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La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua, ordenó a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) cerrar «a lo inmediato» su «representación y oficinas» en Nicaragua, anunciando que el país se «retira» de esa organización.
El orteguismo, en la misiva que dirigió a QU Dongyu, director general de la FAO, aseguró que rechaza el reciente informe “Panorama regional de la seguridad alimentaria y la nutrición para América Latina y el Caribe 2024”, elaborado y divulgado por la FAO, en el que la organización señala que 1.4 millones de nicaragüenses están subalimentados.
«Lo rechazamos por carecer de objetividad, rigor metodológico, por contener información falsa, con tendencia injerencista, agresiva y que ha sido difundida de manera malintencionada con fines políticos», indicó el régimen en su misiva.
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Además, calificó la actitud de la FAO como «inaceptable, inadmisible e irrespetuosa» y aseguró que se publicó «información y datos sobre Nicaragua que no fueron autorizados, ni consultados a nuestras Instituciones, ni validados por el Gobierno de la República de Nicaragua».
«Las Organizaciones Internacionales están obligadas a respetar a los Estados Parte y el uso de la información debe contar con el consentimiento previo y aprobación del Estado concernido, lo cual ha sido incumplido por la FAO», añade el comunicado de la dictadura sandinista.
El régimen de Ortega y Murillo dejó claro que le molestan las publicaciones en las que se cuestiona su supuesta lucha contra la pobreza y el hambre en Nicaragua. Apuntó que el informe de la FAO facilitó «insumos falsos para publicaciones negativas que tienen como finalidad desprestigiar al Gobierno de Nicaragua y sus políticas de lucha contra la pobreza, desarrollo humano y seguridad alimentaria».
La salida de Nicaragua de la FAO implicará que el país deje de percibir el apoyo económico que recibía de esa agencia de la ONU. En 2022, el régimen sandinista firmó con la FAO un nuevo «marco de programación país 2022-2026» por un monto de 67.3 millones de dólares. El orteguismo, en ese entonces, indicó que dicho marco tenía como objetivo luchar en ese período contra la pobreza y la crisis climática, así como garantizar la seguridad alimentaria en Nicaragua.
Nicaragüenses sufren hambre
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en su informe “Panorama regional de la seguridad alimentaria y la nutrición para América Latina y el Caribe 2024” —divulgado por el economista Enrique Sáenz y rechazado por la dictadura sandinista— evidenció que casi millón y medio de nicas están subalimentados.
La organización detalló que el país pasó de tener 1.3 millones entre 2020-2022 a 1.4 millones de personas subalimentadas entre 2021-2023. Además, refirió que la prevalencia de la subalimentación aumentó de 19.2 % entre 2020-2022 a 19.6 % entre 2021-2023.
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Según la FAO, el país se ubicó como el segundo de Centroamérica con la mayor “prevalencia subalimentaria”, con el 19.6 por ciento, solo por debajo de Honduras.
Además, reveló que los nicas pagan más por una dieta saludable por persona, ya que en dicho período esta pasó de 4.07 a 4.61 dólares por día, es decir, 169 córdobas.
La prevalencia de la subalimentación, define la FAO, consiste en el porcentaje de la población de cada país que no tiene suficiente acceso a alimentos o a una nutrición adecuada para mantener su salud y bienestar.