Los dictadores Rosario Murillo, Daniel Ortega y la presidenta del CNU, Ramona Rodríguez. LA PRENSA.

El oscuro legado de Ramona Rodríguez al frente del CNU

Ha sido una de las principales operadoras del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en el desmantelamiento de la autonomía universitaria

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El 18 de agosto de 2023, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo logró lo que tanto anhelaba: izar la bandera rojinegra del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en el campus de la Universidad Centroamericana (UCA), a la que, en represalia por su apoyo a los estudiantes en 2018, canceló y confiscó tres días antes.

Entre la música sandinista, Ramona Rodríguez, quien era presidenta del recientemente desaparecido Consejo Nacional de Universidades (CNU), izó la bandera de Nicaragua que ondearía a la par de la rojinegra sandinista en el campus de la Universidad Nacional Casimiro Sotelo, nombre con el que bautizaron a este centro de estudios que surgió del robo de las instalaciones de la UCA.

Rodríguez, entre los aplausos, ensalzó la figura de los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo. Sin embargo, su pública lealtad no «la salvó» de ser removida de su cargo como presidenta del CNU desde septiembre de 2018 y de la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN Managua).

UCA
Ramona Rodríguez junto a los orteguistas al frente de la Universidad Nacional Casimiro Sotelo

Su nombramiento

Según el sitio web del Congreso Mechnikov, Ramona Rodríguez es licenciada en ciencias de la educación con especialidad en biología. Posee posgrado en metodología de la investigación en la UNAN Managua, posgrado en Liderazgo Universitario, Universidad Nacional de la Plata, Argentina, Máster en Medio Ambiente y Recursos Naturales, Universidad Autónoma de Barcelona, España, entre otros.

El 26 de julio de 2018, en el contexto de la crisis sociopolítica, los miembros del Consejo Nacional de Universidades (CNU) dejaron fuera al entonces presidente de esta instancia, Telémaco Talarevera y nombraron en su lugar a Ramona Rodríguez, presuntamente en «recompensa» por haber expulsado a estudiantes que se sumaron a las protestas y a la toma de la UNAN a raíz del estallido social.

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En agosto de 2015, Rodríguez fue nombrada rectora de la UNAN Managua, tras el fallecimiento del entonces rector, Elmer Cisneros. En ese momento ella ocupaba la vicerrectoría general y fue elegida por el Consejo Universitario para completar el período en curso. Su nombramiento fue histórico al ser la primera mujer en dirigir la principal universidad pública de Nicaragua.

«En su momento me pareció que no tenía los méritos para ocupar ese cargo, pero el tiempo nos mostró que reuniría otros “méritos” que eran los que la dictadura requería para cumplir con la tarea de despojar a las universidades de su Autonomía y someterlas an control político total del régimen», consideró el exrector de la Universidad Americana (UAM), Ernesto Medina.

Ramona Rodríguez
Ramona Rodríguez exrectora de la UNAN-Managua y expresidenta del CNU. LA PRENSA/Tomada de medios oficiales.

No era una rectora «presente»

Diana Carballo, egresada de la UNAN Managua y actualmente es activista de la Articulación de Movimientos Sociales, relató a LA PRENSA que Rodríguez no era muy visible en la universidad.

«Creo que nunca estuvo realmente presente en la universidad, a pesar de ser la rectora. No se le veía. No era cercana a los estudiantes. Incluso en carreras importantes como Medicina, Derecho o Ingeniería Industrial, que tienen más relevancia, era muy raro verla. Siempre tratábamos con delegados de carrera o administrativos. La única vez que la tuve frente a frente fue en un acto de inauguración en mi primer año, en 2016», refirió.

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Rodríguez intentó «lavar el cerebro» a los demás rectores universitarios

A raíz de la crisis sociopolítica, Ramona Rodríguez redobló su lealtad al régimen y, días después de su nombramiento, convocó a los rectores del CNU a una reunión en la que, acompañada por el diputado sadninista, Carlos Emilio López y un asesor venezolano, intentaron vender la idea a los rectores de que las protestas se trataban de una estrategia «de la CIA».

Según Adrián Meza, rector de la Universidad Paulo Freire -confiscada en 2022- la reunión duró apenas 15 minutos, porque todos los rectores se levantaron y rechazaron la narrativa, considerándola un insulto a su inteligencia y que, incluso, algunos rectores demandaron la liberación de los estudiantes presos.

«Carlos Emilio López, parece que en acuerdo con Ramona Rodríguez, prepararon esa reunión del Consejo Nacional de Rectores donde llevaron a su asesor venezolano a que nos diera una lección de cómo es que la CIA estaba detrás del levantamiento de los muchachos de abril», relató Meza a LA PRENSA.

Su rol en la violenta toma de la UNAN-Managua en julio de 2018 fue especialmente controvertido: testimonios indican que Rodríguez autorizó el ingreso de fuerzas paramilitares al campus para desalojar a balazos a los estudiantes atrincherados el 13 de julio de 2018

La responsabilidad de Rodríguez en la expulsión de estudiantes

A Rodríguez se le atribuye la responsabilidad de haber expulsado a al menos 30 estudiantes de la UNAN Managua a la vez que ordenó la destrucción de sus expedientes académicos. También se le señala de ser responsable en la aniquilación de la autonomía universitaria en el país.

