El régimen de Daniel Ortega pierde un donante más. Aunque ya le quedan pocos proveedores de recursos no reembolsables, Ortega decidió expulsar de Nicaragua a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), pese a que esta es de los pocos donantes que aún le quedan y que para este año había prometido entregarle 46 millones de córdobas para ejecutar proyectos específicos.
En el Presupuesto General de la República la FAO tenía comprometido 46.19 millones de córdobas, los cuales iban a ser invertidos en su gran mayoría en un programa para promover la conservación y el manejo de la biodiversidad y resiliencia de áreas protegidas.
De ese monto antes mencionado, 536 mil córdobas iban a ser destinados para el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).
Tras la pérdida gradual de donantes en la última década, la FAO se había convertido en el sexto cooperante de recursos no reembolsables más importantes para el régimen de Ortega, siendo la Unión Europea el primero con un compromiso de 557.52 millones de córdobas.
Los principales ejes de apoyo
El año pasado la FAO estaba apoyando al Ineter en la ejecución del proyecto Fortalecimiento de un Sistema de Alerta Temprana (SAT), con énfasis en sequía implementado en 10 municipios del Corredor Seco de Nicaragua, donde también participaba el Programa Mundial de Alimentos, que estaba poniendo gran parte del capital del proyecto.
El mayor enfoque de la FAO estaba en el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales, el cual recibió el año pasado 45.5 millones de córdobas para el programa de Fortalecimiento de resiliencia de áreas protegidas de uso múltiple para generación de beneficios ambientales y globales y proyecto Gestión de Paisajes Resilientes.
Actualmente el organismo de Naciones Unidas estaba trabajando con Nicaragua en el Marco Programático de País 2022-2026, el cual buscaba «estimular la creación y adopción de políticas e inversiones que permitan transitar hacia sistemas alimentarios más sostenibles, inclusivos y resilientes en Nicaragua, promoviendo el uso de las tecnologías digitales, la investigación y la innovación».
La estrategia estaba enfocada en tres ejes: producción resiliente, inversiones rurales y ecosistemas sostenibles, para los cuales se estaban desarrollando acciones específicas. Entre estas acciones se destacan fomentar capacidades e instrumentos técnicos para la gestión del conocimiento, investigación e innovación, y difusión de prácticas climáticamente eficientes, incrementar la resiliencia y mejorar capacidades productivas de comunidades rurales.
También se estaba trabajando en producir, analizar y aplicar datos socioeconómicos, productivos, ambientales y climáticos, para formular políticas públicas, aumentar la productividad y gestionar recursos financieros, así como movilizar recursos y mejorar capacidades técnicas para el cumplimiento de los compromisos internacionales en materia climática y la implementación de políticas nacionales.
La meta en general de la estrategia país de la FAO era ayudar a incrementar ingresos de las familias rurales, promover medidas para mitigación, adaptación y resiliencia al cambio climático, impulsar las economías locales, así como promover la inclusión de mujeres y jóvenes rurales, indígenas y afrodescendientes.
En el campo rural, la FAO estaba buscando cómo «incrementar las inversiones públicas y privadas en cadenas/redes de valor que promuevan el empleo decente e igualitario, reduzcan la pobreza rural, y contribuyan con un desarrollo sostenible bajo en emisiones, inclusivo y adaptado al cambio climático».
La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua, ordenó a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura cerrar “a lo inmediato” su “representación y oficinas” en Nicaragua, anunciando que el país se “retira” de esa organización.
El orteguismo, en la misiva que dirigió a QU Dongyu, director general de la FAO, aseguró que rechaza el reciente informe “Panorama regional de la seguridad alimentaria y la nutrición para América Latina y el Caribe 2024”, elaborado y divulgado por la FAO, en el que la organización señala que 1.4 millones de nicaragüenses están subalimentados.
La FAO actualmente está ejecutando su marco estratégico 2022-2031, el cual está enfocado en respaldar la Agenda 2030 mediante la trasformación hacia sistemas agroalimentarios más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles, para conseguir «una mejor producción, una mejor nutrición, un mejor medio ambiente y una vida mejor sin dejar a nadie atrás».