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Personajes del año 2024: Los obispos desterrados

LA PRENSA eligió Personajes del Año a los obispos Rolando Álvarez, Carlos Herrera e Isidoro Mora, desterrados por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Los obispos personifican una cruda persecución religiosa que es más amplia, pues ha tocado profundamente a católicos y evangélicos en Nicaragua

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Desde que el papa Pío X fundó la Provincia Eclesiástica de Nicaragua, hace 111 años, la Iglesia católica nicaragüense nunca había sufrido la persecución y ataques que ha padecido en los últimos seis años. Específicamente, el 2024 se queda para la historia como el año en que encarcelaron y desterraron a tres obispos.

LA PRENSA, eligió como Personajes del Año a los obispos, monseñor Rolando Álvarez, de Matagalpa; monseñor Isidoro Mora, de Siuna, y monseñor Carlos Herrera, de la Diócesis de Jinotega y presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN); los tres desterrados por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo durante el 2024.

Este diario intentó hablar con los obispos expatriados, pero no fue posible porque todos los clérigos desterrados recibieron orden del Vaticano de no dar declaraciones a los medios de comunicación.

Desde 2018 la Iglesia católica sufre el acoso y la represión en todo el territorio nacional. Este asedio ha recaído sobre más de 160 sacerdotes obligados a salir del país, al igual que diferentes congregaciones religiosas, laicos comprometidos que servían como ministros de la eucaristía y la palabra, además de pequeñas parroquias que se quedaron sin sacerdote, y lejanas comunidades rurales que eran atendidas por obras sociales de la Iglesia y perdieron ese apoyo.

Persecución no es solo para los católicos

También confiscaron colegios, medios de comunicación, organizaciones sin fines de lucro, y una de las que más resonó a nivel internacional fue la confiscación de la Universidad Centroamericana (UCA), de la Compañía de Jesús.

Otras denominaciones cristianas también enfrentan la represión. Por ejemplo, en diciembre de 2023 el régimen Ortega Murillo detuvo a once pastores de la iglesia evangélica Puerta de la Montaña y los desterró en septiembre de este año. Asimismo, en 2022 le arrebataron la Universidad Politécnica (Upoli) a la iglesia Bautista.

Rolando Alvarez
El régimen de Daniel Ortega mostró en varias ocasiones fotografías de monseñor Rolando Álvarez mientras lo mantuvo detenido ilegal e injustamente en La Modelo. Foto tomada de medios oficialistas.

“La fe de los nicaragüenses es inquebrantable”

Monseñor José Antonio Canales Motiño, obispo de la Diócesis de Danlí en Honduras, tanto por la cercanía espiritual como por la geográfica, ha seguido al minuto la persecución religiosa en Nicaragua, y no dudó en señalar a este año como el más difícil de todos. Pese a esto, es firme en señalar que la fe de los nicaragüenses es inquebrantable.

“La iglesia no va a desaparecer. Podrán entrar a confiscar, podrán entrar a amedrentar, podrán intimidar, podrán amenazar, pero no podrán entrar al corazón de los nicaragüenses católicos. El corazón de los católicos se mantiene vivo. A los católicos en Nicaragua cuando les prohíben los actos religiosos, rezan en sus casas como la iglesia primitiva que también era perseguida. Esa iglesia no era tan numerosa como es ahora, sin embargo, buscaba la manera clandestinamente de celebrar la palabra de Dios”, dijo a LA PRENSA, el mitrado hondureño y secretario general de los obispos de Centroamérica.

Monseñor Rolando Álvarez en su primera misa pública en España. FOTO: TOMADA PADRE ERICK DÍAZ

Así los desterraron

En agosto de 2022, la Curia Episcopal de la ciudad de Matagalpa, se convirtió en una especia de “fortaleza espiritual”. Detrás de sus paredes, el obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, estaba reunido con otros sacerdotes y laicos, orando y alabando al Santísimo.

Afuera, la Policía orteguista no los dejaba salir y sólo aguardaban la orden para romper las puertas y secuestrarlos. La orden la dieron el 19 de agosto. A monseñor Rolando José Álvarez Lagos, entonces de 55 años lo encarcelaron.

El nueve de febrero de 2023, Nicaragua se despertó siendo noticia mundial. La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, había desterrado hacía Estados Unidos a 222 presos políticos.

