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La dictadura de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, emitió una nota de condolencias por la muerte del papa Francisco en la que reconoce las «difíciles» relaciones que tuvieron con él, pero culpa a las «voces altisonantes» de crear confusión y entorpecer las relaciones con el sumo pontífice.
«Nuestras relaciones, como nicaragüenses creyentes, devotos y fieles a la doctrina de Cristo Jesús, fueron difíciles, accidentadas, desgraciadamente influidas por circunstancias adversas y dolorosas que no siempre se entendieron», manifiesta la nota oficial.
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Ortega y Murillo, quienes en diferentes alocuciones han atacado y descalificado a la Iglesia católica y al Vaticano, culpan en su mensaje a otros de manipular, generar confusión y entorpecer «todo intento de verdadera interacción» con el papa Francisco.
«A pesar de lo complejo y duro, a pesar de las manipulaciones que todos conocemos, a pesar de los pesares, mantuvimos nuestra esperanza en alto desde la fe cristiana, y supimos entender la distancia y, sobre todo, la complicada y alterada comunicación que no nos permitió las mejores relaciones, aunque también supimos comprender la confusión generada por voces altisonantes que entorpecieron todo intento de verdadera interacción», expresa otro párrafo del mensaje de la dictadura.
Murillo expresa su admiración por el papa Francisco
En su comunicación de este lunes por los medios oficialistas, Rosario Murillo, esposa de Ortega y vocera de la dictadura, manifestó su admiración por el papa Francisco.
«Vimos al papa Francisco desde el balcón y creo que en el mundo entero pensamos que estaba convaleciendo y recuperando, frágil, pero lo vimos bendiciendo a toda la feligresía que se congregó en las actividades de resurrección y no pensamos que unas horas después iba a estar en otro plano», dijo Murillo.
«Pensamos también, sentimos también que fue fiel a sus principios de trabajar como pontífice, trabajar como el jefe de la Iglesia católica aquí en la tierra hasta el último instante de su vida y en ese sentido admirable el papa Francisco», agregó.
Ortega en guerra contra la Iglesia católica
En los últimos años, la dictadura Ortega Murillo ha radicalizado sus ataques contra la Iglesia católica, encarcelando a sacerdotes y obispos y luego desterrándolos del país; prohibiendo todas las actividades religiosas que se realicen afuera de los templos. También ha cancelado numerosas organizaciones sociales, caritativas, albergues de la Iglesia católica, centros académicos, medios de comunicación de línea católica, expulsado monjas y sacerdotes del país.
Apenas en febrero pasado, a través de un comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores, la dictadura Ortega Murillo lanzó una serie de descalificaciones contra el Vaticano y el papa Francisco, tras la difusión de una entrevista al obispo desterrado de Matagalpa y Estelí, monseñor Rolando Álvarez, en la que dio a conocer que seguiría siendo obispo de la Diócesis de Matagalpa.
En el mensaje de Cancillería, saturado de referencias profanas, Ortega y Murillo llamaron al Vaticano «Estado depravado y pedófilo».
La guerra de Ortega contra la Iglesia católica lo llevó a suspender las relaciones diplomáticas con el Vaticano, tras una crítica del papa Francisco por la detención de sacerdotes en Nicaragua. El papa Francisco dijo en esa ocasión que Nicaragua está bajo una «dictadura hitleriana».