Una reveladora nota de prensa de la presidencia de la Asamblea Nacional de Nicaragua publicada el lunes 27 valida el refrán que dice “a confesión de parte, relevo de prueba”, la referida nota es encabezada por la aseveración de que la Asamblea recibe órdenes de la Presidencia de la República, es decir, de los codictadores.
Lo que sería insólito en cualquier parlamento, la nota de los aprietabotones dice textualmente: “Cumpliendo orientación (léase órdenes) de la Presidencia de la República, comandante Daniel Ortega y Compañera Rosario Murillo, en la presente semana finalizaremos la discusión y aprobaremos la Ley de Reforma que nos dará una nueva Constitución Política de la República”.
En este primer párrafo hay dos confesiones: que en efecto los aprietabotones reciben órdenes de cómo y cuándo aprobar el articulado de una ley de reforma, que en efecto producirá una nueva constitución, no una reforma parcial.
Queda claro como el aire puro que la actual asamblea de los aprietabotones se ha extralimitado en sus funciones al aprobar una nueva constitución para lo cual hubiese sido necesario convocar y elegir una Asamblea Nacional Constituyente, que de todas maneras hubieran sido electos un nuevo grupo o quizás el mismo, de 90 aprietabotones, pero pudo más la prisa de los codictadores.
La nota continúa detallando los artículos que serán aprobados esta semana según las instrucciones recibidas desde arriba: “El día de mañana 28 de enero aprobaremos artículos relacionados al título: ‘Organización del Estado’, es decir la eliminación de los poderes independientes del Estado, que ya estaba de hecho, solo que ahora también lo será de derecho.
Continúa el documento: El día miércoles 29 de enero aprobaremos los títulos “división política administrativa y supremacía de la Constitución, su reforma y de las leyes constitucionales; para culminar el jueves 30 de enero con las disposiciones finales”, en breve: hay una agenda marcada inamovible, que se debe de cumplir al pie de la letra, sin posibilidades de que pueda surgir un extenso debate imprevisto, como ocurre en otros cuerpos legislativos en todo el mundo.
Termina la breve nota de prensa del presidente de los aprietabotones recalcando que en efecto están violando la ley, porque ellos no están facultados para dictar una nueva constitución: “Nuestra nueva Constitución garantizará la consolidación de nuestro estado Revolucionario y el porvenir luminoso de nuestra Nicaragua bendita y siempre libre”.
También refleja este último párrafo un afán de emulación literaria que existe en todo el aparato estatal de Nicaragua a la forma de expresión poética de Rosario Murillo, quien como dijo recientemente en una elocuente entrevista con Miguel Mendoza el excanciller Francisco Aguirre Sacasa es el poder delante del trono en Nicaragua, que ha convertido a Daniel Ortega en una figura decorativa referente. De allí que le ha llamado la dictadura Murillo-Ortega en ese orden, y no al revés.
Hoy viernes 31 de enero debería de estar aprobada ya en segunda legislatura un capítulo más de la triste historia de Nicaragua, que simplemente trata de darle un repello legal al actual estado de cosas, hecho como un traje a la medida de los dos dictadores, cuya confección han venido improvisando con dosis cada vez mayores de represión y control absolutista.
El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, expreso político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos Heredados”.