La percepción del escritor peruano Mario Vargas Llosa —al igual que la de un nutrido grupo de intelectuales de la misma generación— sobre el sandinismo y uno de sus líderes, el actual dictador Daniel Ortega, fue cambiante a lo largo de las últimas décadas, especialmente después del regreso de Ortega al poder el 10 de enero de 2007.
Vargas Llosa falleció el domingo 13 de abril en Lima, Perú, a los 89 años y, a petición del escritor, no habrá ninguna ceremonia pública.
«Procederemos, en las próximas horas y días de acuerdo con sus instrucciones. No tendrá lugar ninguna ceremonia pública», escribieron sus tres hijos en un mensaje que difundieron de manera simultánea en sus redes sociales.
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El escritor peruano, al igual que otros escritores como el uruguayo Eduardo Galeano o el colombiano Gabriel García Márquez, mostró su simpatía y apoyo por el sandinismo. Sin embargo, al menos con base en la revisión de archivos periodísticos realizada por LA PRENSA, Vargas Llosa no manifestó un respaldo tan evidente a los sandinistas como sí lo hizo con la Revolución cubana, de la que se desmarcó en 1967 debido a la represión y al arresto de otro poeta.
En 2006, un año antes del retorno de Ortega al poder, Mario Vargas Llosa visitó Nicaragua para recibir la Orden Rubén Darío en grado de Gran Cruz, que le entregó el entonces presidente Enrique Bolaños. En esa ocasión, visitó LA PRENSA y, en una entrevista concedida a este diario, advirtió que el regreso del dictador sería “catastrófico”. Además, desde 2018 se ha mostrado crítico del régimen sandinista y, en 2021, calificó a Ortega y Murillo como una “pareja siniestra”.

Simpatía a medias con el sandinismo en los 80
Aunque Vargas Llosa pudo haber sentido simpatía por la Revolución nicaragüense en sus inicios, no hay registros de declaraciones públicas en las que expresara un apoyo directo al sandinismo.
En abril de 1985, el escritor peruano visitó Nicaragua por primera vez para escribir un reportaje sobre la Revolución de Nicaragua para The New York Times, que fueron reproducidos por LA PRENSA. En esa ocasión entrevistó a Daniel Ortega. En la entrevista que Vargas Llosa concedió a este diario en 2006, afirmó que una de las cosas que «salvaban» a Daniel Ortega y al sandinismo de entrar en su lista de «personajes despreciables» era que el sandinismo convocó a elecciones —aunque bajo presiones— en 1990.
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«Para mí, eso establece una diferencia bastante importante, considerable, entre el sandinismo y el castrismo. Daniel Ortega salió pacíficamente del poder porque los nicaragüenses votaron contra él y eligieron a doña Violeta. Eso es una distinción. No se puede juzgar todo en blanco y negro», dijo Vargas Llosa en una entrevista concedida a LA PRENSA en enero de 2006.

Vargas Llosa felicitó a Violeta Barrios
En el capítulo Punto final, del libro autobiográfico El pez en el agua, Vargas Llosa relata que recibió la noticia de los resultados de las elecciones de 1990 en Nicaragua, que «contra todos los pronósticos», dieron la victoria a Violeta Barrios de Chamorro. Vargas Llosa consideró ese triunfo como «un cambio de vientos ideológicos en el continente».
«La llamé para felicitarla —la conocía desde 1982, en que la había visto enfrentándose a lo que parecía indetenible, en su casa de Managua pintarrajeada con insultos de las «turbas»— y en el comando de campaña hubo quienes pensaron que debía hacer un viaje relámpago a Nicaragua, para fotografiarme con ella», escribió Vargas Llosa en su obra.

Ortega y la lista de despreciables
En la entrevista que concedió a LA PRENSA en 2006, Vargas Llosa advirtió que el retorno de Daniel Ortega «sería verdaderamente una catástrofe», pero lo excluyó de su lista de «personajes despreciables», en la que figuraban dictadores como Fidel Castro, Alberto Fujimori y Hugo Chávez, entre otros.
“Mucho me temo que sería verdaderamente una catástrofe para Nicaragua, para Centroamérica, para América Latina, que hubiera una regresión de esa índole», dijo Vargas Llosa en entrevista a LA PRENSA.
Añadió que «el sandinismo de Daniel Ortega no ha aprendido la lección. Sigue un poco aferrado a unos modelos que son completamente anacrónicos. Está mucho más cerca de Fidel Castro o de Hugo Chávez que de Ricardo Lagos (Chile) o de Lula (Brasil)».
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«Esa pareja siniestra»
El 13 de septiembre de 2021, el autor de Pantaleón y las visitadoras rompió el protocolo en Casa de América, durante la apertura del Festival Centroamérica Cuenta, en Madrid, al referirse a Ortega y Murillo como una «pareja siniestra».
«Sergio Ramírez ha sufrido un atropello absolutamente escandaloso. Hoy hay que rendirle un homenaje. Ortega y su mujer, esa pareja siniestra, han prohibido su libro [Tongolele no sabía bailar (Alfaguara)] pero se ha salvado de la cárcel», dijo Vargas Llosa.
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Su amistad con un periodista de Nicaragua
En la entrevista que concedió a este diario en 2006, Vargas Llosa mencionó que, durante sus años como periodista, hizo amistad con un periodista nicaragüense que luego inspiraría uno de sus personajes en la novela Conversación en la catedral y aparecería también en el libro biográfico El pez en el agua (1993).
“En la novela hay un periodista que está inspirado en un periodista nicaragüense que conocí cuando yo era periodista muy joven en el Perú. Se llamaba Norwin Sánchez Genie. Fue un periodista de un diario que era muy popular. Él llevaba la página policial, a la que le dio un carácter muy llamativo. Fue una página muy popular en esos años. Le estoy hablando de los años cincuenta. Y fuimos muy amigos con Norwin Sánchez. Yo lo quise mucho. Éramos compañeros de trabajo, él un poco mayor que yo. Y luego lo perdí de vista. Regresó a Nicaragua, entiendo que dejó el periodismo y se dedicó más bien a una vida profesional, no sé si relacionada con la Economía o con el Derecho”, dijo Vargas Llosa.
Cuando el escritor peruano visitó por primera vez el país, quiso saber qué había sido de su viejo amigo, y se enteró que había muerto de una forma que bien habría sido sacada de su página policial: en una riña de cantina.
“Murió trágicamente, entiendo que en un bar, en una cantina. No sé exactamente los detalles, pero sí que fue una muerte trágica. Porque la primera vez que vine a Nicaragua lo primero que hice fue tratar de localizarlo y alguien que lo conoció mucho me contó que había muerto en una riña noctámbula”, refirió.
Distanciamiento con la Revolución cubana
A diferencia del sandinismo, el autor de La ciudad y los perros sí expresó su apoyo a la Revolución cubana, aunque en 1967 se distanció debido a la represión del régimen castrista.
“Yo estuve aquí (en Cuba) por primera vez cuando la crisis del Caribe. A partir de ese contacto me sentí algo más que solidario, comprometido. A ningún latinoamericano escapa que la Revolución cubana inaugura la transformación de América. Admiro, además, los saltos geométricos que la Revolución ha dado en la educación y las artes”, dijo el escritor en una entrevista concedida en La Habana en 1965 al diario Revolución, durante un segundo viaje en el que fue invitado a formar parte del jurado del premio literario Casa de las Américas.
Sin embargo, Vargas Llosa rompió con la Revolución cubana dos años después, tras el encarcelamiento del poeta Herberto Padilla. Desde entonces, se volvió crítico del régimen castrista.