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Jackson Amador y Melvin López Matus se encontraron una tarde de 2022 en Madrid, España, “para ver qué salía”. Ambos son músicos nicaragüenses que migraron al viejo continente en busca de mejores oportunidades para sus familias.
En medio de la faena por el arduo trabajo de la construcción, ninguno olvidó su pasión por la música y gracias a una amiga en común se conocieron para platicar y ver la posibilidad de fundar un grupo musical.
Melvin con su trompeta y Jackson con su clarinete, esa tarde sin conocerse previamente, acordaron que darían vida a una banda de chicheros que terminaron por llamar Banda Filarmónica El Güegüense. “Yo creo que somos la primera banda nicaragüense de nuestro género en España”, comenta Melvin tres años después.

Esta banda, ahora de 11 integrantes, se ha hecho muy conocida entre los nicaragüenses que viven en España. Los conocen como “Los Chicheros”, lo cual no les molesta, pero ellos se presentan como banda filarmónica para hacer hincapié en que su música no es solo chichería y que abarca otros géneros y ritmos latinos.
Han tocado en varias ciudades y en países como Suecia y Suiza donde uno no se imaginaría que un grupo de chicheros pueda llegar a poner a bailar a los nativos europeos. “No conocen las canciones, pero vieras que les gustan y se lo gozan”, detalla Melvin, de 34 años.
Con sus botas de vaquero, sus sombreros, sus chaquetines de cuero y pantalones de azulón, la banda ameniza los eventos que los latinos organizan en España. Tocan desde cumbia, salsa y sones nicaragüenses, hasta quebraditas mexicanas y covers de otras bandas de estilo norteño. “Somos bien versátiles en ese sentido porque tocamos de todo y nunca hemos sentido rechazo de la gente”, detalla Jackson, de 24 años.
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Todos los integrantes de la banda son nicaragüenses, empezando por los fundadores Melvin (trompeta y tuba) y Jackson (clarinete y saxofón). También están Carlos Rodríguez (percusión) de Nueva Segovia; Emmanuel Gudiel (trompeta) de Boaco; Maykel Mendoza (tuba y trombón) de Chinandega; Josué Oporta (tuba) de Managua; Armando Velásquez (trombón) de Boaco; Álvaro Gavarrete (percusión) de León; Javier González (percusión) de Boaco; Lenin López (percusión) de León, y Roberto Mejía (trombón) de Camoapa.

Informático
Todos los integrantes de la banda son migrantes que salieron del país en busca de mejores oportunidades de vida. Además de la banda, se dedican a la construcción, mensajería, repartidores y atender en tiendas de embutidos que en España les llaman charcuterías.
Los viernes por la tarde ensayan y los fines de semana le dedican su tiempo a las presentaciones que tienen programadas.

Melvin es originario de Santo Tomás, Chontales. Aprendió a tocar la guitarra gracias a su papá que también fue músico en su pueblo.
A los 16 años se fue a estudiar Informática a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN Managua), y en sus ratos libres se dedicaba a tocar la trompeta y los timbales con otros chicheros en fiestas patronales.
Poco a poco se fue haciendo nombre en el mundo de los chicheros nicaragüenses hasta que en 2018 lo invitaron a tocar en un evento de nicas en Bélgica.
“Ahí se me abrió la mente”, relata y una vez que regresó a Nicaragua quería migrar para probar suerte en Europa.
Fue así que, a mediados de 2019, Melvin llegó a España “sin idea de que iba a hacer una banda ni nada. Yo venía plan trabajo”, detalla. Primero se dedicó al montaje de tarimas y eventos. Luego se pasó a la construcción en donde ganaba un poco más de dinero. De vez en cuando tocaba su trompeta, pero solo para pasar el rato.
Sin embargo, cuando una amiga le presentó a Jackson, con el mismo gusto que tiene él por la música, supo que era el momento de retomar lo que le apasionaba.
Mariachi
Jackson es originario de Boaco y desde temprana edad sintió atracción por el mundo de la música. Él se vinculó desde niño con grupos de mariachis en su ciudad y a los 11 años empezó a tocar el guitarrón.

