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El gobierno de Estados Unidos anunció el pasado martes la restricción de visas dirigida a ciudadanos de Centroamérica con vínculos —presentes o pasados— con el Partido Comunista de China (PPC). La medida, informada por el Departamento de Estado de Estados Unidos, se enmarca en la creciente rivalidad entre Washington y Pekín, la cual buscaría frenar la expansión de la influencia china en una región considerada tradicionalmente como el ‘patio trasero’ estadounidense, según explican a LA PRENSA analistas y catedráticos.
“Estados Unidos está decidido a contrarrestar la influencia corrupta de China en América Central y a detener sus intentos de subvertir el Estado de derecho”, expresó el secretario de Estado Marco Rubio en el comunicado del pasado 4 de septiembre. Según la nota de prensa, las sanciones se aplicarán tanto a quienes actúan actualmente en nombre del Partido Comunista Chino como a quienes en el pasado han financiado, autorizado o apoyado actividades que socaven el Estado de derecho en Centroamérica. La disposición incluye a familiares directos de los sancionados, que tampoco podrán ingresar al territorio estadounidense.
La medida abre una serie de interrogantes sobre el alcance real de esta restricción de visas, su efectividad y los motivos de Washington para priorizar la contención de China frente a otros actores, como Rusia, que también han expandido su influencia en países como Nicaragua.
Algunos expertos cuestionan el alcance real de esta restricción de visas, su efectividad y los motivos de Washington para priorizar la contención de China en el istmo centroamericano.
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De acuerdo con analistas consultados por LA PRENSA, la decisión de Washington responde a una preocupación estratégica de largo plazo que trasciende a Centroamérica, pero que tiene en esta región un punto neurálgico por su cercanía geográfica con Estados Unidos.
“Yo creo que la preocupación en el caso de Centroamérica es más un capítulo de la preocupación global de los Estados Unidos por la influencia China”, explicó un analista internacional en condición de anonimato por temor a represalias. Según su interpretación, cualquier vínculo oficial con China —ya sea a nivel político, empresarial o académico— puede convertirse en un factor de riesgo inmediato para perder la visa estadounidense.
En esa misma línea, el analista y escritor guatemalteco Juan Diego Godoy subraya que el interés chino en países de Centroamérica no necesariamente responde a un cálculo económico directo, sino a una estrategia de presencia geopolítica. “No es que vean a la dictadura nicaragüense, por ejemplo, como una gran potencia diplomática o económica, sino que lo hacen más para meterse contra otra potencia, como es el caso de Estados Unidos. Lo hacen porque les interesa estar ahí en su ‘patio trasero’ marcando territorio”, aseguró.
Una rivalidad más allá de lo militar
La confrontación entre Estados Unidos y China en el ámbito centroamericano no se limita a la diplomacia o a las alianzas políticas. Para Carlos Murillo, politólogo y catedrático de la Universidad de Costa Rica (UCR), hay una disputa evidente en temas como: el ciberespacio, el control de la inteligencia artificial, las redes de telecomunicaciones y la producción de microchips. Pero también señala que la competencia se traslada a la inversión extranjera directa, donde China busca ganar terreno en sectores estratégicos como infraestructura, energía y transporte.
“El objetivo de Estados Unidos es cerrarle espacios a la inversión extranjera directa, sobre todo en su traspatio geopolítico, que es el Caribe y en general América Latina”, dijo Murillo.

Ricardo Lizano, exdiplomático costarricense, explicó a LA PRENSA que una de las inquietudes de Washington radica en la capacidad de China para establecer alianzas políticas y económicas con gobiernos de distinta orientación ideológica. Aunque se trata de un país gobernado por un partido comunista, Pekín no ha tenido inconveniente en tejer vínculos con gobiernos identificadas con la derecha, incluso con algunos que son consideradas aliados de Estados Unidos.
“Lo que pasa es que en China en su afán de convertirse en el hegemón del mundo desafiando a Estados Unidos, no le importa un si una dictadura es de derecha o es de izquierda. Veamos el caso de El Salvador donde se construyó con el respaldo económico de China la más grande biblioteca de Centroamérica», resaltó Lizano.
La relevancia de Centroamérica para Washington
Más allá de la pugna global, el politólogo Murillo recuerda que hay factores internos que hacen de Centroamérica una prioridad para la Casa Blanca. “Centroamérica para los Estados Unidos adquiere hoy más relevancia que en otras oportunidades, no por temas militares, sino por temas primero de drogas, segundo de migración, tercero de la inversión extranjera directa China y en cuarto lugar de la presencia militar de Rusia, sobre todo en Nicaragua”, apuntó.
Para los analistas, Centroamérica no solo es un espacio de competencia geopolítica, sino también un punto de vulnerabilidad interna. El narcotráfico y la migración irregular ejercen presiones directas en la política doméstica estadounidense, mientras que la expansión de inversiones chinas en proyectos portuarios, energéticos o tecnológicos se percibe como una amenaza a la seguridad económica de largo plazo.
Aunque el anuncio de las restricciones de visas ha generado impacto mediático en países como Costa Rica con gran inversión china, la efectividad de esta medida es objeto de debate. El analista internacional que habló bajo anonimato se muestra escéptico: “No creo que sea suficiente porque, digamos, un empresario en Nicaragua, en Costa Rica o en cualquier país centroamericano que tenga negocios con China puede hacer escala desde Ciudad de México o desde otras capitales importantes de América Latina con vuelos directos a China”.
En otras palabras, las restricciones de visas limitan la movilidad hacia Estados Unidos, pero no necesariamente frenan la relación de los países centroamericanos con China. Empresas, políticos y funcionarios pueden seguir manteniendo lazos con Pekín a través de otros canales, lo que plantea dudas sobre si esta política será realmente capaz de reducir la influencia china en la región.
A Estados Unidos le preocupa más China que Rusia
Las medidas contra las personas que mantienen vínculos con China también abren la pregunta de por qué Washington enfatiza la contención de China y no de Rusia, que ha mantenido una estrecha relación con el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua. La respuesta, según los especialistas, está en la proyección global que quieren generar Donald Trump y Vladimir Putin.
“Le preocupa más China porque, China tiene un proyecto hacia el 2030 en donde militarmente va a superar en ese momento a los Estados Unidos. Eso es muy claro. Entonces ahí hay una preocupación. No es que no le preocupe Rusia, es que yo creo que Donald Trump está convencido de que puede controlar a Putin”, explicó el analista que eligió el anonimato.

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Este analista considera que, Rusia concentra su interés en el ámbito militar, sobre todo en Nicaragua, pero carece del poderío económico y político que China busca consolidar en Centroamérica.
Algunos analistas dudan que Estados Unidos logre frenar por completo la expansión de China en la región, tomando en cuenta que, con excepción de Guatemala, Pekín ha restablecido relaciones diplomáticas con todos los países del istmo centroamericano.
Murillo considera que la disputa es estructural y que difícilmente se resolverá en el corto plazo. “Lo que estamos viendo es un enfrentamiento muy bipolar entre Estados Unidos y China en términos de inversión extranjera directa”, insistió.
Los analistas consultados por LA PRENSA coinciden en que, el escenario en Centroamérica representa tanto riesgos como oportunidades, pues la guerra comercial de dos potencias globales puede traducirse en inversiones, créditos y proyectos de infraestructura por parte de China, pero también en mayor presión diplomática por parte de Estados Unidos, el principal socio comercial de América Central.
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