¡Estados Unidos necesita inmigrantes!

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En las elecciones norteamericanas de 2024, uno de los temas más polémicos fue el de la inmigración, especialmente la de latinoamericanos que, según el estereotipo, entraron “mojados” cruzando la frontera con México. La inmigración —ya sea legal o ilegal— no sólo figuró en las más recientes elecciones, ha sido un tema recurrente en la historia estadounidense. Y esto a pesar de que los norteamericanos se jactan de ser un país de inmigrantes, y que a la entrada del puerto de Nueva York está la Estatua de la Libertad ofreciéndole posada a los “rendidos, pobres y masas hacinadas anhelando la libertad”. 

En la historia estadounidense ha habido varias olas de inmigrantes. Los primeros europeos que llegaron al territorio de lo que hoy es la Unión Americana fueron los españoles que se establecieron en el norte de la Florida y en el Oeste norteamericano. San Agustín, por ejemplo, fue fundada por Ponce de León en la Florida en 1600 y es la ciudad más antigua de Estados Unidos. Y en lo que hoy son los estados de Nuevo México, Arizona y California, también llegaron los españoles. El rosario de 21 misiones católicas —desde San Diego hasta Solano en California— son testigos de esta migración, así como lo es Santa Fe, la capital del estado de Nuevo México, que los españoles fundaron en 1610.   

Los ingleses también emigraron hacia el norte de América donde fundaron trece colonias en el litoral oriental del continente.  En 1776 estas colonias se independizaron de Gran Bretaña y se consolidaron en una nueva nación: los Estados Unidos de América. Según el primer censo estadounidense, el nuevo país contaba con aproximadamente cuatro millones de habitantes. Estos incluían a 760 mil afrodescendientes, que en su vasta mayoría eran esclavos en los estados sureños. Pero esta población era pequeña para el nuevo país que contaba en ese entonces con un área de más de cuatro millones de kilómetros cuadrados. Por ende, el gobierno estadounidense mantuvo una postura pro inmigración, tanto de europeos como de negros de África.  

Hubo un chorro de inmigrantes europeos al nuevo país. Inicialmente la mayoría llegaron de Inglaterra y de países del norte de Europa y eran protestantes. Pero con el pasar del tiempo se sumaron a estos católicos de Irlanda que se vieron obligados a buscar nuevos horizontes por una hambruna que estalló en la isla en 1848.                                                                   

La importante migración irlandesa a los Estados Unidos ocasionó fricciones con los ciudadanos protestantes que eran la mayoría del nuevo país. Una interesante anécdota histórica es que, en el siglo XIX, muchas empresas norteamericanas colgaban letreros en sus puertas señalando que estaban en búsqueda de obreros, ¡pero no de descendencia irlandés! Sin embargo, las realidades económicas se impusieron y poco a poco los irlandeses también se fueron integrando en el mosaico racial que son los Estados Unidos.  

En la costa del pacífico norteamericano, un fenómeno parecido se dio. Después que EE. UU. derrotó a México en una guerra que comenzó en 1846 y terminó en 1848, cientos de miles de norteamericanos se mudaron a California instados por el descubrimiento de oro allí en 1849. También llegaron decenas de miles de obreros provenientes de la China y del Japón. Y de nuevo hubo fricciones, esta vez entre los norteamericanos de origen europeo y los asiáticos que llegaron a construir la red de ferrocarriles que unieron California al resto de la nación. 

Esta discriminación continuó. Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial los inmigrantes japoneses fueron internados en campos de concentración hasta cuando la guerra terminó. Esto no pasó con los descendientes de alemanes e italianos viviendo en Estados Unidos, a pesar de que ambos países —junto con Japón— eran miembros del “eje” de naciones fascistas durante la Segunda Guerra Mundial.  Ahora la comunidad asiática en el oeste norteamericano y, sobre todo en California, ha prosperado y es un pilar importante de la economía del estado.   

A través de su historia los Estados Unidos ha pasado por varios episodios de xenofobia, aprovechados por algunos políticos para fines electorales. Pero la historia también demuestra que estas fases son pasajeras y que el pueblo norteamericano las supera. Esto se debe a que los gobernantes estadounidenses se dan cuenta que gracias a estas olas migratorias —la más recientes son de vietnamitas y latinoamericanos, incluyendo a decenas de miles de nicaragüenses— los Estados Unidos emerge cada vez más enriquecida económica y culturalmente. Además, realizan que los inmigrantes frecuentemente hacen trabajos que muy pocos estadounidenses están dispuestos a hacer. 

Por lo anterior, confío que la actual ola xenofóbica norteamericana también pasará. Me baso en mi conocimiento del pueblo estadounidense y de su historia, y en otra poderosa realidad: al igual que en los países de Europa Occidental, la población estadounidense se está envejeciendo. Según los datos más recientes, la edad media de los estadounidenses es 39, y va subiendo. Todavía está por debajo de los 44 años, la edad media en los países de la Unión Europea, pero está muy por encima de la edad medio mundial, 31 años, y de la de Nicaragua que es 29 años.  

El envejecimiento norteamericano se debe a que la tasa de fertilidad estadounidense es 1.6. Esta cifra está muy por debajo de la tasa de 2.1 que es la mínima que se requiere para mantener estable a la población.  Por ende, Estados Unidos necesita de la inmigración no solo por razones demográficas, sino que también para crecer económicamente. Y, no olviden, ¡las realidades económicas se imponen! 

El autor fue canciller de Nicaragua, director del Banco Mundial y presidió el Comité Económico en la Asamblea Nacional de Nicaragua. Fue encarcelado por la dictadura Murillo-Ortega y deportado a EE.UU 

Opinión

COMENTARIOS

  1. Hace 1 año

    Estados Unidos necesita inmigrantes pero de una forma ordenada y de acuerdo con sus leyes de inmigracion. La inmigracion ilegal no aporta nada al Seguro Social porque les pagan en efectivo es decir por ‘debajo de la mesa’. ¿De que sirve tener 10 millones de ilegales si no contribuyen al Seguro Social? Al contrario son una carga porque utilizan los hospitales, las escuelas, las vías publicas, los servicios de emergencia; afectan a la vivienda impulsando a subir las rentas por el numero extra de gente que necesita vivienda. La inmigracion como afirma Trump tiene que ser ordenada y de acuerdo a las leyes; no a meterse ‘a la brava’ en el país; es simplemente anarquía meterse a la brava.

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