El cinismo de la dictadura Murillo/Ortega (en ese orden) no tiene límites y bien podría servir como ejemplo del viejo refrán que dice “candil de la calle oscuridad de tu casa”, en referencia al comportamiento contradictorio de una persona entre lo que dice para afuera y sus acciones.
Ahora resulta que el principal promotor de la inmigración ilegal y el principal causante diario de que cientos de ciudadanos queden en un estado de apatridia al impedir su regreso a su país, es el vocero de la defensa de los inmigrantes.
Sorpresivamente y por los motivos más inocuos, diariamente la dictadura “exporta” según fuentes confiables, entre 5 y 15 ciudadanos que son desterrados con una negativa de abordar un vuelo de regreso a Managua. Esto sin contar con los miles de ciudadanos extranjeros a quienes facilitó el “puente aéreo” desde muchos países africanos y latinoamericanos para viajar a los Estados Unidos en forma irregular.
Durante la XII Cumbre Extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Bolivariana celebrada el pasado lunes el codictador Ortega pidió “respeto” para los inmigrantes deportados por la administración Trump, pero guardó silencio sobre las negativas de ingreso discrecionales que cada vez con mayor frecuencia su régimen impone a nicaragüenses que quedan técnicamente expatriados y desamparados.
Tampoco hizo mención de los planes de acogida para los nicaragüenses deportados por los Estados Unidos, ni si el país los está recibiendo, o los recibirá en eventuales vuelos de deportados a Nicaragua.
En una dosis de cinismo sin parangón, Ortega dijo que “tenemos que defender los derechos de todos los ciudadanos de este planeta y en primer lugar de todos los ciudadanos de América Latina y el Caribe”.
Y luego el verdugo de su propio pueblo agregó: “Expresamos nuestra solidaridad con los pueblos que están siendo atropellados por la forma en que están tratando a los inmigrantes que tenían años de estar asentados en los Estados Unidos y los acusan de delincuentes, narcotraficantes sin ninguna prueba, sin ningún juicio, sin ninguna sentencia”.
Por otro lado, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, en su visita a Costa Rica declaró el pasado martes que los regímenes de Nicaragua, Cuba y Venezuela son los principales responsables de la crisis migratoria en el hemisferio, calificándolos como “enemigos de la humanidad”, un término que curiosamente utiliza en una estrofa de su himno el Frente Sandinista para referirse a los Estados Unidos de América. Es decir, le dio el medio vuelto.
Rubio fue más allá al afirmar que el sistema en estos tres países “no funciona” por lo que han sido los responsables de haber creado una crisis migratoria hemisférica, pero no detalló qué medidas podría adoptar la administración Trump si los codictadores de Managua no permiten el retorno del flujo migratorio que ellos mismos originaron.
Durante su conferencia de prensa en Costa Rica, Rubio fue muy contundente sobre el origen de la crisis migratoria al afirmar: “Como dije en mis palabras, hay más norteamericanos viviendo acá, que costarricenses viviendo en los Estados Unidos, lo que es un ejemplo de lo que pasa cuando un país hace bien las cosas en comparación con esos países”.
Resulta notorio que Ortega aún no ha sacado a relucir su inflamatoria y aburrida retórica antimperialista, ni se ha referido al presidente Trump directamente en términos ofensivos, lo que demuestra una dosis de cautela que apenas deja entrever el pánico ante las posibles medidas que pueda adoptar la nueva administración.
El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, expreso político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos Heredados”.