Arabia Saudita ha servido como intermediario para promover las pláticas de paz en una guerra que dura casi tres años y donde el gran ausente es Ucrania, país que fue invadido por Rusia el 24 de febrero de 2022 y que ha resistido estoicamente a costa de miles de muertos. Un país destruido en el mayor conflicto bélico en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
Durante las primeras conversaciones entre la delegación rusa y la delegación estadounidense quedó en evidencia que las pretensiones de Rusia para poner fin al conflicto serán inaceptables para Ucrania y para la mayoría de sus aliados en la Unión Europea, aunque lo fuesen para la administración Trump.
Para comenzar, Putin propone que Kiev retire sus tropas de los cuatro territorios ucranianos que Rusia anexó arbitrariamente (Donestsk, Lugansk, Jerson y Zaporiyia) y que ocupa parcialmente desde que lanzó su invasión en 2022, propuesta que ha sido calificada por Kiev “como una ofensa al sentido común”. El presidente Volodymir Zelensky ha sostenido por el contrario, que Urcrania no negociará con Moscú hasta que Rusia abandone todo el territorio de su país, incluida la península de Crimea, que Rusia anexó en el 2014.
Además, Putin exige que Ucrania renuncie a sus intenciones de ingresar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Zelensky ha dicho que no puede haber negociaciones de paz a espaldas de Ucrania y ha anunciado que pospone un viaje que tenía programado para Arabia Saudita hasta el 10 de marzo “no fuimos invitados a este encuentro ruso-estadounidense. Fue una sorpresa para mucha gente”, dijo Zelensky en una conferencia de prensa en Ankara, capital de Turquía al enterarse de la reunión en Riyadh.
El presidente ucraniano ha dicho que quiere terminar el conflicto, “pero de una manera justa y que nadie decida nada a nuestras espaldas. No se puede tomar decisiones sobre cómo terminar la guerra, sin Ucrania”, recalcó.
En respuesta a estos acontecimientos, la Unión Europea ha anunciado extraoficialmente un nuevo paquete de ayuda militar a Ucrania por $732.2 billones de dólares según reportó el diario alemán Berliner Zeitung el pasado 18 de febrero, pero que según Bloomberg, la iniciativa solo será anunciada oficialmente después de las elecciones regionales en Alemania, que tendrán lugar el próximo 23 de febrero para evitar la controversia antes del voto.
En todo caso, es un hecho de que la Unión Europea no abandonará a Ucrania porque están convencidos de que si Rusia se sale con la suya, Putin podría sentirse en libertad de retomar por la fuerza los estados bálticos de Estonia, Letonia y Lituania, y si le va bien en su no disimulado afán expansionista, hasta podría intentar hacerse con Polonia, países que son miembros de la OTAN.
Si Ucrania aceptara sus pretensiones territoriales, Putin habría logrado hacerse con un el 27 % del territorio ucraniano (incluyendo Crimea anexada en 2014) o sea, un total de 161,000 kilómetros cuadrados, una extensión equivalente a la extensión territorial combinada de Nicaragua y El Salvador.
La llamada telefónica a Putin que Trump prometió en su campaña que detendría la guerra entre Rusia y Ucrania ya tuvo lugar y hasta el momento, lejos de detener la guerra ha complicado más las cosas y ha puesto a sus aliados naturales europeos a la defensiva, indisponiendo a las democracias europeas, que en respuesta han ofrecido redoblar su apoyo a Kiev.
En todo proceso de paz, las partes deben de ceder en sus pretensiones maximalistas, pero lo que hemos visto hasta el momento en este primer capítulo, es la pretensión de Putin de una rendición incondicional de Ucrania, que a la postre vendría a poner en jaque a las democracias europeas.
Quizás para alcanzar la paz Ucrania tendrá que ceder parte de sus territorios, comenzando por Crimea, pero ¿cuánto será suficiente ante la voracidad de Putin, ahora entusiasmado por la permisibilidad de la nueva política exterior estadounidense?
El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, expreso político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos Heredados”.