En medio de las informaciones, los videos, la lista de nombres y las fotos, los medios de comunicación y la población se dieron cuenta que entre los desterrados no estaba monseñor Álvarez.

Posteriormente se supo que el obispo se había negado al destierro. La dictadura como venganza en un juicio exprés y sin ninguna garantía lo condenó por “traición a la patria” a 26 años de prisión.

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Monseñor Isidoro Mora Ortega, Obispo de Siuna, se encuentra en España. LA PRENSA/CORTESÍA

Encarcelan a monseñor Isidoro Mora por orar

Desde su lejana diocesis en Siuna, en el norte de la Costa Caribe, monseñor Isidoro Mora de 63 años, no era ajeno a lo que ocurría. Mantuvo prudente silencio, pero los meses siguieron pasando y monseñor Álvarez seguía en la cárcel.

En diciembre de 2023, no pudo más y durante una misa en Matagalpa, se atrevió a orar por el obispo de aquella diócesis. “Estamos aquí orando por la Diócesis de Matagalpa, orando por monseñor Rolando, orando por el caminar”, dijo ante la feligresía.

El 21 de diciembre, luego de confirmar en la fe a 230 niños en la parroquia de La Cruz de Río Grande, agentes de la Policía orteguista lo secuestraron. El destierro de los obispos Mora y Álvarez junto a quince sacerdotes y seminaristas que en ese momento estaban presos ilegalmente ocurrió el 13 de enero de 2024.

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Monseñor Carlos Herrera en su primera aparición en Guatemala tras ser desterrado de Nicaragua por la dictadura Ortega-Murillo. Foto: Captura de video

La provocación al obispo Herrera

Hasta diez cartas había enviado monseñor Carlos Herrera al alcalde de Jinotega, Leónidas Centeno, solicitándole amablemente que no interrumpiera las misas en la catedral de la ciudad usando música en altos parlantes ubicados frente al templo. Las cartas nunca recibieron respuesta.

El 10 de noviembre, durante una eucaristía, monseñor Herrera dijo al final de su homilía que la interrupción de la misa con música era un sacrilegio.

El 13 de noviembre luego de participar de una reunión de la CEN, de la cual es presidente, fue abordado violentamente por miembros de la policía orteguista y lo secuestraron. En la delegación del distrito III de Policía, lo esperaba Francisco Díaz, primer comisionado de la Policía y consuegro del dictador Daniel Ortega.

Una fuente dijo a LA PRENSA, que Díaz aseguró que Herrera cometió el delito de traición a la patria por “poner a la población en contra del gobierno a través de las homilías,” que ese delito “se paga con destierro” y que ese era el castigo para los que formaban parte de la “mafia católica”. Ese mismo día desterraron hacía Guatemala al obispo de 76 años.

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Monseñor Báez, obispo auxiliar de Managua, tuvo que salir en 2019

De esta manera, en un año tres de las diócesis del país se quedaron sin sus pastores. Los tres obispos desterrados fueron precedidos en 2019 por monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, quien en abril de ese año anunció su salida de Nicaragua por petición del papa Francisco. Tanto la Santa Sede como la inteligencia de la embajada de Estados Unidos, tenían información de un plan para asesinarlo.

“Le doy gracias al señor, de haberme permitido la inmensa alegría, la profunda gracia de haber sido pastor en medio de este pueblo tan noble, tan bueno, como el nuestro. Gracias.”, dijo aquel 10 de abril de 2019. Él fue el primer obispo que se vio obligado al exilio bajo la dictadura Ortega Murillo.

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El obispo de Danlí, Honduras, monseñor José Antonio Canales, siempre pidió por la libertad de monseñor Rolando Álvarez. Foto: Facebook del obispo

Monseñor Canales: “La iglesia en Nicaragua será ejemplo para el mundo”

El obispo Canales de Danlí, Honduras, habló con el diario LA PRENSA, durante la festividad de la Navidad. En esta entrevista hace un repaso del año que ha sufrido la Iglesia católica en Nicaragua, habla de la postura de las Conferencias Episcopales de Centroamérica, cuenta como están los obispos desterrados y envía un mensaje a todos los cristianos en el país.

¿Usted ha podido comunicarse con los tres obispos desterrados?

Sí, me he comunicado con dos de ellos. He podido hablar con monseñor Carlos Enrique y con monseñor Rolando Álvarez. Aún no he podido comunicarme con monseñor Isidoro Mora, pero estoy con la esperanza de tener pronto un contacto con él.

