La falta de mano de obra de nicaragüenses en todas las zonas cafetaleras de Costa Rica —según Francisco Andrés Piedra Fallas, gerente de promoción y divulgación del Instituto del Café de Costa Rica (Icafe)—, causó un impacto «total» y pérdidas que ascienden a más de 60 millones de dólares, que seguirán contabilizando hasta que termine el período de recolección del grano en marzo próximo.
«La falta de mano de obra nicaragüense causa un impacto total. Nosotros dependemos de la mano de obra nicaragüense y panameña para la recolección, y mucho de ese café se cayó por falta de recolectores. Cerca de 60 millones de dólares se estima la pérdida, estamos cuantificándola aún, es una cosecha viva, vamos adelante ya con la recolección. Sin embargo, hasta el final, hasta marzo, nos vamos a dar cuenta de la afectación total y real de esto», explicó Piedra.
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Resaltó que no contar con la cantidad de mano de obra adecuada en las diferentes fincas cafetaleras de Costa Rica, que estiman ronda los 30 mil recolectores, causó que «mucho grano que maduró no fue recolectado a tiempo y se secó en la mata. También, tuvimos lluvias durante diciembre y enero, que es la época donde tenemos el pico de cosecha, mayor maduración, y muchos de estos granos maduros, al no ser recolectados, se cayeron, la lluvia los botaba, por la cantidad de agua se reventaron y se secaba la planta».
El funcionario de Icafe apuntó que muchos recolectores, que incluso ya estaban dentro del territorio costarricense para los cortes de café, tras la reforma a la Ley General de Migración y el Código Penal de Nicaragua aprobada por el régimen sandinista, decidieron regresarse para evitar multas.
Cortadores regresaron para evitar multas o cárcel
«La reforma de Ley General de Migración de Nicaragua impactó directamente en que muchos nicaragüenses se devolvieran, algunos ya estaban dentro del país, pero habían ingresado de forma irregular y se devolvieron para evitar multas», afirmó Piedra.
En noviembre del año pasado, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo aprobó adicionar al artículo 138 sobre “Evasión de control fronterizo” del Código Penal de Nicaragua, que “comete el delito de evasión de control fronterizo quien ingrese, salga o pretenda salir del territorio nacional de forma no regular, evadiendo los controles migratorios de los puestos fronterizos o por cualquier punto no habilitado”.

En este se plantea que quienes cometan el delito de evasión de control fronterizo “serán sancionados con prisión de dos a seis años y de seis a mil días multa” y “cuando la evasión de control fronterizo sea con fines de cometer el delito de traición, previsto y sancionado en el artículo 409 del Código Penal, la pena por imponer se aumentará en un tercio de sus límites mínimos y máximos”.
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La falta de cortadores de café también quedó en evidencia en redes sociales. Algunos usuarios, habitantes y trabajadores de esas zonas, divulgaron videos en los que muestran el problema. En uno de estos, el usuario mostró que las viviendas donde se alojaban temporalmente los cortadores de café originarios de Nicaragua estaban cerradas.
«Las casas donde antes estaban (los recolectores de café) están abandonadas. No hay nadie, todo cerrado, los cortadores de café han dejado de venir, otros se fueron antes. No les miento, la cosecha de café en Costa Rica ha sido pésima en recolección. La mayoría de los nicaragüenses con el comunicado del comandante Ortega decidieron regresarse por miedo a ser multados o encarcelados», indica el video publicado en Tik Tok.
Desde 85 hasta 110 córdobas por cajuela de café recolectada
El Ministerio del Trabajo y Seguridad Social (MTSS) de Costa Rica establece que por cada cajuela de café recolectada los empleadores deben pagar 1,165 colones, es decir 85 córdobas.
El gerente de promoción y divulgación de Icafe explicó que, aunque la tarifa del MTSS es de 1,165 colones, la mayoría de las fincas cafetaleras «pagan más de eso, 1,300 hasta 1,500 por cajuela recolectada», es decir, entre 95 y 110 córdobas.
Además, resaltó que «un recolector puede coger 10, 18, hasta 20 cajuelas si tiene experiencia y dependiendo del momento de la cosecha».
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En caso que un recolector de café consiguiera sumar al menos 10 cajuelas de café al día podría sumar 850 córdobas, esto en caso que le pagan el mínimo que establece el MTSS, pero la suma por día aumenta hasta 1,100 córdobas, en caso que estas paguen el máximo mencionado por el funcionario de Icafe.
Adicional al pago por cajuela de café recolectada, Icafe asegura que los cortadores tienen otros beneficios, sean nacionales o extranjeros, ya que se les otorga seguros de salud y maternidad, a través de la Caja de Seguridad Social; póliza de riesgos laborales con el Instituto Nacional de Seguros y guarderías donde pueden quedarse los menores, hijos de los recolectores.
Proceso para viajar a los cortes de café
Piedra resaltó que «más de 2,400 niños son beneficiados» a través de 41 casas que funcionan como guardería en todo el país. Además, mencionó que la mayoría de estos son hijos de colaboradores extranjeros.
Icafe afirma que el Convenio Binacional para Regular la Contratación Laboral Temporal de Trabajadores Agrícolas Nicaragüenses en Costa Rica, firmado por ambos países en 2022, sigue vigente y se continúa otorgando permiso vecinal para el ingreso de los recolectores.
Explicó que el acuerdo para que los recolectores ingresen de forma regular establece que presenten sus pasaportes, paguen tarifa de 16 dólares y den un registro del patrono o empleador de la finca en la que colaborarán, debidamente registrado ante el Ministerio del Trabajo de Costa Rica.
Icafe, cabe mencionar, a través de sus redes sociales impulsa campañas en las que divulga información sobre las fechas o temporadas de corte de café, nombres y ubicaciones de las fincas donde los recolectores nicaragüenses pueden conseguir sus puestos para laborar y contacto con los empleadores, con el fin de que la aplicación a las recolecciones se realicen a través de mecanismos de migración regular que existen para los colaboradores.
Ante las graves afectaciones que deja la falta de mano de obra, Piedra afirmó que como Icafe también se han planteado la «mecanización» de los procesos de recolección, aunque resaltó que «no hay nada como la recolección manual».