Edward Enrique Gaitán Gallegos, de 21 años, sentenciado a cadena perpetua por parricidio. Foto: Tomada de medios oficialista

Edward Enrique Gaitán Gallegos fue sentenciado a cadena perpetua por parricidio. Foto: Tomada de medios oficialista

Se cumple un año del parricidio que estremeció a Catarina y que aún vaga en los recuerdos de sus habitantes

Nada volvió a ser igual en Catarina tras el crimen cometido por el joven Edward Gaitán Gallegos contra su hermanito de siete años

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Catarina, uno de los pueblos más pintorescos y dinámicos del departamento de Masaya, lleva en la memoria uno de los hechos más sangrientos ocurridos en los últimos años en Nicaragua. Se trata del parricidio cometido por el joven de entonces 21 años, Edward Gaitán Gallegos, contra su hermanito de siete años, de iniciales O.A.G.M.

Entre la conmoción y el desconcierto, habitantes del municipio de Catarina recuerdan con sabor amargo aquella noche del 18 de agosto de 2024 cuando el joven planificó cuidadosamente el crimen. Un parricidio que Gaitán quería ocultar como si se tratara de una desaparición, pero no pasaron ni 24 horas cuando la Policía de Masaya dio con el paradero del cuerpo del menor y lo inculpó por el delito.

La Fiscalía señaló que a eso de la una de la tarde de ese domingo, el joven llamó a su hermanito cuando se encontraba solo jugando en el porche. Lo metió a la casa, cerró la puerta con llave y procedió a golpear al niño en la cabeza con una piedra que tenía guardada en el lugar.

Fue un crimen que se considera de odio, ya que a Gaitán no le bastó ver desplomarse el cuerpo del menor y quedar inconsciente, sino que también le tapó la boca y nariz para después colocar ambas manos en el cuello del niño para estrangularlo.

El 1 de octubre de 2024 el juez Norman André Chávez Durán, del Juzgado de Distrito Penal de Juicio de la ciudad de Masaya, sentenció a Gaitán a cadena perpetua revisable luego que el 24 de septiembre el joven admitió los hechos y confesó su arrepentimiento. Un crimen que hoy resuena en la memoria y el sentir de este pueblo.

En Catarina nada es igual

Una ciudadana quien se hizo identificar como comerciante, dijo que «de una u otra manera» se habla del tema entre familias, amigos, o incluso vecinos. La mujer aseguró que uno de los comentarios que aún se esparce como pólvora encendida es la condena que recibió el joven y cómo planificó cuidadosamente el crimen. De los padres del menor no se rumora más.

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«Sé que la señora, la mamá del niño (Martha Medina), se separó de él (Ollman Gaitán) antes que este crimen cumpliera un año. Dicen que ella está intentando rehacer su vida y no está mal, pues tiene derecho, pero también sé que no les gusta referirse al tema», señaló sin entrar en más detalles.

Por su parte, una vecina del padre de Gaitán, quien prefirió no revelar su nombre, señaló con dureza a quienes murmuran en contra del joven condenado y afirmó que ninguno «palpó de cerca» como ella la situación que vivía la familia. Aunque ciertamente se ha generado un gran «hermetismo» en torno al caso, la vecina insiste en que a las personas «les gusta el morbo» y hacen comentarios «fuera del lugar».

«Este caso tan delicado impactó mucho al municipio de Catarina. Yo en lo personal conocí a Edward desde muy niño y siempre se desarrolló como un joven muy callado», narró la vecina, quien no quiso referirse a los padres del niño por respeto a su dolor.

«Yo no tengo opinión en su vida privada (de la mamá de menor). Yo he trabajado en el área social y tengo conocimiento de que se le quiso brindar ayuda psicológica y la rechazó», añadió.

Cientos de pobladores de Catarina acudieron al funeral del niño de 7 años asesinado presuntamente por su hermano. LA PRENSA/ Redes sociales.
Cientos de pobladores de Catarina acudieron al funeral del niño de 7 años asesinado presuntamente por su hermano. LA PRENSA/ Redes sociales.

Entre el desconsuelo y sorpresa describió como «triste, escalofriante y doloroso» el recuerdo de ese suceso que aún vaga por las calles de este municipio y que dejó una «profunda reflexión a los padres de familia que hacen caso omiso a las graves situaciones del hogar y que afectan a nuestros hijos».