¿Cómo están ellos?

He tenido varios momentos que he podido hablar con ambos. Los dos están bien, claro, bien en el sentido que ambos, tras el sufrimiento que les hicieron pasar, están arropados por la iglesia. Nadie está bien, ningún pastor está bien cuando está lejos de su rebaño. Pero tienen salud, tienen esperanza, están rodeados por sus hermanos de la iglesia, monseñor Herrera en Guatemala y monseñor Álvarez y Mora aún en Europa. Pero no están donde deberían de estar, donde Dios los puso, que es en las diócesis de Jinotega, Matagalpa y Siuna.

Supongo que los conoce personalmente

Claro, nos conocemos. Los tres obispos son personas muy valiosas para la iglesia y las comunidades. Los tres eran pastores que estaban entregados a la vida ministerial, entregados a la vida de la iglesia, pero también eran personas muy involucradas en el acontecer de lo que significa ser ciudadano en un país que como Honduras tiene muchos problemas.

¿Cómo valora este año de persecución para los católicos en Nicaragua?

Desde que comenzó la arremetida en contra de la iglesia católica en 2018, el 2024 ha sido el año más duro. Tres obispos expulsados, la persecución en contra de los sacerdotes se ha incrementado. Fue un año de duros golpes contra la iglesia, lo veo y creo que al mismo tiempo que atropellan a la iglesia, el pueblo de Dios está aprendiendo de este dolor. Así fue a lo largo de dos mil años de historia que tenemos, pero siempre se salió adelante porque ningún ser humano que hace estos atropellos es eterno en este mundo. La iglesia católica en Nicaragua, no tengo ninguna duda de que va a salir airosa y será un gran testimonio no sólo para Centroamérica, sino también para América y el mundo.

¿Qué postura tomarán los obispos de Centroamérica de cara al 2025?

Desde que comenzó la persecución de la iglesia el secretariado episcopal de América Central ha pedido siempre como punto de agenda la situación en Nicaragua. En algún momento no nos pronunciamos porque la iglesia quiere que siempre exista espacio para el diálogo. Pero el problema es que esas personas que oprimen al país, malinterpretan el silencio. Pensando que ya han intimidado a la iglesia, lo que pasa es que ha sido un silencio prudente. La iglesia tiene la valentía de Cristo, no una valentía humana. En la última reunión que tuvimos a finales de noviembre en San Salvador, dijimos que teníamos que hacer un gesto fuerte para que desde Panamá a Guatemala tuviéramos una jornada de oración por el país.

Hemos visto varias menciones del papa Francisco respecto a la situación del país. ¿Quién informa a su santidad lo que ocurre en Nicaragua?

La Santa Sede tiene diferentes medios para informarse. Está el vínculo con nosotros los obispos que estamos cerca, con los mismos obispos nicaragüenses y con los hermanos y hermanas que han sido expulsados que han podido contar al mismo papa Francisco los acontecimientos en Nicaragua. Tengo entendido que, con un grupo fuerte de desterrados, el papa pudo conversar y pudo escuchar de ellos mismos, todo lo que vivieron en la prisión y los atropellos anteriores a la cárcel. Así que de primera mano le contaron al papa lo que estaba pasando.

¿Desde el Secretariado Episcopal de América Central tienen intenciones de realizar más acciones en favor de la iglesia nicaragüense?

Creo que la convocatoria para la jornada de oración en toda Centroamérica pegó mucho porque habíamos estado en silencio. Un silencio en búsqueda de diálogo, pero esa palabra no la conoce un régimen que ya tiene sus ojos fijos en establecer un Estado totalitario. Sí, vamos a volver a hacer algo, antes vamos a hacer una pausa. Para tener algo que decir o algún otro tipo de gesto, en este momento nos quedamos con lo que ocurrió este ocho de diciembre, que desde la última aldea de Panamá, hasta Guatemala, en las ciudades, en los grupos y movimientos se oró por Nicaragua.

¿En este fin de año que les diría a los cristianos de Nicaragua?

Es doloroso lo que están pasando pero esto no es nuevo. Bueno, creo que doloroso se queda corto. Yo lo vivo por la cercanía, pero por mucho sufrimiento esta no es la primera vez que ocurre en la historia de la iglesia católica. Vean la historia y sepan que un pueblo después de ser perseguido queda más ferviente, más evangelizador y más consciente de su papel en este mundo que nos toca vivir. Ese sería mi mensaje para todos los nicaragüenses que están pasando por estos momentos tan difíciles.

