Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
Con el segundo mandato de Donald Trump bajo el lema “America First”, el Departamento de Estado ha anunciado una batería de acciones y recortes que van desde el desmantelamiento de programas de cooperación hasta sanciones contra regímenes autoritarios. Sin embargo, analistas consultados aún debaten si estas medidas son suficientes para enfrentar a las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela, regímenes que el propio secretario de Estado, Marco Rubio, ha calificado como «enemigos de la humanidad».
Según el informe oficial del Departamento de Estado, publicado el 29 de abril al cumplirse los primeros 100 días de mandato de Trump, se han implementado medidas “históricas” en cooperación en materia de seguridad, energía, comercio y diplomacia. En el caso de Nicaragua, se han impuesto restricciones de visado a más de 250 funcionarios del régimen Ortega-Murillo como parte de una estrategia de rendición de cuentas. También se menciona el respaldo a medios de comunicación y a mecanismos de presión multilaterales, aunque sin detalles específicos.
Para el politólogo y activista nicaragüense José Antonio Peraza, el discurso es alentador, pero insuficiente. A la vez, cuestiona la lentitud en la ejecución de acciones concretas y advierte que los nicaragüenses no pueden seguir esperando únicamente señales.
“Esa declaración es muy importante porque diferencia la situación de Nicaragua del resto de América Latina. Pero todavía la administración Trump no ha estructurado un programa completo sobre cómo abordar las dictaduras. Algo se tendrá que hacer. El retroceso en libertades y derechos es alarmante, y eso exige respuestas urgentes, no sólo declaraciones”, señaló Peraza.

Sanciones son insuficientes
A juicio de Ana Méndez, directora para Centroamérica de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), las sanciones impuestas por Estados Unidos a los regímenes autoritarios de la región no han generado cambios positivos hacia la democracia.
“En el caso de las sanciones, hay varias herramientas diplomáticas que Estados Unidos ha intentado usar para influir o al menos detener el avance de estos regímenes. Las sanciones son sin duda una de ellas; otras tienen que ver con el comercio y con mecanismos dentro de la relación comercial con estos países”, explicó.
Lea además: Retrocesos en Nicaragua y El Salvador oscurecen la democracia centroamericana, advierte informe
“Normalmente, el debate está en cuál es el propósito detrás de una sanción: si se trata de enviar un mensaje o de prevenir o cambiar un comportamiento. Creo que como mensaje ha sido claro, porque se han usado distintos regímenes sancionatorios. Pero cambiar o prevenir comportamientos, al menos en los países en cuestión, no necesariamente se ha logrado. En otros países centroamericanos sí, como en el caso de Guatemala. Pero eso depende del tipo de sanción”, indicó Méndez a LA PRENSA.
Por ello, considera que una sanción financiera tiene mayor impacto que la cancelación de visas anunciada por Rubio en abril respecto a Nicaragua.
“Creo que las sanciones financieras a Nicaragua, si las comparamos con otros países de la región, no han sido tan fuertes como uno hubiese esperado”, apuntó.

Oposiciones deben aprovechar posturas bipartidistas
Méndez sostuvo que regímenes como el de Ortega-Murillo, el cubano y el venezolano provocan coincidencias entre republicanos y demócratas en Estados Unidos, lo cual representa una oportunidad para las oposiciones.
“Más allá de Donald Trump, lo que se puede aprovechar de la coyuntura es que ciertamente hay un interés bipartidario. En el contexto actual, lograr consensos entre demócratas y republicanos ya es una gran ganancia. Es una ventana, una oportunidad inmensa que debe ser aprovechada”, dijo.
Por ello, considera que las oposiciones deben estudiar cuál podría ser el punto medio en ciertas iniciativas que permitan alcanzar acuerdos entre ambos partidos para abordar la grave crisis democrática en estos países.
Lea además: ¿Qué alcance podría tener la orden de captura internacional contra Ortega, Murillo y sus 16 cómplices?
Oposición de Nicaragua aún tiene expectativas
Peraza afirmó que es probable que la administración Trump adopte medidas más directas contra los regímenes autoritarios, aunque, públicamente, aún no se ha presentado un programa integral para enfrentarlos.
“Nosotros, los nicaragüenses, queremos un apoyo directo, pero la administración Trump tendrá su ritmo, sus prioridades, y ellos decidirán cuándo actuar. Sabemos que hay movimientos en dirección de apoyar ciertas iniciativas en los tres países: Cuba, Venezuela y Nicaragua. Sabemos que están pidiendo a otros que ayuden. Pero sólo ellos sabrán cuándo se activará una estrategia más beligerante”, señaló.
¿Sanciones provocan daño a la región?
El analista e historiador costarricense Hugo Vargas afirmó que las sanciones no han generado cambios en los sistemas autoritarios, ya que estos cuentan con el respaldo estratégico de potencias como China y Rusia.
“Son sanciones que, en síntesis, no provocan la caída de sistemas como estos. Cuentan con el respaldo de una potencia económica como China, y con el respaldo estratégico en inteligencia y asesoría militar de Rusia”, indicó.
Vargas advirtió que sanciones más duras, como las aplicadas por Estados Unidos contra Rusia por la invasión a Ucrania o contra Irán, podrían desencadenar crisis económicas y migratorias mayores.
“Hay que actuar con prudencia. Por más que sean medidas de Trump, hay factores internos en la política estadounidense que influyen en su eficacia. Además, existen intereses de inversionistas que pueden presionar para que estas sanciones se apliquen con menor contundencia o lentitud”, señaló.
Por su parte, Méndez precisó que las sanciones económicas contra Nicaragua no han sido generalizadas, sino individuales, dirigidas a personas vinculadas con corrupción y crímenes dentro del círculo de poder.
Lea además: Las acciones de Trump hacia Nicaragua en sus primeros 100 días
“Muchas veces se piensa que no se puede sancionar porque los funcionarios de la región no tienen bienes en Estados Unidos. Pero sí se puede, porque normalmente los bancos centroamericanos tienen subsidiarias en EE. UU., muchos con sede en Nueva York. Eso puede tener un impacto mayor que sólo cancelar visas, y puede utilizarse como herramienta de negociación”, explicó.

Urge una política a largo plazo
Vargas subrayó que para ejercer presión efectiva sobre estos regímenes, se necesita una política a largo plazo y menos reactiva por parte de Estados Unidos y de la comunidad internacional.
“El proceso electoral incide mucho en las decisiones que se toman en Estados Unidos. Pero deben contemplarse posibilidades reales de presión más allá del plano económico. Mientras Ortega no enfrente presiones reales, no se preocupará en gran medida”, concluyó.