Álvaro Baltodano Monroy, hijo del general en retiro, Álvaro Baltodano Cantarero.

Baltodano Monroy usaba el nombre de Ortega para atraer inversionistas

Basado en datos de los estados financieros de Ormat, la planta Momotombo “como negocio en marcha que era” valía en 2013 unos 37 millones de dólares, según un experto; sin embargo, los israelíes recibieron sólo 7.5 millones

Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

Álvaro Baltodano Monroy no sólo se acercó en 2013 a quienes serían sus tres socios para meterse en el negocio de la planta geotérmica Momotombo. Buscó a más inversionistas a contrarreloj, porque faltaba menos de un año para que expirara la licencia concedida al grupo israelí Ormat Holding, que la operaba desde 1999. Aunque la concesión era renovable, Baltodano Monroy contaba con que podía hacerse con ella.  

Una fuente del sector privado reveló que Baltodano Monroy aseguraba a potenciales inversionistas que Daniel Ortega ya había decidido sacar del juego a Ormat. En las reuniones, se refería al dictador como “el Gallo” —sin mencionar su nombre— para mostrar una familiaridad que luego traducía en confianza a quienes quería atraer a sus negocios.  

Las revelaciones sobre el estilo de hacer negocios del hijo de Baltodano salen publicadas un día después que LA PRENSA documentó, a través de procesos judiciales en Estados Unidos, los entretelones de la compra y los personajes que se acercaron para hacer un negocio que lucía prometedor a sus intereses.  

Baltodano Monroy es hijo del general retirado Álvaro Baltodano Cantarero, uno de los principales operadores económicos de la dictadura. Sin embargo, esa relación se rompió. En mayo fue detenido y su hijo en julio, luego que el Estado los acusó por lavado de dinero, en una operación asociada por analistas y opositores con las purgas realizadas por Rosario Murillo contra el llamado “sandinismo histórico”.  

Los Ortega Murillo podrían quedarse con el negocio 

En el marco de una supuesta “lucha contra la corrupción”, las autoridades de la dictadura cancelaron la concesión a Baltodano Monroy y sus socios alegando que no cumplieron con los compromisos de inversión planteados en el acuerdo de 2013 entre Momotombo Power Company (MPC) y la Empresa Nicaragüense de Electricidad (Enel). 

A juicio de un experto consultado por LA PRENSA, bajo condición de anonimato, después de la salida de Baltodano Monroy, Ortega puede poner nuevas fichas para controlar la geotérmica.  

«En Nicaragua no se puede mover un pelo sin el visto bueno de Ortega. El riesgo de mayor corrupción existe, porque ahora puede cederle la concesión a testaferros, a través de otra maraña de sociedades offshore, con precio de compra de energía altísimo. Me refiero a una sociedad en la que puedan ser los beneficiarios finales los Ortega Murillo a través de prestanombres del régimen», añadió. 

Según fuentes del sector, desde que Baltodano Monroy fue apresado en julio, Enel tomó control de las operaciones, y en las oficinas, que están en una casa en Las Colinas, hay también personal de la Procuraduría, “que es la gente que toma las decisiones administrativas”.  

Baltodano Monroy y sus socios pagaron muy poco 

El precio de venta de 7.5 millones de dólares de la generadora es la primera cosa que llamó la atención del experto consultado por LA PRENSA. Los estados financieros de Ormat de finales de 2012 muestran lo saludable del negocio. 

“Si valorás esa empresa, por su capacidad de generar flujos, vale mucho. Y dieron sólo 7.5 millones de dólares por ella. En el primero y segundo año se deberían haber pagado su inversión. (Los Baltodano) no invirtieron nada y siguieron recibiendo reales durante 12 años. Y encima compraron a un precio bajo”, explicó la fuente. 

El acceso a los estados financieros de Ormat de 2012 fue posible a través de la filtración de Pandora Papers, obtenida por el periódico alemán Süddeutsche Zeitung y compartida con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ). 

Lea también: Dictadura detiene al hijo del general en retiro Álvaro Baltodano, quien también está preso 

Este documento indica, según el experto, que una valoración razonable de la empresa al 31 de diciembre de 2012 estaba entre 8 y 10 millones de dólares, “más el efectivo en caja, el precio se eleva a entre 9.5 y 11.5 millones de dólares”.  

Pero el experto dice que el precio real es muy superior a eso. “Es un negocio en marcha que desde el año uno te va a generar utilidades, entonces el precio de venta podría rondar unos 37 millones de dólares, y pagaron 7.5 millones”, reiteró. 

Pero ni el préstamo pagaron 

Baltodano Monroy se asoció con los mexicanos Arturo Gamboa Rullán y su tío materno Pablo Monroy. El cuarto socio fue el guatemalteco Fernando Paiz. Gamboa prestó los 8.6 millones de dólares para comprarle a los israelíes y arrancar el negocio. Esa relación terminó mal porque, a pesar de las condiciones ventajosas con las que se hicieron con la concesión, ni siquiera el préstamo le pagaron a Gamboa Rullán.  

Lea además: Baltodano Inc: Momotombo Power, un negocio redondo creado a la sombra de Ortega 

Ante el incumplimiento de pago, el magnate mexicano inició en 2023 una demanda por daños y perjuicios contra Baltodano Monroy en Florida. Mientras tanto, sus abogados intentan en Nueva York obtener pruebas documentales para mostrar la supuesta gestión indebida de la Momotombo Power Company, una empresa inscrita en Islas Caimán con una sucursal en Nicaragua, a través de la cual operaban la concesión. 

Falta de transparencia 

En el sector energético de Nicaragua, las concesiones duran al menos 15 años, el Estado pide inversiones y compra la energía a un precio fijo. El acuerdo con MPC no está en los sitios del INE ni del Ministerio de Energía y Minas; en el INE sólo se puede ver el acuerdo con Ormat de 2001, mientras que los enlaces del MEM llevan a páginas con el mensaje “404 no encontrado” por lo tanto, se desconoce si el trato con Baltodano Monroy fue más favorable que el de sus antecesores. 

Otra fuente empresarial con conocimiento en el sector indicó que el precio de compra permitió a los nuevos propietarios hacer potencialmente más rentable el negocio que lo que pudiera considerarse razonable. “Eso fue producto de la influencia y sacaron del juego a una empresa de verdad (Ormat)… por unos inversionistas sin conocimiento del negocio. Desde ese punto de vista, no fue un buen negocio para Nicaragua”. 

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí