UNICIT izó la bandera del FSLN, el 1 de abril. Aseguró que es «emblema de la lucha y la resistencia»

«Es una imposición». Dictadura obligó a las universidades privadas a izar la bandera del FSLN

Al menos cuatro universidades privadas realizaron actos para izar la bandera del FSLN como parte de las "celebraciones" que la dictadura ordenó realizar en abril

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En Nicaragua, la autonomía universitaria ha sido uno de los principios más golpeados por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que en los últimos años no sólo ha despojado de su estatus legal a varias universidades privadas —como la Universidad Centroamericana (UCA)— sino que aquellas que aún operan en el territorio nacional han sido sometidas a un creciente control político. Lo más reciente es la imposición de colocar símbolos partidarios en los recintos, como la bandera del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Desde el cierre arbitrario de más de 26 universidades privadas en el país desde 2022 y la confiscación de sus bienes, el régimen ha fortalecido su control sobre la educación superior no sólo por medio de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN) sino del Consejo Nacional de Universidades (CNU) y el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación (CNEA).

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El 1 de abril, las instituciones de educación superior que logran mantenerse operativas como la Universidad Iberoamericana de Ciencia y Tecnología (Unicit), Universidad de Ciencias Comerciales (UCC), Universidad Tecnológica La Salle (ULSA), y la Universidad Católica Redemptoris Mater (Unica) tuvieron que izar la bandera del FSLN y sumarse a «abril creativo», como parte de los protocolos de alineamiento de la Estrategia Nacional de Educación «Bendiciones y Victorias», implementada por el régimen.

Fuentes dentro de algunas universidades privadas que hablaron con LA PRENSA, bajo la estricta condición de anonimato, confirmaron que esta medida no es opcional. «Es una imposición de facto y si se rehúsan podríamos enfrentarnos a represalias, como sanciones económicas hasta el retiro del reconocimiento legal», relató bajo anonimato un docente de una universidad privada en Managua.

Aunque no se mencionó, esta imposición parece ser parte del intento de la dictadura orteguista por borrar de la memoria lo que ocurrió en abril de 2018, cuando miles de nicaragüenses, principalmente jóvenes estudiantes, marcharon en contra del régimen que en ese momento buscaba cómo afectar a las personas de la tercera edad por medio de una reforma al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) y la inoperancia por detener un incendio que arrasó con gran parte de la Reserva Biológica Indio Maíz.

Bandera del FSLN «emblema de la lucha y la resistencia»

Esta universidades privadas en sus redes sociales compartieron que el martes 1 de abril se sumaron a la actividad partidaria «abril creativo» al izar la bandera. En el acto participaron las autoridades del recinto, personal y universitarios. En común todos los recintos destacaron que la bandera del FSLN es un «emblema de lucha y resistencia».

«Hoy nos encontramos reunidos con la comunidad universitaria y autoridades de Unicit para dar inicio a una fecha llena de significado, un evento que celebra nuestra identidad, nuestra cultura y la creatividad de todos aquellos que, con pasión, contribuyen al desarrollo artístico de nuestra nación», se indicó en la descripción.

La Unicit describió que durante el acto, dos de sus estudiantes más destacados en el ámbito académico fueron «los encargados de izar ambos estandartes. Ellos, con su trabajo y compromiso, representan los valores que este evento busca inspirar».

Por su parte, la UCC refirió que «con orgullo nuestra comunidad educativa entonó el Himno Nacional, reafirmando nuestro amor por la patria, nuestra identidad y el compromiso de seguir promoviendo el arte y la cultura».

«ULSA se une a la celebración nacional de ‘abril creativo'», posteó en sus redes este recinto.

La Unica, en una nota de prensa, indicó que reconoce la importancia de las expresiones como parte de una educación integral que no sólo transmite conocimientos, sino que también fortalece valores, identidad nacional y sentido de comunidad. «El arte es una herramienta poderosa para la formación de ciudadanos con conciencia social y compromiso con su país», refirieron las autoridades universitarias.

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Para el académico y exrector de la Universidad Americana (UAM), Ernesto Medina, el temor de las instituciones privadas es «comprensible», sin embargo, advierte que no debe traducirse en la renuncia a los valores y principios fundamentales que deben regir la educación superior.

