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A la vez que la dictadura condena la supuesta violación de la soberanía, las injerencias extranjeras y el «colonialismo» de Estados Unidos, aplaude la invasión de territorios ucranianos por parte del dictador ruso Vladímir Putin, que posteriormente las declaró repúblicas independientes. Al mismo tiempo, reconoce países que son colonias de Rusia, como Abjasia y Osetia del Sur, las que han enviado «acompañantes» a los fraudes electorales de la dictadura a cambio del reconocimiento.
Según especialistas consultados, la política exterior del régimen Ortega Murillo varía en función de los intereses de Vladímir Putin, su principal aliado.
El caso más reciente es el reconocimiento de las regiones de Donetsk, Jersón, Lugansk y Zaporozhie, territorios de Ucrania invadidos por Rusia, cuyo régimen los declaró repúblicas. La medida de la dictadura Ortega Murillo se dio pese a que Ucrania advirtió sobre posibles respuestas, al considerar que constituye una clara violación del derecho internacional.
La dictadura otorgó «plenos poderes» a Laureano Ortega Murillo, hijo de la pareja de dictadores, para firmar acuerdos con estas regiones. Esta decisión se produjo después de que, el 31 de julio, el régimen reconoció a Donetsk, Jersón y Lugansk como parte de Rusia. En 2021, Ucrania impuso sanciones a Nicaragua por abrir un consulado en Crimea, territorio anexionado por Rusia en 2014.
Dos líneas de política exterior
A consideración del catedrático y especialista en relaciones internacionales costarricense, Carlos Humberto Cascante Segura, estas medidas demuestran que el régimen de los Ortega Murillo mantiene dos políticas exteriores, una a distanciarse selectivamente de Occidente para evitar la crítica, y otra enfocada en su supervivencia.
«Todo aquello que contribuya a su supervivencia, incluido el apoyo ruso, se defiende a toda costa. En este marco se enmarca la aceptación de los territorios ocupados por Rusia. No hay aquí ninguna consideración sobre el derecho internacional; se trata únicamente de mantener la cercanía y la protección que brinda el Kremlin al régimen de Ortega y Murillo», dijo Cascante.
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Regiones beneficiosas para Rusia
El reconocimiento del territorio ucraniano como «repúblicas independientes», pero bajo dominio ruso, representa el máximo provecho para el Kremlin.
«El aspecto central es estratégico por la construcción de un corredor que conecta Crimea con las cercanías de Odesa. Con el control de Zaporozhie, Jersón, Lugansk y Donetsk, Rusia asegura el dominio de la ribera del mar Negro, antes en manos de Ucrania. Este control militar fortalece su posición política y permite a Putin presentar la ofensiva en Ucrania —que denomina “operación especial” y no guerra— como un triunfo de su política internacional», señaló Cascante.

El ejemplo de Abjasia y Osetia
Las relaciones entre Nicaragua y Abjasia fueron implementadas por el régimen sandinista tras su retorno al poder en 2007. El 10 de septiembre de 2009, Nicaragua estableció relaciones diplomáticas con este país, luego de reconocerlo como Estado independiente.
Abjasia es un territorio en el norte de Georgia. Tras la desintegración de la Unión Soviética, algunos territorios formaron nuevos estados independientes, y Rusia reclamó varios de ellos. En 1999, durante la crisis en Georgia, Abjasia se declaró independiente. Ni Europa ni Estados Unidos reconocieron esa independencia. Rusia, por supuesto, fue el primero en hacerlo y presionó a algunos países —entre ellos Nicaragua— para que también la reconocieran.
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Un especialista, consultado bajo condición de anonimato por temor a represalias, aseguró que el reconocimiento diplomático del régimen a Abjasia y Osetia del Sur —ambos países separatistas de Georgia— se ajusta a la agenda de Rusia.
«Son colonias de Rusia y tanto Abjasia como Osetia son simulaciones de Estado en el ánimo de privar de territorio a Georgia. Entonces no tienen autodeterminación ni una política propia», señaló un especialista en relaciones internacionales, bajo condición de anonimato.