Una guerra de aranceles

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El año pasado, LA PRENSA publicó un artículo de opinión mío sobre el hecho que la economía de la República Popular China había superado en tamaño a la de Estados Unidos. Este “detallito” estaba enterrado en un cuadro de una publicación anual del Fondo Monetario Internacional. En mi escrito aclaré que la diferencia en tamaño era pequeña y que en muchos otros aspectos la economía norteamericana seguía muy por encima a la de la China. Por ejemplo, el ingreso per cápita norteamericano era mucho más alto que el de la China. Pero al mismo tiempo, señalé que esto marcaba un hito en la evolución económica mundial.

Ahora ha ocurrido otro hecho que amerita análisis. Me refiero a que Moody´s, una de las tres firmas más connotadas del mundo en valoración del desempeño económico de los países, acaba de bajar su ranqueo de los bonos emitidos por Estados Unidos de Triple AAA a AA1. Aclaro que las dos otras firmas serias norteamericanas que monitorean las economías de países —Fitch y Stanley & Poors— ya habían reducido su calificación de los bonos norteamericanos.  Pero con la acción de Moody´s, la preocupación con el estado y manejo de la economía estadounidense se ha vuelto universal. 

Curiosamente la acción de Moody´s no fue titular en los grandes medios estadounidenses el día que se dio a conocer. El que más lo destacó fue el Wall Street Journal, periódico que se concentra en temas económicos y financieros. Pero aún en el Journal, esta noticia no ameritó un titular la mañana del 19 de mayo. Más bien el diario se concentró en temas políticos internos como, por ejemplo, el que la Corte Suprema estadounidense le había dado visto bueno a que el presidente Trump deportase a aproximadamente 350,000 venezolanos que estaban ilegalmente en la Unión Norteamericana. Este último tema es políticamente importante, lo sé, pero en mi opinión no tanto como la acción de Moody´s que se reflejará, como mínimo, en una subida en tasas de interés para el Gobierno norteamericano. Esto se reflejará también en tasas de interés más altas en general, cosa que perjudicará, a su vez, a los ciudadanos y empresas norteamericanas.

¿A qué se debe la acción de Stanley & Poors y de las otras empresas calificadoras?  En mi opinión al errático manejo de la economía por la Casa Blanca desde comienzos de este año. Por ejemplo, el presidente Trump ha criticado en varias ocasiones a Jerome Powell, el respetado presidente del FED, el nombre popular del banco central estadounidense. Históricamente, los presidentes del FED han gozado de independencia de los jefes de Estado, pero Powell es blanco frecuente de amenazas del presidente Trump quien no ha ocultado su deseo de que renuncie Powell a su cargo. 

El episodio arancelario reciente también ha sacudido la confianza en la economía norteamericana. Me refiero a la acción tomada por la Casa Blanca a comienzos de este año al imponer aranceles elevadísimos a países que manejan superávits comerciales robustos con los Estados Unidos.  En este sentido, el país más criticado por el presidente Trump ha sido la China. Y esta crítica ha sido reflejada en una importante alza en los aranceles cobrados a importaciones chinas a los Estados Unidos. Durante los primeros meses de este año ¡estos subieron de 39 por ciento hasta 164 por ciento! 

La reacción de Beijing a los aranceles de Trump no se hizo esperar, y fue fuerte. Específicamente, el gobierno chino subió sus aranceles para importaciones de los Estados Unidos de 21 por ciento a comienzos de este año a 146 por ciento en abril. 

No sorprendentemente, con el pasar del tiempo la guerra de aranceles entre las dos economías más grandes del mundo ha resultado en una contracción en el comercio entre ambos países. Esto ha perjudicado a los dos, y a sus pueblos. Como resultado, la Casa Blanca ha echado pies atrás reduciendo el arancel para productos chinos a 49 por ciento. Este nivel es más del doble de lo que había sido durante el gobierno del presidente Biden, pero está muy por debajo del arancel que el presidente Trump había impuesto al inicio de su administración.

La China también ha bajado a sus aranceles para productos estadounidenses. Ahora son aproximadamente 30 por ciento, pero siguen siendo más altos de lo que eran durante el gobierno de Biden.

Concluyo con la siguiente observación. Tanto la China como Estados Unidos, y sus pueblos, fueron afectados negativamente por la “guerra de los aranceles”. Pero hay un país que se ha beneficiado de ella: ¡Vietnam!  Esto se debe a que importantes empresas chinas decidieron trasladar sus fábricas a su vecino al sur y así obviar la turbulencia creada en Estados Unidos para los mismos productos cuando eran “made in China.” Y a pesar de la larga y cruenta guerra de Vietnam del siglo pasado, las relaciones entre Washington y Hanoi fueron establecidas en 1995 y ahora son correctas. Y la economía norteamericana está abierta a importaciones made in Vietnam.

El autor fue canciller y embajador de Nicaragua en Washington. También fue director del Banco Mundial.

Opinión

COMENTARIOS

  1. Hace 1 año

    Desde Clinton hasta Biden el trato preferencial a China otorgado por los EE.UU. a esta nacion debería de haber sido eliminado. Los EE.UU. criaron a un cuervo que trata por todos los medios de sacarle los ojos. China es gobernada por la dictadura del partido comunista. Solo hay un partido politico en el pais y no se respeta ninguna opinion contraria al del partido comunista chino.

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