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La falta de empleo, la precariedad de los salarios, el constante aumento de la canasta básica, la inseguridad ciudadana, la corrupción y las deficiencias en los servicios de educación y salud pública propician que cada vez más nicaragüenses vean con pesimismo el futuro del país bajo la administración de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El décimo “Informe Percepción de la Realidad Política, Social y Económica de Nicaragua”, elaborado por Hagamos Democracia y sistematizado por “un consultor independiente”, arrojó que cada vez son más nicaragüenses los que ven con pesimismo el futuro del país y, en consecuencia, son más los que desean salir de este.
El documento detalla que el 97.26 por ciento de las personas que participaron del estudio —que incluyó consultas a 400 personas de 40 de los 153 municipios de Nicaragua— especificó que tienen una percepción negativa del futuro que le depara al país.
Los consultados argumentaron que tienen dicha percepción a causa de la “grave situación económica” (51 %), la crisis sociopolítica (40 %) y la “corrupción” (9 %).
Más del 60 % de los encuestados desea migrar
A consecuencia de esa percepción, que es alimentada por esos tres grandes factores, según los datos del documento, las personas cada vez más manifiestan su deseo de migrar si tuvieran la oportunidad.
Un 63.09 por ciento dijo que, de ser posible, se iría de Nicaragua, mientras que un 37 por ciento indicó que “no”.
Los encuestados apuntan que sus principales razones para migrar incluyen: situación económica (63 %), “desesperanza por no solucionarse la crisis política” (33 %) y “acoso o intimidación” (6 %).
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Los principales destinos para migrar, expresados por las personas consultadas, fueron: Estados Unidos (52 %), España (27 %), Costa Rica (18 %) y Canadá (2 %).

La consulta de Hagamos Democracia, aplicada en el segundo trimestre de 2025, incluyó la participación de “amas de casa, estudiantes, comerciantes, vendedores, albañiles, domésticas, taxistas, acarreadores, docentes, agricultores e intérpretes”.
También se encuestó a “médicos, jornaleros, barberos, panaderos, tricicleros, operarios de zona franca, guardas de seguridad, contadores, carpinteros, choferes, mecánicos, artesanos, técnicos en reparación de celulares, consultores, ebanistas, costureras, estilistas, reposteras, personal de atención al cliente, tortilleras, entre otros”.
Desempleo, informalidad y precariedad salarial
La mayoría de estas personas —el 65.34 por ciento— aseguró que trabajaban por cuenta propia o estaban desempleadas al momento de la encuesta, lo cual, según el informe de Hagamos Democracia, impacta “negativamente en la capacidad de cubrir los gastos mensuales y en la sostenibilidad del sistema de seguridad social”.

Adicional a eso, el 76.56 por ciento de los encuestados afirmó que sus ingresos “no les permiten cubrir sus gastos mensuales”.
El estudio concluye que dicha afirmación de las personas consultadas “refleja las grandes asimetrías salariales y la incapacidad adquisitiva del salario para satisfacer las necesidades elementales”.
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Los participantes, además de no poder satisfacer sus necesidades básicas, apuntaron (74 por ciento) que el precio de la canasta básica ha aumentado en relación con sus ingresos.
El costo de la canasta básica en Nicaragua, según el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide), cerró en el primer trimestre de este año en más de 20 mil córdobas.
Deficiencias en servicios públicos
La población, al no tener suficiente para costear sus necesidades básicas, también debe recurrir a servicios públicos que, aunque son gratuitos, no les ofrecen la calidad que requieren.
El 95.76 por ciento de las personas consultadas desaprobó la calidad de la formación pública, dirigida por el Ministerio de Educación, criticando la politización de esta y la “falta de planes curriculares adecuados y docentes calificados”.
La encuesta realizada por Hagamos Democracia incluyó una pregunta vinculada a si los participantes habían sido testigos de “prácticas de adoctrinamiento” de niños y jóvenes en las instituciones educativas, a lo que la mayoría (87 por ciento) respondió que sí.
Algunas de las prácticas de adoctrinamiento del Ministerio de Educación de Nicaragua mencionadas por los encuestados fueron: “Uso de los símbolos partidarios del FSLN en las escuelas y universidades” (85 %), “participación obligatoria para los estudiantes en actos partidarios del FSLN” (68 %), “culto a la personalidad de Daniel Ortega y Rosario Murillo en las escuelas y universidades” (68 %) y “proselitismo político hacia los estudiantes por parte de los docentes” (47 %).

La salud pública también fue valorada negativamente por los participantes del estudio. El 85.04 por ciento desaprobó la calidad del sistema de salud pública y mostró una “alarmante desconfianza”, señalándolo incluso como “un arma de chantaje político y disuasor de la disidencia”.
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Los nicaragüenses, además de no tener acceso a salud y educación de calidad, libre de politización, también dijeron sentirse —un 96.26 por ciento de los consultados— inseguros en el país, sobre todo por la presencia de grupos armados irregulares.
El régimen sandinista ha llamado “policías voluntarios” a los grupos armados que apoyaron la represión de 2018 contra los civiles que protestaban, y en los últimos meses ha juramentado a unos 80 mil de ellos. Adicional a eso, el orteguismo ha ordenado desde 2022, según un conteo de LA PRENSA, la liberación de más de 20 mil reos comunes, de los cuales al menos el 8 por ciento vuelve a reincidir en la comisión de delitos.