Mientras Dantos y Chinandega afinan su armamento para las batallas decisivas por el campeonato de la actual campaña del Pomares, aquí un repaso por los más grandes impactos producidos en Series Finales desde que se puso en marcha el beisbol de Primera División en 1970.
Figuras como Julio Moya, Antonio Chévez, Oswaldo Mairena, Franklin López y Marlon Abea, lo mismo que Juan Oviedo son hombres que hicieron historia en el beisbol nacional, pero que se crecieron en los momentos cumbres, mientras otros se arrugaban por la presión.
He aquí el detalle.
Moya invencible
Julio Moya estuvo solamente en dos Series Finales, pero dejó su nombre bien grabado para la historia, con cinco victorias y un juego salvado para León, que ganó los títulos de 1983 y 1984 ante Rivas y Costa, respectivamente. Moya tiró para 0.43 en 43.2 entradas.
Oswaldo dos veces tres
Ganar tres juegos en una Serie Final puede ser una agradable casualidad, pero hacerlo dos veces, adquiere ribetes de hazaña y esto lo logró Oswaldo Mairena. Primero con el Bóer en 1996 ante el San Fernando y después con Matagalpa en 2006 frente a Granada. Y además, tuvo un juego salvado en cada serie.
El poder de Franklin
Franklin López es el bateador que más ruido ha hecho en una Serie Final, al disparar seis jonrones y producir 20 carreras con los Dantos en 1991, sacándole del bolsillo el título al Chinandega de Argelio Córdoba. “Él solo me ganó la serie”, se quejó el “Brujo”.
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Ernesto dio tres
Si se trata de un solo partido, la mayor demostración de ferocidad la ha ofrecido el “Tiburón Mayor” Ernesto López, quien descargó tres jonrones en el juego decisivo de la serie de 1977, para que Granada demoliera 15-3 a León.
No hitter de Chévez
A Antonio Chévez no le bastó ganar 20 juegos, con el adorno de dos “no hitters” en la temporada regular de 1973, sino que extendió su dominio en una Serie Final cuadrangular con cuatro victorias y un salvamento, más una minúscula efectividad de 0.24 a lo largo de 37.2 entradas, incluyendo un juego sin hit ni carrera ante el San Fernando, con 10 ponches y retirando en fila a los últimos 16 bateadores.
Dos fieras en el box
En una era repleta de dinosaurios de la colina, Sergio Lacayo y Juan Oviedo estuvieron asombrosos en la Final de 1971. Desde la colina del Flor de Caña, Lacayo esculpió tres blanqueadas mientras hilvanaba una hilera de 43 ceros y obtuvo cinco victorias en una serie cuadrangular de 12 juegos por equipo. Oviedo no se quedó atrás y con un juego sin hit ni carrera, entre sus cinco triunfos y llevó al Chinandega al título.
Espinoza letal
Julio Espinoza consiguió cuatro lechadas entre las series de 1973 y 1974. La última de ellas quedó para la historia, al superar 1-0 a Porfirio Altamirano en el séptimo juego de la Final de 1974 para llevar al Chinandega a su último título en la Primera División.
Asdrudes al remate
Asdrudes Flores ganó cuatro juegos para dos equipos diferentes entre las finales del 2000 y el 2001. Lo más brillante fue que en ambas oportunidades fue el autor de los triunfos de la coronación para el Norte y el León, respectivamente, y además en ambos casos su mánager fue Davis Hodgson.
Abea, ¡cómo bateaba!
Marlon Abea fue un bateador de 105 hits y 390 puntos de promedio a lo largo de 13 finales. En 1996 se elevó a lo más alto, con un alucinante porcentaje de .722 con el San Fernando. El “Loquillo” conectó 13 hits en 18 turnos para hacerle la vida imposible al Bóer, que al final ganó la serie.
Omar Mendoza, triple corona
Omar Mendoza, quien se ha convertido en uno de los mejores bateadores del país, atrapó el título de Más Valioso el año pasado en la barrida de los Dantos 4-0 sobre Estelí. Mendoza bateó para .529 (17-9) con tres jonrones y nueve carreras empujadas para adjudicarse la triple corona.