Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
«Hacer arte es resistir», dice Kevin Laguna, artista plástico originario de Estelí, quien hoy rehace su vida en Estados Unidos después de haber pasado casi diez meses encarcelado en Nicaragua, bajo la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, por pintar un mural en honor a la nicaragüense Sheynnis Palacios, Miss Universo 2023.
Laguna, de 29 años, fue detenido el 21 de noviembre de 2023 en su casa en Estelí y trasladado al Sistema Penitenciario Jorge Navarro mejor conocido como La Modelo en Tipitapa, donde no tuvo acceso a materiales ni espacios para expresarse. En la cárcel le cortaron su melena y le dejaron un corte pequeño.
Lea además: Óscar Parrilla y Kevin Laguna, los muralistas desterrados por dibujar a Sheynnis Palacios
Fue liberado el 5 de septiembre de 2024, junto a otros 134 presos políticos y desterrado a Guatemala, donde permaneció tres meses antes de viajar a Texas, Estados Unidos, por medio del Programa de Admisiones de Refugiados de EE. UU. (USRAP, por sus siglas en inglés) donde hoy vive con familiares.
«Desde que salí, no he dejado de pintar. Incluso en Guatemala, en un hotel, trataba de hacerlo con cuidado para no manchar», cuenta Laguna, quien en suelo estadounidense ha comenzado a trabajar como muralista y ha encontrado una comunidad artística que lo ha acogido.
Encontró espacios para seguir haciendo arte
Laguna aseveró que durante su estancia en Guatemala tuvo la oportunidad de conocer muchas personas de su gremio. «Yo le agarré cariño a Guatemala, yo siento que nos recibió bien, conocí a artistas, grafiteros, muralistas. Es un país súper rico culturalmente», compartió.
El artista esteliano llegó a Estados Unidos en diciembre de 2024. Aunque al inicio le costó adaptarse a la vida en un país con costumbres tan distintas a las de Nicaragua, su proceso migratorio avanzó con agilidad. Recibió su permiso de trabajo sin demoras, lo que le permitió continuar de inmediato con su oficio: el arte que nunca ha dejado, ni siquiera en el exilio.
«No te voy a mentir, me sentía como pez fuera del agua, en el sentido de que este país es distinto a nuestro país, a Latinoamérica, en muchos aspectos, desde la cultura y costumbres, pero las personas que me recibieron me motivaron», apuntó.
Lea también: De leer leyes a escribir cuentos para niños: la reinvención del excarcelado Róger Reyes
Poco a poco —sostiene— su vida en Estados Unidos ha ido tomando sentido. «Gracias a Dios, estoy en un país donde el arte se consume, se valora, y eso me ha permitido seguir haciendo lo que mejor sé hacer», afirmó. Además, ha logrado conectarse con otros artistas, lo que le ha abierto nuevas oportunidades y espacios de aprendizaje.
Desde Texas, Laguna se dedica de lleno al arte, sin horarios y sin pausas.

«He trabajado con personas latinas que han vivido aquí toda su vida, son dueños de negocios y me han dado trabajo de pintar. Pero yo, haya o no dinero de por medio, siempre estoy pintando. Siempre estoy dibujando», compartió.
Sigue exponiendo la represión en Nicaragua
Laguna ha plasmado en sus obras temas como la represión en Nicaragua, los presos políticos y la migración forzada. Una de sus pinturas muestra a un guardabarranco —ave nacional— suspendido de una de sus patas, como símbolo de la libertad atrapada.
«Sigo exponiendo lo que vive el país, pero a mi modo, sin seguir panfletos ni agendas, sin seguir órdenes, porque yo lo viví», aseguró.


Laguna confesó que su decisión de seguir denunciando la represión que se vive en Nicaragua es porque vivió en carne propia lo duro que es que nadie hable de ello.
«Yo sé lo que se siente que afuera no se toquen estos temas», afirmó.
Puede interesarle: Qué cambios hubo para que EE. UU. denegara el reasentamiento a casi 40 excarcelados políticos nicaragüenses
La pintura sigue en sus planes
También contó que entre sus metas a corto plazo es seguir en constante aprendizaje del arte.
«He tenido acceso a nuevos libros sobre la estimulación de la creatividad, siempre estoy absorbiendo, estoy en constante aprendizaje. Una de mis metas es aprender nuevas cosas en el mundo de la creatividad, enriqueciendo mis conocimientos y habilidades», recalcó.
El joven artista nicaragüense no descarta regresar a su patria. Al contrario, lo tiene entre sus metas a largo plazo. «Me sacaron pintando y voy a regresar pintando», sentenció.

Su historia se suma a la de decenas de nicaragüenses que, tras ser criminalizados por el régimen Ortega Murillo, han encontrado en el exilio un espacio para reconstruirse sin dejar de resistir.
«Hacer arte es resistir. Lo hice aún estando secuestrado, ahora imaginate en libertad», señaló. «Hay cosas que no podemos controlar, pero hay que enfocarse en las que sí. Yo me aferro a lo que me da vida: el arte», afirmó.