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En medio de la política triunfalista en la que el régimen Ortega Murillo se escuda para ignorar los riesgos y posibles consecuencias que pueden generar en la economía las tensiones geopolíticas y la política arancelaria que actualmente amenazan al mundo, un reciente informe del Banco Central de Nicaragua (BCN) admite que el desempeño económico sigue siendo óptimo, pero el contexto externo puede afectar las exportaciones y las remesas, y eso a su vez impulsar el alza de precios y reducir el consumo.
Además, aunque el Fondo Monetario Internacional (FMI) descarta que en el corto plazo las grandes economías entren en recesión, un analista local advierte que la economía nicaragüense si puede entrar en esa etapa.
El Informe de Estabilidad Financiera que publicó recientemente el BCN, con datos a abril de 2025, señala que el deterioro del crecimiento mundial, impulsado por tensiones geopolíticas y políticas económicas proteccionistas, eleva la incertidumbre y reduce el comercio internacional.
Los efectos de esto podrían reflejarse en la economía nicaragüense, a través de la reducción de la demanda de nuestros productos de exportaciones o un menor flujo de remesas, que dañaría la economía de las familias y empresas. También a través del incremento de los precios que reduciría la demanda.
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Aranceles afectarían diversos sectores
«Esto tendría un efecto negativo sobre la posición financiera de los hogares y las empresas. Una menor actividad económica podría afectar la calidad de la cartera crediticia, con incrementos en la cartera en mora y en riesgo. Asimismo, la menor actividad económica podría afectar la senda de crecimiento del crédito y, por ende, la rentabilidad de las instituciones bancarias», dice parte del informe.
Además, explica que los aranceles que le estableció el presidente Donald Trump a los productos que le compra al resto del mundo, para encarecer los productos, reducir la demanda y en consecuencia disminuir su déficit comercial. Esto puede desacelerar las exportaciones nicaragüenses, lo que afectaría directamente a las empresas exportadoras y productores, que verían reducirse sus ingresos.
También podría perjudicar el consumo a través del encarecimiento de productos cuyas cadenas de suministro se vean afectadas por los aranceles.
«El análisis de escenarios de estrés simulados en este informe refleja una alta resiliencia de la economía y del Sistema Financiero a los riesgos identificados. Sin embargo, se deberán continuar monitoreando estos riesgos y otros acontecimientos globales, como el del cambio climático y desastres naturales, que pudieran incidir sobre las condiciones de estabilidad financiera», señala el estudio.
Aranceles elevan la incertidumbre y volatilidad
El informe también menciona que los mercados financieros a nivel global siguen registrando episodios de elevada volatilidad provocados por el alto grado de incertidumbre derivado de las tensiones comerciales y geopolíticas prevalecientes, y de las preocupaciones en torno a las posibles implicaciones para el ritmo de la actividad económica.
Por su parte el Fondo Monetario Internacional (FMI) dice que «el sistema económico internacional en el que han operado la mayoría de los países en los últimos ochenta años se está reseteando, marcando el inicio de una nueva era para el mundo. Las normas existentes se están poniendo en tela de juicio, mientras que todavía no han surgido otras nuevas».
Añade que a raíz de la imposición casi generalizada de los gravámenes que impuso el 2 de abril el presidente Donald Trump, la tasa arancelaria de Estados Unidos se elevó por encima de niveles alcanzados durante la Gran Depresión. Mientras que las respuestas de sus principales socios comerciales elevaron de forma importante la tasa mundial.
Para el FMI los aranceles son para la mayoría de socios comerciales un shock negativo en la demanda, que aleja a los clientes extranjeros de sus productos. Esto, a pesar de que algunos países se pueden beneficiar de la desviación del comercio.
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FMI proyecta caída del comercio y descarta recesión
El FMI revisó al alza la inflación mundial y considera que puede subir aproximadamente 0.1 puntos porcentuales por año. Con respecto al comercio mundial, dice que ha mostrado bastante resiliencia, en parte debido a que las empresas han redireccionado los flujos comerciales; pero considera que esto se hará más difícil por lo que proyectan que el crecimiento del comercio mundial caerá hasta el 1.7 por ciento en 2025.
Aunque los efectos de la política proteccionista de aranceles serán diferentes para cada economía, el FMI considera que «pese a la desaceleración, el crecimiento mundial se mantiene muy por encima de los niveles de recesión».
Sin embargo, en su análisis Los indicadores macroeconómicos para identificar la presencia de una recesión, el economista Néstor Avendaño opina que la economía mundial y la de cada país en particular están enfrentando el “shock de oferta” provocado por la política arancelaria de Estados Unidos, impuesta por el presidente Donald Trump, y no descarta que la de Nicaragua caiga en recesión.
No descarta recesión provocada por los aranceles
«La política comercial condicionará el destino de la economía nacional en el mundo, por lo cual es bastante probable que se produzca una recesión económica. En el caso de Nicaragua, seis serían los principales indicadores macroeconómicos que indicarían el arribo de una recesión económica al país: la tasa de crecimiento del PIB, la tasa de desempleo abierto, la tasa de inactividad económica, la tasa de inflación general, la tasa de inflación subyacente y el índice de confianza de los consumidores (este último no se elabora en Nicaragua)», detalla el economista en el artículo publicado en su blog.
Añade que la recesión depende realmente del comercio y Nicaragua es un país con una economía muy abierta al resto del mundo porque la suma de las exportaciones de bienes y servicios es equivalente a 121 por ciento del PIB. «La ‘incertidumbre’ se ha manifestado en un aumento de los costos de los productos fabricados en Estados Unidos y en un impacto sobre el consumidor», explica el economista en su análisis.
Además, reitera que actualmente lo que impera en las economías es la “incertidumbre”, generada por la política arancelaria estadounidense, la cual aumenta la probabilidad de una desaceleración de la tasa de crecimiento del PIB.
Añade que la «señal de la presencia de una recesión la tendremos cuando las grandes empresas importadoras y exportadoras de bienes manifiesten la reducción de sus actividades productivas. Otra señal se percibe cuando la gente gaste menos. Habrá recesión económica mundial si los aranceles que Estados Unidos le cobra a China se mantienen en 145 por ciento durante un tiemplo prolongado», concluye el artículo.