El exsenador y excongresista estadounidense nacido en Cuba, Lincoln Díaz-Balart, que impulsó leyes y programas que beneficiaron a los migrantes hispanos en el pasado, falleció este lunes 3 de marzo, confirmó su hermano, el representante republicano por la Florida, Mario Díaz-Balart, a través de un comunicado publicado en su cuenta de X.

Díaz-Balart nació en La Habana en 1954. Representó a la comunidad cubana e inmigrante en la Legislatura de la Florida y en el Congreso federal.
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Desde 1986 hasta 1989 Lincoln sirvió en la Cámara de Representantes de la Florida y en el senado de la Florida de 1989 a 1992. Fue electo en 1993 al Congreso federal.
Durante su desempeño en el Congreso abogó por los refugiados políticos y por los migrantes legales, el mantenimiento de sanciones contra el régimen de Cuba y por la libertad y la democracia en la isla.
Ley para los nicaragüenses

En los años noventa, Díaz-Balart impulsó la Ley de Ajuste Nicaragüense y Alivio Centroamericano (Nacara), que permitió que miles de personas refugiadas y exiliadas de la región obtuvieran la residencia permanente en Estados Unidos.
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“Creo que es nuestra obligación moral y un requisito de equidad elemental que, al menos, estos refugiados sean considerados bajo las reglas que existían cuando presentaron sus solicitudes”, dijo sobre los inmigrantes nicaragüenses ante el pleno de la Cámara mientras defendía la aprobación de la Ley de Ajuste Nicaragüense y de Alivio Centroamericano.
“He sido testigo en el sur de Florida de cómo han hecho importantes contribuciones sociales, económicas y culturales a mi comunidad… este proyecto de ley garantiza que estos refugiados podrán obtener justicia procesal básica en reconocimiento de sus circunstancias históricamente únicas e importantes”.
En 2007, Díaz-Balart patrocinó una legislación para permitir que dos estudiantes universitarios colombianos, cuyos padres los trajeron a los Estados Unidos ilegalmente cuando tenían dos y tres años de edad, permanecieran en el país.
También utilizó su ejemplo para apoyar una legislación que permitiría la matrícula estatal para los hijos de inmigrantes indocumentados y les brindaría un camino hacia la ciudadanía.
Luchó por los derechos de los cubanos
Lincoln Díaz-Balart fue un ferviente defensor de los derechos de los cubanos y los oprimidos en todo el mundo, durante 24 años de carrera política, que incluyeron 18 años en la Cámara de Representantes de Estados Unidos.
Mario Díaz-Balart resalta las luchas constantes de su hermano por mejorar la vida de los migrantes y las comunidades hispanas en territorio estadounidense.
«Lincoln fue un hombre de principios, cuya vida estuvo marcada por la dedicación al servicio público”, destacó el comunicado de su hermano.
También destacó que «su compromiso con la causa de una Cuba libre y su amor por los Estados Unidos fueron los pilares que guiaron su vida y su obra”, manifiesta el comunicado donde no se detalla la causa exacta de la muerte.
Su hermano manifestó que su legado seguirá vivo gracias a su contribución en la creación del Instituto de Liderazgo Hispano del Congreso, organización que cofundó en 2003 para apoyar a las nuevas generaciones de líderes políticos hispanos.
A Lincoln lo sobreviven su esposa de 48 años, Cristina, su hijo Daniel y su nuera Estefanía, sus queridos nietos Lincoln Daniel y Edwin Rafael, sus hermanos Rafael, José y Mario, y sus esposas, Elba, Brenda y Tía. Lincoln fue precedido en la muerte por su amado primer hijo, Lincoln Gabriel.