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El exjefe de la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS) de Costa Rica, Eduardo Trejos Lalli, advierte que el narcotraficante Alejandro Arias Monge, alias Diablo, el narcotraficante más buscado por Costa Rica, podría estar en territorio nicaragüense, protegido por redes de apoyo a ambos lados de la frontera a través de «la compra de lealtades» y beneficiado por la escasa colaboración del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en el combate al crimen organizado, a raíz de la crisis sociopolítica que estalló en abril de 2018.
«Es muy factible que esté yendo y viniendo entre Nicaragua y Costa Rica. Ese ha sido un modus operandi, porque es una zona donde se puede esconder fácilmente, donde puede comprar un montón de lealtades, y es lo más normal que esté en una zona como esa, donde pueda mantenerse con un bajo perfil», dijo Trejos en una entrevista concedida a LA PRENSA.
El Gobierno de Estados Unidos, a través de la Embajada en Managua, anunció el 13 de mayo que ofrece una recompensa de 500 mil dólares por información que conduzca al arresto del Diablo. Esto, según especialistas consultados previamente, aviva los temores de que se encuentre en suelo nicaragüense.
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«El área de competencia de la DIS es recibir información sobre cárteles internacionales que operan en Costa Rica y en otros países, y generar líneas de investigación en coordinación con el OIJ. Vigilancias, seguimientos, recopilación de información, pero básicamente con los cárteles internacionales. Se recibe información de México, de Colombia, de los países centroamericanos, de Estados Unidos, y con eso se hacen las operaciones de trabajo con los otros órganos competentes», dijo Trejos.
En mayo, Michael Soto, subdirector del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), indicó que Arias Monge utiliza el sector fronterizo de Crucitas para trasladarse a territorio nicaragüense y refugiarse en áreas boscosas de difícil acceso y que cuando percibe presencia policial, él y su grupo cruzan la frontera. Una vez que el peligro disminuye, retornan a las zonas boscosas de Costa Rica, cerca de la frontera con Nicaragua.

«Diablo» se movió más al norte
«Cuando yo estaba dirigiendo la DIS, las operaciones (de Diablo) más bien eran del lado del Caribe. A través del tiempo se fue moviendo más hacia el norte. Y cuando yo dejé la institución, era una línea de trabajo que entraba y salía por puntos ciegos de la frontera y que además tenía ahí una red de cuido a los dos lados de la frontera muy importante», señaló Trejos.
En una entrevista concedida por el titular de OIJ, Randall Zúñiga a El Observador, señaló que no se puede precisar si Diablo se encuentra en Costa Rica, «pero que suele movilizarse en la zona fronteriza con Nicaragua. Él siempre se maneja en la frontera”.
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LA PRENSA consultó al OIJ sobre las investigaciones para conocer mayores detalles, pero esta cartera aseveró que, debido a que el caso se encuentra en investigación, no pueden profundizar sobre el tema.

Colaboración de Nicaragua con Costa Rica es mínima
Según Trejos, la zona fronteriza con Nicaragua históricamente ha sido una plataforma para narcotraficantes que se trasladan desde Costa Rica.
«No solamente el Diablo ha operado en la frontera con Nicaragua. Otros narcos de diferentes niveles también lo han hecho, primero porque ahí pasa droga. De ahí usted puede saber cuántas detenciones ha habido de droga, avionetas que han caído en la línea fronteriza del lado de Nicaragua, de acuerdo a un caso de esos, los propios camiones que a veces detiene el Ejército nicaragüense y decomiso de dinero del narco», refirió.
Según Trejos, a raíz de la crisis sociopolítica, las autoridades de Nicaragua redujeron su colaboración con Costa Rica, al igual que lo señaló Estados Unidos anteriormente, en su caso respectivo.
«Era muy poca la colaboración. La relación se vio muy afectada después de 2018. Nosotros teníamos algunos contactos con el Ejército, con la parte del Ejército encargada de estos temas y con ellos a veces intercambiamos información», dijo Trejos.
«Nosotros le decíamos que habíamos detectado, por ejemplo, alguna lancha que iba y que siguió hacia Nicaragua, entonces procedíamos a notificar por los canales correspondientes, pero muchas veces el silencio del otro lado era lo que teníamos. No había mucha respuesta. En los dos años y medio que estuve al frente de la DIS, una o dos veces, tuvimos algún tipo de coordinación con Nicaragua», añadió.