En 2024 la persecución fue feroz y 2025 no mejorará

Entre abril de 2018 y julio de 2024 al menos 245 sacerdotes, religiosos y religiosas ya no desarrollan su labor pastoral en Nicaragua debido a la represión del régimen Ortega Murillo contra la Iglesia católica, según narra la quinta entrega del informe Nicaragua: ¿una Iglesia perseguida?, presentado en septiembre por la abogada e investigadora Martha Patricia Molina, quien habló con LA PRENSA.

Ella ha documentado durante estos años las agresiones a la institución religiosa, y al igual que otras fuentes consultadas, señala la peculiaridad que tiene el año 2024 respecto a los anteriores.

“Este fue un año caótico para la iglesia con 180 agresiones reportadas. Sin embargo, es una cifra que presenta un subregistro debido a que este año la represión ha sido tanta que ahora no hay permiso ni siquiera de denunciar o anunciar. Un ejemplo claro es que ni la carta pastoral del papa Francisco fue difundida por los medios católicos ni por las parroquias en Nicaragua”, señaló la abogada.

Parroquias con actividad reducida

Sobre la situación general de estas diócesis que han perdido a sus obispos y a muchos sacerdotes, Molina señala que las parroquias han reducido sus actividades pastorales y en muchas de ellas ya no se celebra la misa todos los días.

Además, sostiene que 2025 será otro año de persecución “porque mientras la dictadura esté presente la iglesia seguirá sufriendo, y peor aún con la nueva Constitución política sandinista que pronto entrará en vigencia y eso viene a acuerpar las arbitrariedades que comete la dictadura en contra de la institución religiosa”.

El periodista nicaragüense, Israel González, quien desde el exilio sigue el día a día de la Iglesia católica en Nicaragua, cuenta que tras investigar a profundidad la historia de persecución a los católicos en América, llegó a la conclusión de que esta es una de las más graves de los últimos cien años.

“La más grave persecución religiosa”

“Estamos frente a la que sin temor a equivocarme, es la más grave persecución religiosa en toda América Latina en lo que va del siglo XXI. A día de hoy, no existe campo de acción en la sociedad donde esté presente la Iglesia que no se haya visto afectado por la represión del matrimonio Ortega Murillo”, dijo.

Según el periodista, ante la falta de sacerdotes los laicos han asumido un mayor protagonismo en la realidad de sus parroquias. Pero esta valiente labor de los creyentes también ha tenido consecuencias.

El 10 de agosto de 2024, secuestraron a Carmen Sáenz, una abogada católica que trabajaba en la Curia de Matagalpa, y Lesbia Gutiérrez, trabajadora de Cáritas de esa misma diócesis. Hasta el último día de este año, ambas mujeres siguen desaparecidas.

Actualmente forman parte de los 45 presos políticos que el Mecanismo para el Reconocimiento de las Personas Presas Políticas contabilizó hasta el 13 de diciembre de 2024.

Papa Francisco se refiere a Nicaragua veinte veces

Durante este año el papa Francisco se refirió hasta en veinte ocasiones sobre la crisis que vive Nicaragua. Tres de estas menciones fueron en el mes de diciembre. Según el periodista, tal cantidad de pronunciamientos demuestran una gran preocupación de la Santa Sede.

“Si los ataques contra los católicos siguen siendo tan irracionales, no dudo que el papa seguirá alzando la voz, que es el verdadero ‘poder’ que él tiene como altavoz y referente espiritual y moral de 1,300 millones de personas en el mundo”.

LA PRENSA, que también vive el destierro obligado por la dictadura, sabe que las violaciones a los derechos humanos en Nicaragua seguirán mientras el país esté bajo la dictadura de los Ortega Murillo. La persecución contra católicos y cualquier ciudadano que exprese abiertamente una idea distinta o cuestione al régimen es una realidad.

Pero pese a esto es necesario reconocer como un actor primordial a la Iglesia perseguida, que ha sufrido todo tipo de vejámenes y que, pese al destierro de sus obispos y constantes ataques, se mantiene firme y es la institución que goza de mayor credibilidad en Nicaragua. Por eso LA PRENSA en reconocimiento al testimonio de estos obispos y a la Iglesia católica, decidió nombrarlos Personajes del Año en 2024.

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