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En las cárceles del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, hay un obispo encarcelado por atreverse a elevar oraciones por su colega, amigo cercano, y también prelado, monseñor Rolando Álvarez Lagos, preso político de la dictadura desde agosto de 2022.
Sin saberlo, monseñor Isidoro Mora pasaría a convertirse en otro preso político. Fue detenido el miércoles 21 de diciembre de 2023, después de realizar una misa de confirmación de 230 niños en el municipio de La Cruz de Río Grande. Un día antes, el obispo había mencionado en una homilía que la Conferencia Episcopal se mantenía unida y en oración por monseñor Rolando Álvarez.
“Quisiera expresarles el saludo de la Conferencia Episcopal (de Nicaragua). Estamos siempre unidos orando por esta amada Diócesis de Matagalpa, orando por monseñor Rolando, orando por el caminar de cada uno de ustedes. Estamos unidos en oración, en comunión, en fe, en amor, en ternura”, dijo el obispo Mora durante la misa en ocasión de los 99 años de creación de la Diócesis de Matagalpa, el martes 19 de diciembre en la catedral San Pedro Apóstol.
El obispo también calificó a la Diócesis de Matagalpa como “una cantera de la fe”.
La abogada Martha Patricia Molina, que se ha dedicado a dar seguimiento a la persecución de la Iglesia Católica en Nicaragua, aseguró que el obispo fue detenido junto a los seminaristas Alester Sáenz y Tony Palacios.

Irene Torres es una feligresa que conoció a Mora cuando aún era párroco en San Dionisio y otros municipios de Matagalpa. Lo recuerda como una persona humilde, cercana a los campesinos, bromista y solidario.
“Él fue una persona bastante cercana a monseñor Rolando Álvarez”, señala. “Ningún obispo como monseñor Isidoro Mora o como monseñor Rolando Álvarez tienen tanto acercamiento a la realidad de la población campesina del norte del país”, agrega Torres.
Origen campesino
El obispo Isidoro del Carmen Mora Ortega nació el 5 de marzo de 1970 en medio de una familia de escasos recursos, en la comunidad El Cacao, municipio de Terrabona, en Matagalpa.
La familia de Mora es de origen campesino y se han dedicado mayormente a la agricultura. Según Irene Torres, el obispo acostumbraba a contar que desde niño jugaba a ser sacerdote y que a temprana edad había descubierto su vocación por la vida religiosa.
Comenzó su formación religiosa haciendo estudios de Filosofía, para lo cual se trasladó a Granada para estudiar en el Seminario Mayor San Pedro. Posteriormente, empezó sus estudios en Teología, en el Seminario Nuestra Señora de Fátima, en Managua.
Fue ordenado como sacerdote a los 33 años de edad, el 20 de septiembre de 2003, en la Catedral de Matagalpa, San Pedro Apóstol. De acuerdo a Torres, Mora se convirtió en una persona cercana a monseñor Rolando Álvarez hasta el punto en que el obispo de Matagalpa llegó a nombrarlo como su vicario general.
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Antes de eso, Mora había sido vicario parroquial en la iglesia San José, de Matiguás, y Nuestro Señor de Esquipulas, entre 2003 y 2004. Luego fue administrador parroquial de San Isidro y San Dionisio entre 2004 y 2006, y posteriormente fue designado párroco de la iglesia San Juan Bautista en Muy Muy, entre 2007 y 2008.
A partir de 2009, Mora fue párroco de la iglesia San Ramón Nonato, en el municipio de San Ramón y a su vez era vicario general de la diócesis de Matagalpa. Fue para esas fechas que Irene Torres conoció a Mora.

Como párroco, acostumbraba a visitar a los enfermos y llegaba hasta las comunidades más recónditas y en varias ocasiones, sobre todo en temporada de cultivos, se ponía ayudarle a los campesinos a trabajar la tierra y luego almorzaba con ellos. “Aunque sea frijolitos, él siempre comía”, relata Torres.
Mientras se desempeñaba como párroco en los municipios de interior del país, el papa Francisco lo nombró obispo de la diócesis de Siuna, el 8 de abril de 2021, y fue consagrado por el cardenal Leopoldo Brenes el 26 de junio de ese mismo año.
Mora se convirtió en el segundo obispo de la Diócesis de Siuna, la cual fue creada en 2017 y su primer obispo, David Albin Zywiec, falleció en 2020, dejando el cargo vacante.
Siuna
Cuando Mora asumió la diócesis de Siuna en 2021, se encontró con una estructura poco trabajada y casi sin recursos económicos, así que se dedicó a fortalecer la Diócesis, relata una persona cercana al obispo y que prefiere omitir su nombre por temor a represalias.
Mora, indica la fuente, decía que, para mejorar las cosas en la Diócesis, los feligreses debían sentir cercanía con sus líderes religiosos, así que se propuso visitar todas las comunidades y municipios que están bajo su jurisdicción, pese a lo complicado que es movilizarse en esa zona del país.
Irene Torres coincide. Dice que, como obispo, Mora continuó visitando a los campesinos y trabajando la tierra hasta donde su condición física se lo permitía. “Es algo que muy poco se puede hacer en Nicaragua y que ningún político ha hecho en las últimas décadas”, señala Torres.
Por otro lado, Mora es una persona que tiene mucho respeto por las personas de la tercera edad y casi siempre le pedía consejos a personas mayores de las comunidades pues decía que las personas mayores, por su experiencia de vida, son capaces de aconsejar bien a los más jóvenes, y también a los religiosos.
Desde que el obispo Isidoro Mora fue detenido, el 21 de diciembre de 2023, ni su familia ni sus cercanos saben algo sobre su paradero, lo cual ha llevado a que la Oficina del Alto Comisionado de la Naciones Unidas para los Derechos Humanos, lo declarase en situación de desaparición forzada.
“Instamos al Gobierno de Nicaragua a informar urgentemente del paradero del obispo Isidoro Mora, víctima de desaparición forzada desde hace 16 días”, dijo ese organismo de Naciones Unidas, el pasado cinco de enero.
“Ocultar esta información y aislarlo de su familia y representantes legales pone en riesgo su vida e integridad”, agregó la agencia de Naciones Unidas. Quienes lo conocen, aseguran que el obispo padece de hipertensión y algunas alergias.

Hasta el momento, desde que se conoció de su detención, ni la Policía ni otra institución de la dictadura ha informado sobre la captura del obispo, ni tampoco los cargos por los cuales se le acusa. Tampoco se sabe si está detenido en Matagalpa, en Managua, en alguna delegación policial o en las cárceles del Sistema Penitenciario.
Lo mismo sucede con más de una decena de sacerdotes que fueron detenidos a finales de diciembre y que ahora engrosan las listas de presos políticos del régimen Ortega Murillo junto a los obispos Rolando Álvarez e Isidoro Mora.
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