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Desde el estallido de la crisis sociopolítica en Nicaragua, la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS) de Costa Rica comenzó a recibir múltiples denuncias de nicaragüenses que huían del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo por casos de vigilancia, intimidación y posibles operadores del régimen actuando desde territorio costarricense. Uno de los denunciantes en ese contexto fue el mayor en retiro Roberto Samcam, quien sostenía reuniones con funcionarios de la DIS y advirtió sobre amenazas de muerte en 2019.
Samcam fue asesinado en su vivienda en Moravia, San José, el pasado 19 de junio a las 7:45 de la mañana. Previamente, el exmilitar informó a la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS), adscrita al Poder Ejecutivo costarricense, sobre amenazas de muerte.
En esta entrevista con LA PRENSA, el exdirector de la DIS entre 2018 y 2021, Eduardo Trejos, y quien también fue embajador de Costa Rica en Managua, confirmó que la institución investigó varias de las denuncias que recibió la DIS por parte de exiliados de Nicaragua, aunque en muchos casos no se lograron comprobar amenazas reales.
Trejos sostiene que la DIS sí colaboró con personas en riesgo, realizó seguimientos y facilitó su salida segura del país, pero también enfatiza que su competencia es investigativa, no de protección directa.
Sobre el crimen de Samcam, el exjerarca advierte que podría marcar un punto de inflexión en la seguridad de los exiliados y plantea que, si se confirma la participación de operadores del régimen, Costa Rica debe tomar medidas firmes a nivel diplomático.

Las denuncias ante la DIS
Se dice que Roberto Samcam presentó denuncias ante la DIS por amenazas, pero esta instancia dijo a CrHoy que no actuó por falta de pruebas. ¿Conoció estas u otras denuncias?
Se recibieron múltiples denuncias de muchos nicaragüenses que, después de 2018, salieron de Nicaragua. Desde la DIS colaboramos con muchos de ellos para que pudieran salir de la forma más segura posible. Las denuncias que se recibían eran investigadas en función de las posibilidades, evidencias y argumentaciones que nos daba la persona que se sentía amenazada. Por ejemplo, se hicieron revisiones de cámaras de seguridad de las áreas aledañas a donde la persona había sido supuestamente intimidada o vigilada, se hacían seguimientos, se instalaron cámaras.
Hubo varios elementos que se hicieron con los investigadores de la DIS para tratar de aportarle información al Organismo de Investigación Judicial ante amenazas. Se gestionaba con la Fuerza Pública para tratar de incrementar los sistemas de seguridad y dar las recomendaciones necesarias, porque la DIS tiene facilidades para investigación, pero no para brindar una vigilancia personalizada a cualquier persona que se sienta amenazada.
¿Qué opinión le merece que, por ejemplo, la DIS diga que en el caso de Roberto Samcam, aunque había alertado en 2019, no se investigó?
(En los casos recibidos en general por el exilio de Nicaragua) Se pudo haber investigado. Recuerdo un caso en el que un automóvil estacionado no era de nadie sospechoso, era de una persona que cuidaba una casa en el vecindario. Se hacen investigaciones y, a veces, el resultado es que no había un motivo de preocupación.
No recuerdo con precisión la denuncia de Samcam. Él se reunió varias veces con gente del Gobierno, tanto desde las fundaciones con las que trabajaba como con personas de la DIS. Lo que recuerdo es que siempre se le dio trato, se tomó criterio y se había hecho la investigación sobre el tema.

Acercamientos
Tanto la esposa de Samcam como usted mencionan esos acercamientos y colaboración del mayor en retiro con la DIS. ¿Qué representa para usted el hecho de que se haya cometido este crimen, considerado político, contra una persona que tenía vínculos con la DIS?
Hay un antes y un después del asesinato de Samcam. Costa Rica y las personas que han buscado refugio deben aumentar sus precauciones. El Gobierno debe investigar a fondo las causas. Tanto el Organismo de Investigación Judicial como el Gobierno deben poner los recursos necesarios para evitar que operaciones de Nicaragua en Costa Rica prosperen.
Desde su experiencia como exjerarca de la DIS, ¿qué le llama la atención sobre el modo operandi del asesinato de Samcam?
Una persona que no se cubre el rostro no teme ser detenida después. Probablemente fue un ajusticiamiento de alguien que no planeaba quedarse en el país. Esa línea de investigación debe ser trabajada a nivel internacional para dar con el autor material y con quienes ordenaron y financiaron la ejecución.
Se menciona que la DIS no «brindó protección» o retroalimentación a Samcam luego de sus denuncias. ¿La DIS tiene esta competencia?
La DIS tiene competencia para investigar denuncias, no para brindar protección directa. El OIJ sí, porque hay programas de protección de personas amenazadas a cargo del Poder Judicial.

