Elecciones en Bolivia

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Las noticias de la gran nación norteamericana, parece opacar los acontecimientos que ocurren en el resto del mundo, incluyendo nuestra América Latina. El próximo 17 de agosto, la hermana República de Bolivia celebrará elecciones presidenciales y ha pasado como algo superficial por nuestra América, obviando que está en juego algo más que un simple cambio de presidente. Para que un candidato sea escogido como presidente debe sumar más del 50 por ciento de los votos válidos o, en su defecto, aventajar por más del 10 por ciento de los sufragios a su contendiente más cercano.

Cuando los votos nulos y en blanco sumen más del 50 por ciento, el próximo presidente de Bolivia será escogido con base en los votos restantes, que son los únicos que tendrán validez, incluso si son menos.

Si ningún candidato obtiene la mayoría, se llevará a cabo una segunda ronda el 19 de octubre.

Para estas elecciones la mujer boliviana no alcanza estas alturas, pues los ocho candidatos son varones, dos de ellos van a disputar la Presidencia, los otros seis están lejos en las encuestas, pero sin obviar el factor sorpresa.

Es asombroso que para esta fecha no exista un claro candidato favorito, pues las encuestas dan como ganador al voto en blanco y nulo con un 21.7 por ciento, y que además es promovido por el antecesor del actual gobernante boliviano, ambos pertenecientes al Movimiento Al Socialismo (MAS), pero ahora enfrentados en una disputa por la ambición al poder.

En segundo lugar, se encuentra Samuel Doria Medida, de Unidad Nacional, con 21.5 por ciento, quien busca la Presidencia por cuarta ocasión, se identifica como social-demócrata, su postura es de no intervención del Estado en la economía productiva.

Y en tercer lugar se encuentra Jorge Quiroga, de Alianza Libre, con 19.6 por ciento de intención de votos.

El partido gobernante lleva dos décadas en el poder, y Bolivia se encuentra en una situación difícil. La deuda pública es del 80.1 por ciento del PIB. La inflación acumula 15.53 por ciento, esta cifra duplicó la del gobierno para el primer semestre que era 7.5 por ciento y según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la inflación para fin de año será 7.8 por ciento.

El autor es comentarista político.

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