Durante abril de 2025, el Monitoreo Azul y Blanco registró al menos 72 incidentes de violaciones a los derechos humanos en Nicaragua y en contextos de represión fuera del país. El informe destaca un deterioro sostenido de las condiciones de las personas presas políticas, así como un aumento en las prácticas de tortura —física y especialmente psicológica— dentro de las cárceles del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Entre los principales tipos de violaciones documentadas se encuentran 21 casos de torturas y tratos crueles, 14 de hostigamiento, 13 detenciones arbitrarias, 11 de control territorial y 9 represión migratoria.
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El informe subraya que el séptimo aniversario de las protestas de abril de 2018 y las celebraciones de Semana Santa estuvieron marcados por represión religiosa, desde prohibición de procesiones católicas, amenazas contra clérigos o fieles, fuerte control policial y parapolicial en templos y barrios.
«Las autoridades prohibieron las procesiones tradicionales de estas fechas, lo que constituye una clara represión de la libertad religiosa y de culto», indica el informe.
13 detenciones en abril
Las detenciones arbitrarias sumaron al menos 13 casos en el mes, según el Monitoreo Azul y Blanco, de estos, solo tres personas han sido liberadas, mientras que se desconoce el paradero de las demás, lo cual «genera alarma por su integridad física y legal».
En abril también se documentaron 9 casos de represión migratoria, incluyendo al menos a once personas a quienes se les negó la entrada a Nicaragua, en la práctica constituye una forma de destierro como política de Estado.
«Lo que equivale a un patrón de destierro de nacionales y violación al derecho al retorno consagrado en el derecho internacional», destaca el Monitoreo Azul y Blanco.
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Enseguida, menciona que lo registrado en abril evidencia que la dictadura «mantiene y profundiza sus patrones represivos: violencia física, persecución religiosa y destierro como política de Estado. La ofensiva contra la Iglesia católica y el uso del aparato migratorio para castigar a opositores evidencian que el régimen no solo busca silenciar la disidencia política, sino también sofocar expresiones sociales y culturales que podrían convertirse en focos de resistencia».
A su vez, agrega que la continuidad de las detenciones arbitrarias y la tortura carcelaria «subraya la urgencia de mantener y reforzar la presión y vigilancia internacional sobre la situación en Nicaragua».
Quiénes son las víctimas y dónde ocurrieron los hechos
El 64 por ciento de los casos afectaron a personas individuales, destacando especialmente a personas presas políticas con el 38 por ciento del total, ciudadanos comunes con el 11 por ciento y familiares de exiliados con el 9 por ciento.
Mientras que las agresiones colectivas, han tenido como blanco principal a la Iglesia Católica con el 32 por ciento, la ciudadanía en general con el 16 por ciento y el sector empresarial con el 12 por ciento.

En cuanto a dónde ocurrieron las violaciones a los derechos humanos, con el 44 por ciento del total Managua se ubicó como el lugar más represivo. En el resto del país se registró el 23 por ciento en departamentos relacionados con la celebración de Semana Santa.
Asimismo, el 11 por ciento de las violaciones ocurrieron en el exterior, especialmente en contextos de represión migratoria.