Mientras iba creciendo, en sus tiempos libres se iba a tocar como mariachi y a los 16 años ya se ganaba la vida con el guitarrón en las manos.
Sin embargo, en 2017, cuando tenía 17 años, sintió el deseo de migrar a Estados Unidos para apoyar económicamente a su familia.
Como llegó de manera irregular y era menor de edad, fue detenido por las autoridades norteamericanas y posteriormente deportado a Nicaragua.
Cuando vio que no pudo establecerse en Estados Unidos, decidió probar suerte en España en 2020 donde ya vivía una prima que le echó una mano en los primeros meses.
Jackson ha trabajado en construcción desde que llegó y como extrañaba tanto la música se compró un clarinete.
No sabía tocarlo, así que fue aprendiendo con tutoriales que encontraba en internet y consejos de otros músicos que conoció en Madrid. Con ese mismo instrumento es que empezó al momento de crear la banda con su “socio” Melvin en 2022.
El Güegüense
En aquel primer encuentro que tuvieron los dos músicos se dieron cuenta de que en España hacía falta un grupo tipo chicheros en las fiestas latinas. “Lo más cercano que había eran los mariachis mexicanos entonces de ahí nos surgió la idea de hacer la banda”, cuenta Melvin.
Una banda necesita instrumentos y músicos, así que los dos hicieron una inversión de 2,000 euros para comprar una tuba, platillos, timbales y otras cosas necesarias. Luego realizaron varias audiciones para ir encontrando a los músicos que calzaran con la idea de la banda.
Era importante que los integrantes fueran nicaragüenses “porque queríamos a gente que conociera el género ya que no hay partituras de los sones nicas, sino que esos se tocan a puro oído y no es cualquiera el que puede aprenderlos”, explica Melvin.
A finales de 2022 la banda ya tenía cinco miembros, lo suficiente como para presentarse en un evento de fin de año el 31 de diciembre. Luego, llegaron otras actividades a las que los fueron invitando poco a poco y rápidamente se hicieron conocidos en la comunidad nica, pero también entre otros latinos.
En Madrid, los centroamericanos suelen hacer fiestas llamadas “Las Vaqueras” en donde la temática es de banda norteña. Desde que El Güegüense se fundó prácticamente han estado siempre en esas fiestas y ya son una de las presentaciones infaltables en estos eventos.
Con el tiempo la banda se fue haciendo más grande, hasta contar ahora con 11 miembros. Algunos de los integrantes, como Jackson, viven en Málaga, una ciudad que queda a más de 500 kilómetros de Madrid. Esto dificulta que puedan ensayar durante la semana, pues también deben priorizar sus empleos.

Aún con las dificultades, la banda ha tocado en varias ciudades de España como Sevilla, Lorca, Murcia o Zaragoza. Incluso en la Plaza Mayor de Madrid, uno de los lugares más importantes de la capital española. También fueron invitados a un evento en Suecia en 2023 y en otras tres ocasiones han ido a tocar a Suiza.
“Para mí es un placer muy grande representar la cultura nicaragüense y tocar esos sones que escuchaba de pequeño”, comenta Melvin, quien disfruta ver al público que normalmente son personas que tienen años viviendo fuera de Nicaragua y les genera ilusión escuchar las canciones de los Mejía Godoy y otros sones nicas saliendo de los instrumentos de esta banda.
Su repertorio musical también abarca otros ritmos sudamericanos y mexicanos porque el público de esos países es lo que más abunda.
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Cada octubre en Madrid se hace un desfile por el Día de la Hispanidad. En 2024, esta banda fue invitada a participar en un bloque centroamericano y este año estarán nuevamente en un bloque dedicado exclusivamente a Nicaragua.
Por ahora, Melvin y Jackson aseguran que quieren que la banda sea todavía más grande, con más músicos y más repertorio de canciones. También aspiran a grabar un par de videoclips propios, “pero vamos pasito a pasito”, comenta Melvin.
Jackson, por su parte, señala que él quiere “llegar a la cima” con la banda. “En un futuro yo veo a la banda con sus propios temas y sus propias canciones, así al estilo de las bandas gruperas”, describe.
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