La visita del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, a Costa Rica este martes 4 de febrero, podría marcar un punto de inflexión en la relación entre ambos países, particularmente en materia de migración y sanciones contra Nicaragua.
Aunque Rubio no visitará Managua ni Tegucigalpa en su gira por Centroamérica y el Caribe, su agenda en San José con el presidente Rodrigo Chaves y su gabinete incluye el papel de Costa Rica en el control del flujo migratorio hacia Estados Unidos, así como la posibilidad de endurecer medidas contra el régimen Ortega Murillo, incluyendo su posible exclusión del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (DR-Cafta).
Especialistas consultados por LA PRENSA advierten que tras esta visita Costa Rica podría convertirse en un “tercer país seguro” para migrantes deportados por Washington, siguiendo un modelo similar al aplicado en Panamá.
“Con Costa Rica, obviamente, un tema que influye mucho es el tema de Nicaragua y la dictadura de Ortega en Nicaragua. No hay país que más presión sufra en ese sentido que Costa Rica debido a su frontera, obviamente a la migración de nicaragüenses, tener que lidiar con esa dictadura. Así que se hablará, obviamente, de la relación con Nicaragua y cómo lidiar en ese sentido”, dijo el enviado especial de Estados Unidos para América Latina, Mauricio Claver-Carone, en una conferencia de prensa el 31 de enero.

¿Podría Costa Rica ser un “tercer país seguro”?
El especialista costarricense en relaciones internacionales, Sergio Araya, considera que, en este contexto, la situación que enfrenta Costa Rica con la presencia de migrantes en condición irregular provenientes de Nicaragua podría sugerir —aunque no se haya señalado explícitamente— que se espera de Costa Rica una respuesta similar a la ofrecida por el presidente panameño José Raúl Mulino: contribuir en la recepción de inmigrantes deportados y, eventualmente, repatriarlos.
“Sin embargo, en el caso de los nicaragüenses, esto no sería posible debido a la situación política en su país de origen. Por ello, al menos se esperaría algún tipo de apoyo financiero para la permanencia o eventual reubicación de esta población en terceros países”, señaló.
El especialista costarricense en relaciones internacionales y catedrático, Carlos Cascante Segura, coincide con Araya y aseguró que es posible que Rubio plantee a Costa Rica convertir a este país centroamericano en un “tercer país” para la migración.
Lea también: Trump planea revocarles el parole a los miles de migrantes que llegaron con este programa, incluidos nicaragüenses
“Me parece que van a pedir algo parecido a un acuerdo de tercer país seguro por la necesidad que tiene Estados Unidos de convertir al sur de Centroamérica en un bloqueo contra la migración que viene del sur del continente. Tener a Panamá y Costa Rica como bloqueo a la migración es fundamental. Obviamente, que esto es una percepción”, dijo Cascante a LA PRENSA.
El 1 de julio de 2024, en el inicio del mandato de Mulino, Estados Unidos y Panamá suscribieron un acuerdo en el que Washington se comprometió a financiar hasta 6 millones de dólares para cubrir los costos de los vuelos utilizados por las autoridades panameñas en la deportación de migrantes que ingresaban irregularmente al país.
Además, el domingo, Mulino propuso al jefe de la diplomacia estadounidense ampliar dicho acuerdo, permitiendo que Estados Unidos use Panamá como punto de tránsito para deportar a migrantes irregulares de otras naciones. Según explicó Mulino, esta ampliación permitirá que Estados Unidos deporte a los migrantes y los traslade a Panamá, desde donde partirán hacia sus países de origen a través de una pequeña pista en Metetí, en la zona oriental del país.

¿Cómo actuará Costa Rica?
El diplomático y exembajador de Costa Rica en Nicaragua, Eduardo Trejos, dijo a LA PRENSA que está por verse qué hará Costa Rica tras la visita de Rubio al país centroamericano.
“La pregunta clave es: ¿qué hará Costa Rica? Podría realizar una modificación al concepto de «tercer país seguro», similar al esquema que la administración Trump intentó implementar en México durante su primer mandato. Aunque Costa Rica no llegaría al punto de ofrecer centros de detención para migrantes, podría alinearse con los intereses de Estados Unidos en el control del ingreso de estas personas”, dijo Trejos.
En cuanto a la posible exclusión de Nicaragua del TLC, Trejos señaló que habría que analizar cuánto perjudicaría realmente esta medida al país. Sin embargo, parece más un castigo por la migración descontrolada que un mecanismo de negociación con el régimen de Ortega y Murillo. También podría ser una estrategia para presionar a Nicaragua a reducir el flujo de vuelos que facilitan la migración irregular o para condicionar futuros acuerdos”.

Trump desea “recuperar” el hemisferio, pero deja por fuera a Nicaragua y Honduras
Araya expresó que estas visitas de Rubio por países centroamericanos ―algo que ya había sucedido con otros secretarios de Estado luego de las elecciones― reflejan que Estados Unidos busca reposicionarse en esta parte del hemisferio, considerada una zona de influencia directa.
“En este sentido, la administración Trump intenta enviar un mensaje claro a China: esta región es un área de interés estratégico para Washington. No es casualidad que la primera visita oficial del secretario de Estado fuera de su territorio tenga como destino esta región en particular”, refirió.
Por su parte, Cascante señaló que Estados Unidos “ve que China podría estar copando mucha inversión estratégica y eso no es muy bien visto, por lo que van a trabajar para eliminarlo”.
Rubio anunció visitas a Panamá, Costa Rica, El Salvador y Guatemala, pero dejó por fuera a Nicaragua y Honduras, algo que Araya considera que se debe a razones políticas.
Lea también: Rubio obtiene su primera victoria, Panamá no renovará «Ruta de la Seda» con China
“En cuanto a Nicaragua, la señal enviada es clara: la administración Trump considera al régimen de Ortega y Murillo una dictadura con la que no tiene sentido establecer acercamientos a este nivel, al menos en términos de relaciones diplomáticas de alto nivel”, dijo Araya.
En el caso de Honduras, muchos perciben que el gobierno de Xiomara Castro está alineado con el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela y con la administración de Ortega y Murillo en Nicaragua, una visión que la administración Trump no comparte.
“Además, esta exclusión puede interpretarse como una forma de protesta ante la denuncia del gobierno de Castro sobre el tratado de extradición de nacionales», puesto que según Araya, esta postura ha generado incomodidad en Washington, lo que explicaría, a su criterio, la omisión de Honduras en la agenda de la visita.

El antecedente con Panamá
Como resultado de la visita de Rubio el pasado fin de semana a Panamá, este país no renovará el memorándum de entendimiento denominado La Ruta de la Seda, firmado con China en noviembre de 2017, bajo la administración del expresidente Juan Carlos Varela (2014-2019).
El propio presidente panameño, José Raúl Mulino, hizo pública la noticia luego de su reunión con el secretario de Estado, Marco Rubio, y representantes del gobierno estadounidense.