«No justifico la situación de Edward porque también soy mamá, pero en lo personal creo que en la mayoría de la municipalidad solo queda el recuerdo; la verdad es que ambas familias son muy conocidas en el municipio y no se anda de amarillistas, solo hay recuerdos que se publican en redes», añadió.

«Fue un arrebato», dice la madre de Gaitán

El hecho dejó a dos madres sumergidas en la tristeza. Ana Gisella Gallegos, madre de Edward Gaitán, contó a LA PRENSA que para ella, aquel trágico suceso fue motivado por el «arrebato y la desesperación» que su hijo reservó por mucho tiempo y envenenó sus ansias de vivir. Además, el joven nunca quiso recibir ayuda profesional.

Gallegos describe con impotencia aquel «dolor irreparable» que dejó el terror y la saña con que su hijo diseñó todo un plan criminal que lo llevó hasta prisión con todos sus sueños truncados. Gaitán ahora se arrepiente desde prisión a pesar que nada remedia del daño provocado.

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Hace aproximadamente tres años, Gaitán experimentó un episodio de ansiedad y depresión al gritarse en repetidas ocasiones que «su vida no tenía sentido y que nadie lo quería». Para Gallegos, el joven sufría maltrato y violencia, pero nunca quiso salir de la casa. Su hermana, quien es 10 años mayor que él, le pidió irse a vivir con su mamá, pero él nunca lo hizo por quedarse a «cuidar de su papá».

«Edward tenía una relación neutra con su hermanito, pero no así con la mamá del niño», aseguró.

Para Gallegos ha sido un martirio rememorar aquel hecho en que perdió la vida el menor, pues reconoce que un hijo es «lo más sagrado». Entre lágrimas y voz entrecortada, también admitió el dolor que le causa tener a su único hijo varón en prisión.

Gaitán purga su condena en las celdas de máxima seguridad del Sistema Penitenciario Jorge Navarro, conocido popularmente como La Modelo, en Tipitapa, hasta donde viajan su madre y su hermana, para presentarse a la visita una vez al mes.

Son 30 minutos para que ambas puedan visitar al joven detrás de un vidrio y con un teléfono, sin contacto físico. Desde diciembre del año pasado, Gaitán ha recibido las visitas de su madre y hace dos meses iniciaron las visitas su hermana.

«Edward está bien, es un Edward totalmente diferente. Reconozco que lo que ocurrió fue un arrebato que me truncó mis sueños de madre de verlo triunfar, pero estoy confiando en Dios», reconoció entre lamentos la mamá.

Ana Giselle Gallegos, mamá de Edward Gaitán (der.), presunto parricida de su hermano menor. Foto: Canal 8
Ana Giselle Gallegos, mamá de Edward Gaitán (der.), presunto parricida de su hermano menor. Foto: Canal 8

Gallegos confesó que desde el día del crimen ha sido víctima de rechazo, murmullos y malos tratos de quienes se decían llamar amigos, incluso no volvió a saber nada del papá de Gaitán y de toda su familia. «Me dieron la espalda», recordó. Por esa razón, Gallegos salió de su casa en la colonia Medardo Mairena, en Catarina, y se mudó por varios meses a vivir con su mamá.

Nunca percibieron violencia de su parte

Quienes conocieron a Gaitán lo recuerdan como un joven amable y educado. En 2020 terminó su quinto año de secundaria en el colegio Faro de Luz del municipio de San Juan de Oriente, y este 2025 estaría finalizando sus estudios de la carrera de Ingeniería Industrial. Su madre lo recuerda como un «chavalo aplicado, inteligente y muy apegado a su hermana».

«Siempre lo apoyamos yo y su hermana, excelente alumno, muy estudioso, pensaba siempre en su futuro, que nos ayudaría, incluso pensaba en ayudar a su papá», afirmó.

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Maestros y compañeros de clases del colegio Faro de Luz nunca percibieron una actitud de violencia o agresividad de parte de Gaitán.

Compañeros de trabajo del Restaurante La Olla de Barro, en Niquinohomo, dijeron a medios locales que en un año de labores junto a Gaitán, como bartender, conocieron a una persona respetuosa, trabajadora y con ánimos de superación.

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