Este domingo 9 de febrero de 2025 se cumplen dos años del histórico “Vuelo de la Libertad”, el que hicieron de Managua a Estados Unidos (EE. UU.) y gracias a los buenos oficios humanitarios del gobierno estadounidense, 222 nicaragüenses exprisioneros políticos y de conciencia que en esa fecha fueron excarcelados y desterrados por la dictadura sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Operation Nica Welcome (Operación Nica Bienvenidos) fue llamada oficialmente por EE. UU. aquella acción sin precedente en la historia de Nicaragua, que el entonces secretario de Estado, Antony Blinken, calificó como “un modelo de lo que la diplomacia puede lograr para los derechos humanos y la democracia en las circunstancias más difíciles”.
El Vuelo de la Libertad, llamaron a aquella hazaña los nicaragüenses liberados que volaron en el avión estadounidense Omni Air International 767, y con ese nombre quedó registrada para siempre en la historia nacional.
Cabe recordar, como antecedente histórico, que “Vuelos de la Libertad” o Freedom Flights en inglés fueron llamados los que se realizaron de 1965 a 1973, dos veces al día y cinco jornadas por semana, para trasladar a más de 300 mil personas cubanas desde la isla de Cuba convertida en una gran prisión por la dictadura comunista de Fidel Castro a Miami, donde pudieron vivir en libertad.
En Nicaragua fueron “solo” 222 las personas que viajaron en el Vuelo de la Libertad del 9 de febrero de 2023. Pero todas ellas, que salieron directamente de las cárceles y algunos de sus casas de habitación convertidas en prisión por sus verdugos, llevaron la representación de los millones de nicaragüenses que, igual que el pueblo cubano en su propia patria, tienen al país por cárcel. Porque todo Nicaragua, sin exageración, ha sido convertido por la dictadura en una oscura, silenciosa y triste prisión.
En realidad, los pasajeros del Vuelo de la Libertad de hace dos años no son todavía completamente libres. No solo por las graves dificultades que han debido sufrir en una tierra ajena, sino porque no pueden ser plenamente libres en el destierro, exiliados, despojados de todos sus derechos y bienes, y hasta de su condición legal de nicaragüenses. La satisfacción es que al menos no están encerrados en las cárceles o en sus casas convertidas en prisión por la policía de la dictadura.
Cabe recordar en esta ocasión, que para el expresidente de EE. UU., Franklin Roosevelt (1933-1945), la libertad en su necesaria integralidad se funda en cuatro libertades particulares, que deben existir a la vez para que pueda tener sentido.
Esas cuatro libertades son, primero la “libertad de palabra y expresión”; segundo, la “libertad de cada cual para adorar a Dios según sus creencias”; tercero, la “libertad de estar libre de necesidades”; y cuarta, “la libertad del temor a la guerra en todos los lugares de la Tierra”. Obviamente, ninguna de esas libertades existe en Nicaragua, porque inclusive la gente está sometida al temor de la guerra interna de la represión, y por lo tanto no puede ser libre.
Hemos considerado necesario evocar las palabras libertarias del expresidente F.D. Roosevelt, al conmemorar el segundo aniversario del Vuelo de la Libertad, como un debido reconocimiento a otro expresidente de EE. UU., Joe Biden (ahora vilipendiado por su sucesor en el poder presidencial), que autorizó esta operación de los exprisioneros políticos y de conciencia nicaragüenses y generosamente los acogió en su país.
Por supuesto que, como dicen muchos de ellos mismos, serán completamente libres hasta que puedan regresar a su patria, y que en esta todos los nicaragüenses que merecemos la libertad podamos disfrutarla y vivir con democracia, justicia y bienestar social.
Lo cual esperamos y no podemos perder la esperanza en que pueda ser lo más pronto posible.