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Ayer el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, inició su primera gira. Visita Panamá, El Salvador, Costa Rica, Guatemala y República Dominicana, con una agenda enfocada en recuperar el Canal de Panamá, detener la migración irregular y conseguir opciones para «remover a Nicaragua» del DR-Cafta «sin afectar al resto de países miembros». Y aunque desde la escalada represiva que impera en Nicaragua desde 2018 esta es una amenaza, nunca pareció tan real como ahora, ya que la Casa Blanca adelantó que no le interesa tener a Daniel Ortega como socio comercial.
Con esa advertencia y el antecedente de que diez días después de tomar posesión, el presidente Donald Trump cumplió otra amenaza y le impuso aranceles de 25 por ciento a los productos que le compra a Canadá y México y de 10 por ciento adicional a los de China. Medida que admitió podría provocar consecuencias en el bolsillo de los estadounidenses, la posible exclusión de Nicaragua del Cafta puede ser cuestión de tiempo.
«Esto puede tener efectos catastróficos para la economía de Nicaragua. A menos de quince días de haber asumido las riendas del Ejecutivo, la administración Trump está anunciando cuál será su línea política y económica con relación a Nicaragua. Dice que no se merece estar en el Cafta. Ya no es un punto de que si Nicaragua va estar o no en el tratado, sino que irán a Centroamérica a hablar con los demás socios para ver que esta salida no les afecte a los demás socios centroamericanos», advierte el economista y exreo político desterrado, Juan Sebastián Chamorro.
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Salida del Cafta dañaría miles de empleos
El temor a una catástrofe surge porque el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana, conocido como DR-Cafta le otorga beneficios arancelarios a los productos nicaragüenses que entran al mercado estadounidense, que es el principal destino de las exportaciones locales. De los 7,521.9 millones de dólares que en 2024 generaron en conjunto las exportaciones del régimen general junto a las de zona franca 3,640.7 que equivalen a casi el 50 por ciento de los ingresos los aportó Estados Unidos.
Perder el mercado estadounidense sería catastrófico porque Nicaragua no tiene opciones para reponerlo. La otra mitad de sus exportaciones las coloca en pequeños volúmenes en unos cien países, incluido China, que solamente compra alrededor del 1 por ciento de las exportaciones totales.
Pero perder este mercado, no sólo reduciría los ingresos sino que también pondría en riesgo miles de empleos, especialmente los que se generan en las empresas que laboran bajo el régimen de zona franca, de los que miles de familias. Según reportes del Banco Central de Nicaragua (BCN), en octubre del año pasado las 175 que funcionaban empleaban a 122,523 personas.
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No quieren a Ortega como socio comercial
«Se calcula que por cada empleo directo hay tres empleos indirectos, de tal manera que los efectos sobre sectores tan importantes como la zona franca y sobre las exportaciones de productos tradicionales también pueden ser muy significativos. Hemos reiterado y ahora también queremos decir que los únicos responsables de esto son Daniel Ortega y Rosario Murillo por una razón muy sencilla, desde hace tres años utiliza la migración irregular como arma política en contra de los Estados Unidos», explica Chamorro.
Además insiste en que si la amenaza se concreta y provoca un efecto económico nocivo con pérdida de empleos, cierre de empresas, disminución de inversiones y el aislamiento del país, los únicos responsables serán los Ortega Murillo.
El viernes el enviado especial de Estados Unidos para América Latina, Mauricio Claver-Carone, adelantó que durante la visita de Rubio, «obviamente el tema de Nicaragua saldrá a relucir», porque es una preocupación para ellos. Además, aseguró que a la administración Trump le preocupa que Nicaragua sigua sacando provecho del acuerdo comercial.
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Salir del Cafta traerá efectos devastadores
«El hecho de que Nicaragua siga beneficiándose del Tratado de Libre Comercio de Centroamérica y que la mayoría de sus exportaciones vayan a los Estados Unidos es absurdo. Pero lo que hemos estado trabajando con nuestros aliados, inclusive con Costa Rica y creo que será un tema, es cómo poder remover a Nicaragua de este tratado sin afectar al resto de los países», aseguró Claver.
Además, enfatizó que «obviamente a los Estados Unidos no le interesa Nicaragua como socio comercial, o diría particularmente la dictadura de Ortega», aseguró Claver.