«Las universidades privadas después de la ola de cancelación de personerías jurídicas están con miedo, que es comprensible, pero otra cosa es poner los principios y valores que debe tener una institución educativa, debe cuidarse y guardar distancia de ciertas cosas. Lo más preocupante es digan que la bandera del FSLN es un símbolo de lucha y resistencia cuando todos los nicaragüenses sabemos que esa bandera no significa nada de eso, ha sido una bandera manchada de sangre por los dictadores que dirigen Nicaragua», afirmó Medina.

Ernesto Medina. LA PRENSA/Archivo

Sumado a la imposición de símbolos partidarios, estas instituciones han sido obligadas a modificar sus planes de estudio para incluir discursos oficialistas y actividades partidarias, lo que evidencia el declive de la educación superior en el país. «Ahora como la bandera del FSLN fue oficializada como símbolo patrio, nosotros estamos de brazos cruzados», dijo otro docente.

Las reacciones de los estudiantes y exalumnos de los recintos no se han hecho esperar, en la mayoría de las publicaciones, limitadas sólo a reacciones ya que desactivaron los comentaros, tienen como símbolo una reacción de tristeza y enojo.

«Que una universidad se preste a este tipo de actos, dice mucho de la calidad de la educación, de las autoridades de la institución, una cosa es tener temor y cuidarse, pero hacerlo en abril, sabiendo que representa para todos los nicaragüenses, es incomprensible que se presten a esto», concluyó Medina.

«El precio que deben pagar»

El pasado 19 de febrero el régimen puso en vigor la nueva Constitución sandinista que, aunque se presenta como una reforma parcial, modifica más de 100 artículos. La nueva Constitución establece que Nicaragua es un Estado «revolucionario», libre, soberano e independiente, que reconoce a la persona, la familia y la comunidad como protagonistas de la «democracia directa». 

El artículo 13 de la nueva carta magna establece que «los símbolos patrios son: el Himno Nacional, las Banderas Azul y Blanco y la rojinegra de la lucha antimperialista del general Augusto C. Sandino y de la Revolución Popular Sandinista, y el Escudo Nacional».

Los docentes consultados por este Diario también denunciaron que en las aulas de los recintos se han impuesto la censura de ciertos temas relacionados con democracia, derechos humanos y corrupción. «No se está desarrollando el pensamiento crítico en los jóvenes, y es algo que un día les pasará la factura», dijo un docente consultado.

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Para Adrián Meza, académico y rector de la Universidad Paulo Freire, en el exilio, la imposición del régimen a las universidades privadas «es el precio que deben pagar para que puedan seguir existiendo, desde hace mucho tiempo las instituciones privadas perdieron la posibilidad de cuestionar alguna sugerencia, ahora son órdenes las que reciben y deben cumplirla al pie de la letra, como decimos».

Meza también valoró que esto es consecuencia de «haber convertido un símbolo partidario en nacional, porque como ahora está reconocido en la Constitución todas las instituciones sean privadas o públicas están obligadas a rendirle pleitesía, pero no es más que adoctrinamiento político artificial porque en el fondo ni las autoridades ni los estudiantes sienten alguna empatía con estos nuevos lineamientos».

Adrián Meza, académico y rector de la Universidad Paulo Freire, foto tomada de Nicaragua Actual

Para el académico este tipo de eventos muestran cómo las universidades privadas han tenido que adoptar una retórica oficialista para evitar represalias. Por ello, lo que antes eran actividades culturales y académicas neutrales ahora están teñidas de propaganda gubernamental. «Simplemente las instituciones cumplen las órdenes como una forma de sobrevivir, porque una cosa es imponer la bandera de un partido y otra cosa a que se traduzca a un apoyo político real, que eso es lo que no tiene el régimen», mencionó.

«No hay futuro para la educación superior en Nicaragua»

La imposición de la bandera sandinista en las universidades privadas se convierte para las autoridades en un dilema difícil: adaptarse a estas condiciones o enfrentar la posibilidad de cierre. «No hay espacios privados en la educación superior, por eso hay miles de estudiantes y jóvenes universitarios que están tratando de estudiar en línea en otro país», apuntó Meza.

El académico insistió en que a medida que la dictadura ejecuta la represión al pensamiento crítico los espacios de formación académica quedan reducidos a instrumentos de propaganda, dejando a los estudiantes sin una verdadera educación libre e independiente.

«Son universidades privadas intervenidas por el aparato represor y el modelo político, bajo el régimen Ortega-Murillo no hay ningún futuro para la educación superior, porque no se está formando a profesionales que puedan competir en el ámbito laboral», concluyó.


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