Canal 13, propiedad de Camila Ortega, hija de los dictadores; otras veces de Managua TV, la plataforma que con presupuesto de la comuna capitalina reproduce propaganda; otras veces de JP+, del Ministerio de la Juventud, que también reproduce el discurso oficialista. Cada clip es el recordatorio constante del poder del régimen. Se ven discursos de Ortega y Murillo, videoclips de LiberArte, una agrupación musical conocida por componer canciones que adulan a la dictadura o de María Alfonsina, conocida por interpretar Soberanía, una canción del régimen en la que ataca a Estados Unidos, hay imágenes de desfiles de la Policía orteguista, entre otros.

NI comerciantes ni compradores notan la propaganda oficialista en el mercado Roberto Huembes. Foto LA PRENSA.
Ni comerciantes ni compradores notan la propaganda oficialista en el Mercado Roberto Huembes. Foto LA PRENSA.

¿Quién controla las pantallas?

La programación de estas pantallas está controlada desde las oficinas de la Corporación Municipal de Mercados de Managua (Commema).

Las pantallas están protegidas por una caja metálica que abren en la mañana y cierran por la noche. Resaltan por los colores que usa la dictadura como el fucsia y el verde chillante. Los agentes de seguridad de Commema se pasean constantemente por las galerías donde están los televisores; en la entrada de los abarrotes, las piñatas y cajetas. Ellos mismos son los encargados en apagarlas y enllavar las cajas que las cubren al final del día. 

La voz omnipresente de Murillo

Además de los televisores mudos, por todo el mercado hay parlantes que suenan constantemente con música variada, que cada mediodía es interrumpida para transmitir el noticiero del oficialista Canal 4. En esa transmisión, a diario, se escucha el discurso de la codictadora Rosario Murillo. Es un ruido de fondo mientras se compra en este mercado fundado hace más de 40 años y con más de 2,000 comerciantes. Su voz anuncia jornadas de vacunación, actos partidarios, habla de deportes, salud, relaciones internacionales. Murillo es la voz de la dictadura.

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Desde el regreso de Ortega al poder 2007, Murillo monopolizó las comunicaciones oficiales. Eso llevó a que muchos la llamaran la «Gran Hermana” haciendo referencia al “Gran Hermano”, personaje de la novela 1984, de George Orwell, líder de un Estado totalitario que vigilaba a los ciudadanos, manipulaba la información y difundía propaganda.  

Imposición de la narrativa de la dictadura

En este mercado el ambiente es el de cualquier otro sitio de compras, ruidoso y agitado. Un mendigo que pide una moneda mientras se come un vigorón; un vendedor que se queda dormido en su silla viendo el celular, otra que fuma, un comprador regateando. En ese vaivén se mezcla la voz de Murillo con las imágenes propagandísticas que se transmiten en los televisores. A Murillo se le oye en el sector de los abarrotes, en el de las piñatas, de las carnes, las flores, en los comedores. Quizás los comerciantes ya no la escuchan, tampoco quienes llegan a comprar, pero su voz está ahí todos los días y las imágenes de la dictadura también. Es el mismo mensaje todos los días, son las mismas imágenes todos los días, es la imposición de la narrativa de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Propaganda política en pantalla del mercado Roberto Huembes. Foto LA PRENSA.
Propaganda política en pantallas del Mercado Roberto Huembes. Foto LA PRENSA.

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