Los últimos días de “Alejandra” han sido de completa incertidumbre y miedo. Esta nicaragüense de 28 años que vive en Atlanta y llegó con parole humanitario en 2024, ni siquiera sale al supermercado por temor a que el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) la detenga y la deporte hacia Nicaragua, en donde es perseguida política del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Alejandra no es su verdadero nombre, sino el que esta joven nos ha pedido utilizar para no revelar su identidad, pues teme ser ubicada por ICE y deportada. Ella llegó a Estados Unidos el 24 de agosto de 2024, y en octubre de ese mismo año hizo su solicitud de asilo, pero con la nueva medida anunciada por el gobierno de Donald Trump el pasado 19 de febrero, de suspender todos los trámites de las personas que llegaron con parole a ese país, Alejandra no sabe qué pasará con ella.
Al igual que ella están miles de nicaragüenses que llegaron con parole humanitario y cuyos procesos se han visto suspendidos por la medida. Según cifras del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, 93,070 nicaragüenses habían llegado a ese país con parole humanitario hasta diciembre de 2024.
“Tengo miedo de que me manden a Nicaragua y caer presa. Yo sé que allá me van a llevar al Chipote como mínimo porque me les escapé”, cuenta. Alejandra participó en las protestas contra la dictadura de 2018 y se involucró con algunos movimientos juveniles de la oposición. En diciembre de 2023, su casa en Managua fue allanada por la Policía.
“Casi me echan presa, pero al final no me llevaron. Me dijeron que tenía que ir a firmar todos los días al Distrito Tres”, relata la joven. Además, indica que un capitán de la Policía se mantenía en contacto con ella y con su madre para saber sobre los movimientos de la joven. Incluso le dijeron que no podía salir de Managua y que cada vez que lo hiciera, debía informarle a ese capitán.
Sin embargo, la joven decidió huir hacia Costa Rica en abril de 2024 y aplicar al parole humanitario desde ese país. “No me quería quedar en Costa Rica porque ahí también hay muchos sandinistas infiltrados”, señala. La joven finalmente consiguió viajar con parole a Estados Unidos después de que un amigo le sirviera de patrocinador.
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Al poco tiempo de que Alejandra huyó de Nicaragua, la Policía nuevamente llegó a su casa y al no encontrarla hicieron que su madre y su hermano de 20 años estén yendo a firmar cada mañana a una delegación policial. “Ellos no se metieron en nada. La que anduve en las protestas era yo, pero para amedrentarme a mí es que hacen que estén yendo a firmar”, comenta la joven.
“No hay muchas opciones”
El caso de Alejandra es apenas uno de los miles de migrantes que permanecen en incertidumbre y temor a ser devueltos a sus países en dictaduras como Cuba, Venezuela y Nicaragua, tras la medida adoptada por Trump de suspender de manera “indefinida” todas las solicitudes de inmigración que presenten estas personas.
El abogado experto en temas de migración, Rommel López, valora que tras esta medida “no hay muchas opciones” para los migrantes y que solo unas pocas les pueden servir para evitar una deportación.
En algunos casos, explica el abogado, las peticiones familiares podrían funcionar. “Si tienen familiares residentes o ciudadanos en Estados Unidos que puedan hacer una petición de residencia, podrían iniciar ese proceso”, comenta.
Por otro lado, algunos empleadores o empresas podrían gestionar una visa de trabajo, siempre y cuando las personas cumplan con los requisitos, y de esa manera permanecer de manera legal en Estados Unidos. También “podrían aplicar a visas como la F-1, de estudiante, si logran ser aceptados en una institución educativa y cumplen los requisitos”.

Además, “si fueron víctimas de ciertos delitos en Estados Unidos o de violencia doméstica, podrían calificar para una visa especial”, detalla el abogado e insiste en que toda persona en riesgo de ser deportada, aun cuando haya entrado con parole, “tiene derecho a una audiencia ante un juez de inmigración antes de ser deportado”.
López advierte que, ante las medias de Trump, “el asilo ya no es una opción viable para muchos, pero aún hay alternativas legales que pueden explorar. Es clave que busquen asesoría de abogados de inmigración para evaluar su caso específico”.
Según López, las autoridades estadounidenses están revisando los casos para encontrar posibles fraudes y esas personas podrían ser deportadas. Esto se aplicará de manera pareja para todos los que llegaron con parole, incluso a sandinistas que hayan llegado a Estados Unidos por esta vía.
Hay que mantenerse informado
El abogado López también señala que es necesario mantenerse informado sobre este tema y no creer en noticias falsas, manipulaciones o en trampas de personas que pueden aprovecharse.
Por su parte, la abogada de inmigración, Kathia Quirós, explicó en sus redes sociales que la nueva medida de Trump no es un caso de alarma tan grave para los migrantes. “Si entró con parole de Cuba, Haití, Venezuela o Nicaragua y usted hizo su aplicación de asilo, lo único que le están diciendo es: ´No vamos a resolver tu situación de asilo en este momento, te vamos a dejar en un limbo hasta que decidamos qué pasó con todos estos casos´”.
La abogada dice que la persona puede continuar viviendo en Estados Unidos y renovando su permiso de trabajo en espera de que las autoridades vuelvan a resolver las solicitudes de asilo. “Ya ve cómo puede sonar terrible la noticia, pero no es realmente tan terrible. No es que lo van a sacar ni lo van a deportar”, explica.
Sin embargo, el problema para estas personas que quedan en ese limbo migratorio es que en el futuro les podría ser complicado renovar sus permisos laborales una vez que pierdan vigencia, señala Quirós.
Por otro lado, en el caso de las personas que todavía no han hecho su solicitud de asilo, estas aún pueden hacerla. “Se lo van a recibir, no más no pueden tomar una decisión”, detalla la abogada.
En el caso de las personas que aplicaron para una residencia porque contrajeron matrimonio con un ciudadano americano, la medida solamente dejará estos casos pendientes de respuesta. “Tampoco lo pueden deportar”, aclara.
En todos los casos, la manera en que una persona sí puede ser deportada es si se ve involucrada en algún delito o cometa un crimen. “Si no hace nada, pues no lo van a poder deportar porque tiene un caso de ajuste de estatus pendiente”, señala Quirós.
Mientras tanto, Alejandra dice que seguirá escondiéndose de las redadas de ICE para evitar ser detenida. “Ahora uno aquí tiene que andar escondiéndose como si fuera un criminal”, comenta.