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Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos reportan que en lo que va del 2025, en Estados Unidos se han registrado 222 casos de sarampión relacionados con los tres brotes existentes en suelo americano. A pesar de que no se ha emitido una alerta sanitaria, Europa y Asia Central, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya alcanzaron el nivel máximo de incidencia de la enfermedad en más de 25 años.
Los CDC identificaron que los 222 casos de sarampión se presentaron en Alaska, California, Florida, Georgia, Kentucky, la Ciudad de Nueva York, Nueva Jersey, Nuevo México, Pensilvania, Rhode Island, Texas y Washington. Hasta ahora, reportan los CDC, ha habido una muerte confirmada por sarampión y otra está siendo investigada.
Los brotes de sarampión en EE. UU. ocurren en el marco de la salida de dicho país de la OMS y las polémicas declaraciones del secretario de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., Robert F. Kennedy, quien no sólo criticó la vacuna triple vírica (o MMR por sus siglas en inglés) sino que insinuó que las lesiones provocadas por la vacuna contra el sarampión eran más frecuentes de lo que se sabe.
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«No hay evidencia científica de que la vacuna sea la responsable del autismo y esa es la pelea que tienen con Kennedy, porque él es parte del grupo antivacunas», valoró el epidemiólogo nicaragüense, Álvaro Ramírez.

Los CDC estiman que por cada 1,000 personas infectadas de sarampión en Estados Unidos, el virus mata de una a tres. Asimismo, la muerte no es la única consecuencia posible, dado a que el sarampión puede causar ceguera permanente, sordera y discapacidad intelectual.
Qué es, cómo identificarla, evitar el contagio y recomendaciones
La OMS define que el sarampión es una enfermedad vírica sumamente contagiosa, que se propaga fácilmente cuando una persona infectada respira, tose o estornuda. El sarampión puede afectar a cualquier persona, pero es más común entre los niños, quienes son más vulnerables si no cuentan con la vacuna.
«El sarampión tiene el mismo mecanismo de transmisión que el covid-19, de contacto directo, persona a persona, pero sobre todo por la vía respiratoria, con lo cual no es posible controlar la transmisión fácilmente porque se expande, sobre todo en poblaciones que tienen muy baja inmunidad», indicó Ramírez.
Es importante mencionar que antes de propagarse por todo el cuerpo, el virus infecta las vías respiratorias. Entre los síntomas se incluyen fiebre alta, tos y una erupción cutánea que se extiende por todo el cuerpo.

«Vacunarse es la mejor manera de evitar contraer el sarampión o contagiarlo a otras personas. La vacuna es segura y ayuda al cuerpo a combatir el virus», resalta la OMS.
El epidemiólogo nicaragüenses recalcó que «el mayor riesgo está en las poblaciones que no estén vacunadas con el MMR». Por ello indicó que la principal recomendación para evitar el contagio es vacunarse. «Deben asegurarse de tener la vacuna y antes de entrar en contacto directo con el virus para reducir el riesgo de complicaciones», apuntó.
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La OMS insiste en que el sarampión se puede prevenir con dos dosis vacunales, sin embargo, en 2023 más de 22 millones de niños no recibieron su primera dosis de la vacuna. «No se ha administrado ninguna dosis al 83 por ciento de los niños, mientras que solo el 74 por ciento de los vacunados con la primera dosis han recibido la segunda dosis recomendada», refiere.
Asimismo, Ramírez recomendó que se alimenten bien, especialmente los niños, puesto a que «el problema con el sarampión es que si agarra a alguien que esté desnutrido, con debilidad inmunitaria, obviamente esos son los pacientes que se van a complicar, porque este virus tiende a bajar la inmunidad, lo que hace más propenso a las neumonías o complicaciones gastrointestinales».
En caso de haber entrado en contacto con una persona con sarampión, Ramírez recomienda «ponerse de inmediato en aislamiento». Otras de las recomendaciones es si se contagia del virus mantengan la fiebre bajo control, hidratarse lo más que pueda, esperar que la erupción cutánea finalice, «no se deben rascar».
Ramírez opinó que los brotes en EE. UU., Europa y Asia Central responden a los niveles de acceso a la vacuna. «En estos países han habido muchas campañas en contra de la vacuna MMR, culpan a la vacuna de que da autismo, y eso ha hecho que la gente se rehúse a la vacuna», apuntó.
En Nicaragua y Centroamérica
Hasta ahora en Centroamérica, en particular en Nicaragua, no se han reportado casos de sarampión. Ramírez recuerda que la última y gran epidemia en el país y la región fue entre 1989 y 1990.
«El problema es que como la transmisión básicamente es aérea, por lo de estornudos, tiende a expandirse bastante, por ello el gobierno nicaragüense y los de la región deben fortalecer la vigilancia epidemiológica para la detección temprana de cualquier caso sospechoso de sarampión», indicó Ramírez.
La vigilancia debe ser reforzada, a lectura del experto, teniendo en cuenta los retornados voluntarios y deportaciones desde EE. UU., dado a que podrían ser los portadores del virus.

El Ministerio de Salud de Costa Rica reportó que en 2023 y 2024 se reportaron dos casos confirmados de sarampión. En países como Honduras, El Salvador y Guatemala, reportan medios locales, los entes sanitarios han reforzado el sistema de vigilancia, después de que a inicios de marzo la Organización Panamericana de Salud (OPS) emitió una alerta epidemiológica por sarampión en la región, dado a los brotes que se venían presentando en EE. UU., Argentina, Canadá, y México.
«Si bien la región fue reverificada como libre de sarampión en 2024, el sarampión sigue siendo una amenaza en la región, debido a su continua circulación en otras regiones del mundo lo que aumenta el riesgo de importación a través de viajeros, y a la existencia de grupos de población no inmunizados que continúan siendo vulnerables. De los 268 casos confirmados en 2025, un 69 por ciento corresponde a personas mayores de 5 años», indicó la OPS.
La OPS insistió en que en 2024 se notificaron 17,887 casos sospechosos de sarampión en la región, de los cuales 464 fueron confirmados, con una notable proporción de estos en adolescentes y adultos jóvenes. «En particular, el 63 por ciento de los casos confirmados en 2024 no habían sido vacunados, lo que pone de manifiesto las brechas en la cobertura de inmunización».
En el caso de Nicaragua, los medios oficialistas han destacado las jornadas nacionales de vacunación que incluye la vacuna contra el sarampión. Sobre esto, Ramírez apunta que «aunque por ahora no estamos claros de la cobertura de vacunas, seguramente debe ser mucho más alta que en los Estados Unidos».
Agregó que «lo único que podemos asumir es que Nicaragua tiene una protección bastante razonable, histórica, porque desde los ochenta se aplican vacunas por todos lados, aparte de la detención primaria, como parte del desarrollo infantil, o sea, que deberían esperar de que el nivel de inmunidad sí o sí debe ser alto en Nicaragua».