Células sandinistas
Mencionó que no todas las denuncias de exiliados respondían a una amenaza real, pero que una parte sí. ¿Cómo se llegaba a esa determinación?
No. Se tienen que investigar, pero solo una pequeña parte se comprueba que tenía algún grado de veracidad. La mayoría, por suerte, no eran amenazas reales. En aquel momento, Ortega y Murillo estaban más preocupados por el ámbito interno que por el externo. Los análisis indicaban que sus operadores actuaban principalmente dentro de Nicaragua. Con el tiempo, probablemente el tema interno lo han resuelto y podrían estar planeando operaciones fuera del país.
¿En su mandato en la DIS se llegó a tener motivos razonables para creer que había presencia de células o personas vinculadas al régimen Ortega Murillo en Costa Rica?
Siempre hubo dos líneas de trabajo: evitar que operadores de la dictadura amedrentaran o atentaran contra disidentes y evitar que opositores al régimen utilizaran suelo costarricense para operar en Nicaragua. Esas eran las prioridades en 2018.
Y cuando se identificaba a estos operadores sandinistas, ¿qué medidas se implementaban desde la DIS?
Muchas veces se daba seguimiento a los sospechosos. A veces no habían cometido ningún delito, pero con sólo identificarlos, ellos preferían retirarse del país.
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El silencio de Rodrigo Chaves
Si la DIS documentó casos de operadores políticos del régimen sandinista en Costa Rica, ¿por qué cree que la administración de Rodrigo Chaves lo negó el año pasado?
Creo que la administración de Chaves entró con una visión distinta del vínculo con Ortega y Murillo. Cambió a una relación menos basada en principios y más en el realismo político. Esa ha sido su política en estos tres años.
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¿Y eso cree usted que lleva al presidente Chaves a guardar silencio sobre el caso Samcam?
No sé por qué han guardado silencio. Esperaría que en algún momento se pronuncien. Salvo el ministro de Seguridad, el presidente no se ha referido, probablemente para no aumentar el perfil del caso.

Denuncias de exiliados por operadores en el Consulado
¿Cuáles eran los patrones generales que se denunciaban cuando usted fue director de la DIS por parte de exiliados de Nicaragua?
Usualmente identificaban a funcionarios de la dictadura de Ortega y Murillo que salían de la Embajada, o reconocían a algún nicaragüense sospechoso de estarlo siguiendo, o vehículos estacionados afuera de lugares de trabajo o residencias que les parecían sospechosos. Ese tipo de situaciones eran las que la Dirección de Inteligencia investigaba.
¿Qué tipo de perfiles eran las personas que identificaron como operadores y que luego preferían irse?
Funcionarios del Gobierno de Nicaragua que pasaban por la Embajada, tenían reuniones, se quedaban unos días y luego se iban tras ser identificados.
¿Sólo en la Embajada?
Fueron varias investigaciones. Había refugiados nicaragüenses que se sentían vigilados. Oficiales de la DIS revisaban cámaras y, aunque muchas veces no se comprobaba vigilancia, la presencia de la DIS calmaba a las personas.
Se menciona que el Consulado de Nicaragua extrañamente tiene más personal del que debería. ¿Usted supo de esto?
Sí, había más funcionarios que en cualquier otra embajada. El gobierno costarricense es quien autoriza. Nicaragua probablemente tenía la mayor cantidad en ese momento. No sé ahora.

Células y conflicto diplomático
Si en las investigaciones del caso Samcam se demuestra la presencia de células nicaragüenses, ¿qué representa esto para Costa Rica? ¿Estaríamos hablando de una violación de la soberanía costarricense?
Sabemos que a la dictadura de Ortega Murillo no les importa mucho lo que la gente opine en las esferas internacionales, ya todo el mundo conoce qué son ellos a lo interno y a lo externo. Pero, el gobierno costarricense tendría que hacer algunas acciones para saber que todas esas actividades tienen consecuencias diplomáticas, verdad y que cortan, acuerdos que habrán tomado ellos en las esferas de gobierno. Hay que seguir pasando facturas, porque si no, que el gobierno de Ortega y Murillo tenga operaciones en Costa Rica nos debilita mucho como institución, como país, y vulnera principios fundamentales.
¿Y qué representaría a nivel diplomático?
La dictadura de Ortega y Murillo no se preocupa mucho por la opinión internacional, pero el Gobierno debe actuar para mostrar que esas actividades tienen consecuencias diplomáticas. Si no se hace, se debilita al país como institución y se vulneran principios fundamentales.