Pero los afectados no serían únicamente las empresas y trabajadores de Nicaragua, sino empresas y de toda la región. Un analista económico considera que si Estados Unidos saca a Nicaragua del Cafta, debido a la integración comercial que existe en la región, los perdedores serán muchos.
«Los textileros de Estados Unidos han sido claros que ellos se verían afectados. Sólo en algodón le venden 300 millones de dólares a Nicaragua que acá se usan para ensamblar prendas. El punto es que quitar el Cafta tendrá consecuencias desbastadores e incrementará la migración probablemente a Estados Unidos, porque acá se cerrarán oportunidades de empleo, ese es el dilema que tienen que enfrentar», advierte el analista.
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«Es absurdo que sigan aprovechando el Cafta»
El analista considera que «lo ideal sería que se produzca una negociación entre las partes, para que se normalicen las relaciones y Nicaragua regrese a la normalidad. De lo contrario será retroceder», por lo que lo indicado es que se restablezca la estabilidad del país para que no esté sometido a estas amenazas económicas.
Por su parte el polítologo Félix Maradiaga, las declaraciones de Claver reflejan una verdad innegable. «Es absurdo e incluso inmoral que la dictadura de Daniel Ortega continúe beneficiándose de los privilegios del Cafta mientras destruye el Estado de derecho, confisca propiedades, reprime a trabajadores y convierte a Nicaragua en un enclave para la competencia desleal de mercaderes chinos».
También recordó que en la investigación que sigue la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR por su sigla en inglés), amparada en la sección 301 de la Ley de Comercio, se presentaron muchos testimonios sobre el tema. «En mi carácter personal denuncié cómo el régimen de Ortega ha utilizado los beneficios del Cafta para sostener su maquinaria represiva, mientras viola derechos laborales, ataca a la empresa privada y expulsa a sus ciudadanos al exilio. La acción del gobierno de Estados Unidos en respuesta a estas denuncias es un paso en la dirección correcta y un reconocimiento a nuestra lucha por la justicia y la democracia», señala Maradiaga.
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Es absurdo que ataque y a la vez se beneficie
Además, asegura que el comercio no puede ser un salvavidas para las dictaduras. «Nicaragua bajo Ortega dejó de ser un socio comercial confiable y se ha convertido en una plataforma para la corrupción, la persecución política y la manipulación económica al servicio de una élite autoritaria. El acceso preferencial al mercado estadounidense fue concebido para fortalecer economías basadas en la libertad y el respeto a las normas internacionales, no para sostener regímenes represivos», señala Maradiaga.
Por su parte, un dirigente empresarial dice que durante últimos años la dictadura profundizó sus abusos porque hasta ahora no ha tenido que pagar costos significativos, y además se siguió beneficiando de la relación comercial con Estados Unidos, país al que considera su principal enemigo, pero todo indica que ahora si tendrá que pagar un costo.
«Desmanteló la democracia y el Estado de derecho, además se volvió factor de amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos por el tema de la migración y fortaleció sus relaciones con las dictaduras del mundo que también son enemigas de Estados Unidos. Entonces lo primero a destacar es que parece que finalmente en esta nueva administración hay consciencia de esto y no van a seguir alimentando con una mano a esta dictadura para que con la otra mano está dictadura los ataque. Eso es absurdo», asegura.
Sacar a Nicaragua del Cafta requiere voluntad política
Para el dirigente empresarial es relevante que por primera vez un funcionario americano «deje claro y sin pelos en la lengua de manera pública, que no quieren tener a la dictadura Ortega Murillo como socios comerciales». También, que den a conocer que este tema ya lo están hablando con los países socios del Cafta que son amigos de Estados Unidos.
«Esto es relevante y le da continuidad a lo que ya se había visto a finales del año pasado, cuando por primera vez estos países en el marco del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), no permitieron que los candidatos de la dictadura asumieran la secretaría general de ese organismo y las declaraciones públicas de algunos presidentes de la región.
Considera que concretar esta amenaza dependerá de la voluntad política. «Si lo quieren hacer lo van a hacer sin afectar a los otros países miembros del Cafta. Es verdad que el tratado no tiene una cláusula para este tipo de circunstancias pero el Acuerdo de Asociación (AdA), con la Unión Europea si la tiene, pero no ha habido la voluntad política para implementarla. Por eso insisto que si hay voluntad esto va a suceder. Recordemos que ya hay una investigación de la sección 301 que va en esa dirección de poner presión también que inició al término de la administración anterior (de Joe Biden)», señala el dirigente empresarial.