Según documentó el Grupo de Expertos en Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), la vocera de la dictadura, Rosario Murillo es quien instruye directamente a los rectores de las universidades que formaban parte del CNU las actuaciones, incluyendo a Ramona Rodríguez.

Edgar Blanco, otro exalumno de la UNAN Managua, señala a Rodríguez de ser la responsable de su expulsión en 2018, como una represalia del régimen contra estudiantes que se manifestaron en 2018.

«Ella, junto a los dirigentes estudiantiles de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN) son los responsables y también de eliminar historiales académicos», dijo Blanco.

Unan-Managua LAPRENSA/ARCHIVO

Cómplice en el robo de universidades

En un informe presentado el 6 de noviembre de 2023, el GHREN detalló que el CNU –presidido por Rodríguez– se coordina con la Dirección General de Control de Organizaciones sin Fines de Lucro para articular las cancelaciones arbitrarias de personalidades jurídicas de universidades a las que posteriormente confiscan sus bienes.

A la vez, el GHREN menciona que el CNU exige que se informen los planes de salida del país de estudiantes y personal universitario, así como de sus familiares.

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Estas acciones provocaron que el gobierno de Estados Unidos incluyera en la «Lista Engel» a Rodríguez el 21 de diciembre de 2023, asegurando que socavó los procesos o instituciones democráticas al participar en una «campaña coordinada para reprimir la disidencia mediante la confiscación de propiedades pertenecientes a opositores políticos del gobierno, incluyendo a la Universidad Centroamericana y al menos otras 25 universidades privadas nicaragüenses, sin una base legal, con el fin de instalar administraciones afines al régimen».

En ese mismo mes, Rodríguez fue cómplice de las reformas a la Ley 89, Ley de Autonomía de la Educación Superior y la Ley General de Educación, que otorgaban al CNU la potestad de nombrar y destituir a todas las autoridades académicas del país, eliminando los procesos de elección interna en las universidades, bajo el visto bueno de los dictadores.

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Degradada a cargo inventado por el régimen

A pesar de su histórica lealtad, Rodríguez fue destituida abruptamente en mayo de 2025 de todos sus cargos. La salida ocurrió de forma silenciosa: según fuentes internas, desde el 8 de mayo de 2025 Rodríguez no volvió a su oficina, habiendo recibido órdenes de no presentarse más. El régimen optó por reubicar a Ramona Rodríguez en un cargo menor: jerarca del Centro Nacional de Capacitación de Emprendedores “La Sandino”, que se instauró en las instalaciones confiscadas al Ciprés.

Pocos días después, el 15 de mayo de 2025, la Presidencia anunció la disolución del CNU y la creación de un nuevo Consejo Nacional de Rectores de Universidades, integrado únicamente por figuras de absoluta confianza política En su cargo al frente de la Unan, la dictadura impuso a Ángela Rosa Munguía Beteta.

Meza consideró que el cambio de Rodríguez se trata de una defenestración «amortiguada».

“Defenestrar totalmente a Ramona Rodríguez sin ninguna medida amortiguante es admitir el fracaso del modelo que le pusieron a dirigir. El fracaso de Ramona Rodríguez es el fracaso del gobierno. El fracaso de un Estado que convirtió el modelo educativo en un modelo de adoctrinamiento. Entonces, para disimular, le dan un premio de consolación», señaló Meza.

Acto de inauguración del Centro de Capacitación «La Sandino». Foto: Tomada de medios oficialistas.

Los «logros» de Ramona Rodríguez con la educación

Si bien se lograron algunos «avances» en cuanto a la tecnificación del CNU, especialistas señalan que Rodríguez «destruyó» la autonomía universitaria, permitió la confiscación de instituciones y reprimió a estudiantes, lo que pasó facturas a la matrícula universitaria y la calidad de los docentes.

En el informe presentado por la dictadura de Nicaragua ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU se afirmó que la educación está en auge y que la matrícula universitaria en el país creció un 20 por ciento entre 2019 y 2023. Sin embargo, una revisión de LA PRENSA a los anuarios estadísticos del CNU muestra que en 2017 —un año antes del estallido de la crisis sociopolítica—, había 241,113 estudiantes matriculados. En 2024, según Rodríguez, esa cifra se ha reducido a 180,220 estudiantes.

Esto significa que en 2024 hubo 61,893 estudiantes menos en las universidades. La disminución de la matrícula comenzó en 2018, año en que estalló la crisis sociopolítica, con un total de 194,876 estudiantes matriculados, es decir, 47,237 menos en comparación con lo contabilizado en 2017.

Las cifras oficiales también reflejan que en 2017 había 13,589 docentes universitarios, mientras que en 2023 se contabilizaban 9,519. Esto significa que, en seis años, 4,070 docentes dejaron el sistema universitario.

Sin embargo, pese a la lealtad, ahora Ramona Rodríguez inicia un nuevo mandato de la dictadura al frente de una institución que surgió en instalaciones confiscadas.

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