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A Martha el sueño americano se le esfumó en tan solo dos años. El 23 de diciembre de 2023 que salió de Nicaragua con el programa parole humanitario, establecido bajo la administración del presidente Joe Biden para permitir el ingreso de inmigrantes de manera legal a Estados Unidos, era apenas el inicio de todos los sueños que tenía proyectados junto a su pareja; sus planes eran comprar una propiedad y construir su vivienda.
“Viajamos con el objetivo de trabajar y hacer nuestra casa. Eso era todo», dijo la docente nicaragüense que prefirió no ser identificada por temor a represalias por hablar con LA PRENSA.
La docente viajó con su hija de 5 años rumbo a Charlotte, una ciudad de Carolina del Norte. Allá se reencontró con su pareja que años atrás había migrado de manera irregular a Estados Unidos. «Comencé a trabajar, me dieron un permiso de trabajo por dos años y también mi seguro social».
No obstante en Estados Unidos se embarazó de su segundo bebé y comenzó a presentar complicaciones médicas. «Fue un embarazo muy complicado, aparte que comenzó todo el tema de las deportaciones«, contó.
Regreso voluntario
La docente nicaragüense decidió regresar a Nicaragua por voluntad propia ante el miedo de lo que pudiera ocurrirle.
En enero de 2025 el presidente Donald Trump asumió un nuevo mandato al derrotar a su contrincante demócrata Kamala Harris. Trump anunció de inmediato una serie de medidas para frenar la migración irregular, pero también canceló varios programas que su antecesor Joe Biden había implementado, como el parole humanitario, que fue con el que la docente logró llegar a Estados Unidos.

Un embarazo complejo en EE. UU.
Martha vivió todo su embarazo viendo noticias de posibles deportaciones y también de la cancelación de su programa. «No me dio ni tiempo de cambiar mi estatus migratorio o pedir asilo. Pasé entre mi embarazo y las noticias», comentó.
Cuando intentó asesorarse con un funcionario migratorio dice que le dieron una perspectiva negativa y poco esperanzadora para poder pedir asilo político. «Básicamente me dijeron que me fuera del país».
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La docente nicaragüense dio a luz prematuramente. El nacimiento de su bebé, un correo donde se le notificó el fin de su programa y la revocación de su permiso de trabajo la obligó a tomar la decisión de salir del país y regresar a Nicaragua.
“Mi miedo era que me detuvieran en Estados Unidos cuando fuera a dejar a una de mis hijas a la escuela. Dije ‘¿con quién quedarán mis hijas?’ Por eso decidí mejor irme a Nicaragua».
El caso de esta docente no ocurre en el vacío. Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), en los primeros 200 días de la administración Trump, 1.6 millones de personas abandonaron Estados Unidos. Sin embargo, CBS News matiza esa cifra: de ese total, apenas 150,000 corresponden a deportaciones formales y sólo 13,000 fueron registradas oficialmente como autodeportaciones.
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Una nueva vida en Nicaragua
Martha lleva una nueva vida en Nicaragua tras su retorno. Dejó atrás los programas de televisión para seguir de cerca el tema de las deportaciones, pero ahora piensa en su futuro. Señala que comenzará los trámites para inscribir a su hija, nacida en territorio estadounidense, en el Registro Público de Nicaragua.
«Al entrar a Nicaragua mi hija entró como turista y cobraron, pero debo cambiar esto», sentenció la docente nicaragüense.
Se calcula que alrededor de 93,000 nicaragüenses llegaron a Estados Unidos con el parole humanitario hasta finales de 2024, de los cuales más de 60,000 estaban en riesgo de deportación debido a que no habían ajustado su estatus migratorio antes de que se anunciara el fin del programa en marzo de 2025.
Martha dice que hasta el momento no se arrepiente de la decisión. Menciona que aunque no hizo el trámite formal de la autodeportación, recibió una llamada días después del gobierno estadounidense para consultarle cuándo había salido y con quiénes más.
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“Me preguntaron si realmente había salido del país, me dijeron que me enviarían un correo y que verificarían con Migración que yo ya no estaba en EE. UU. También me prometieron que me enviarían mil dólares, pero todo quedó en palabras”, relató.
El gobierno de Donald Trump lanzó el programa Project Homecoming, que ofrecía cubrir el viaje y entregar un bono de 1,000 dólares a quienes aceptaran autodeportarse usando la aplicación oficial CBP Home. La medida fue presentada por el Departamento de Seguridad Nacional como una alternativa “más barata y digna” que las deportaciones forzadas.
¿Qué es la autodeportación?
La autodeportación en Estados Unidos es la vía para que los migrantes indocumentados salgan de forma voluntaria del país y evitar que pasen por un proceso de deportación formal.
De acuerdo con el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés), si el migrante opta por la autodeportación no debe acudir a alguna oficina de ICE y por el contrario, solo debe salir del país. «Si ICE lo arresta porque no se entregó, la agencia lo detendrá y lo removerá —y podría tener que pasar varios meses detenido mientras espera su remoción», advierte la agencia.