Se cumplió un mes desde que Nicaragua, bajo la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, asumió la Presidencia Pro Tempore del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) —periodo comprendido de julio a diciembre de 2024— y pese a que el orteguismo amenazó a los países integrantes del organismo regional con no asumirla si no se llevaba a cabo la elección del secretario general, a la fecha el SICA sigue en la misma situación tras la renuncia del nicaragüense Werner Vargas.
Los expertos en temas de integración centroamericana consultados por LA PRENSA coinciden en que no es suficiente con que la dictadura Ortega-Murillo ostente la presidencia temporal del SICA para imponer su agenda.
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La Secretaría General del SICA está vacante desde mediados de noviembre de 2023, cuando el funcionario nicaragüense Vargas renunció al cargo durante el período 2022-2026. El funcionario llegó a ocupar la vacante de la Secretaría General del SICA 13 meses después del primer impasse, tras la salida de Vinicio Cerezo, exsecretario general del organismo, quien no logró ser reelecto en ese cargo, tal como lo propuso en ese tiempo la dictadura de Ortega.
¿Por qué no es suficiente que ostente la PPT?
La Presidencia Pro-Témpore del SICA, según el sitio web del organismo, se encarga de presidir todas las reuniones de presidentes y de los consejos de ministros del SICA. Asimismo, indica su reglamento, el país que ejerce la PPT-SICA tiene la función de articular el trabajo de los gobiernos, los órganos e instituciones del Sistema para garantizar el desarrollo continuo de la Agenda de la Integración Regional.
La PPT se ejerce durante un período de seis meses, que según el orden de rotación establecido en su reglamento, a partir de criterios geográficos, es de norte a sur de la región. Es decir, empieza por Belice y sigue por Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y República Dominicana.
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El experto costarricense en temas de integración regional, Carlos Murillo Zamora, explicó que para que Nicaragua, bajo la dictadura orteguista, logre su cometido «primero tendría que lograr convocar a una reunión de cancilleres y luego una de presidentes. Y en este momento eso no parece viable».

Enseguida precisó que «luego de esas reuniones (no impuestas, todo es por consenso) tendría que presentarse la terna. Pero el punto medular es que no parece haber interés en los gobiernos en resolver ese asunto».
Por su parte, el experto salvadoreño Napoleón Campos mencionó que parte de las razones por las que el escenario se le complicó a Ortega es la situación venezolana, con el hecho de haber reconocido a Nicolás Maduro como presidente, en medio de pruebas evidentes de fraude electoral presentadas por la oposición y que han sido respaldadas por gran parte de la comunidad internacional.
«Cuando vemos que se ha agravado la geopolítica regional hemisférica por Venezuela, esto complica la PPT de Nicaragua y la complica por las posiciones hostiles, beligerantes de adhesión de Nicaragua a esta farsa», aseguró Campos.

A su vez indicó que el aislamiento de Maduro que se ha agudizado está arrastrando fuertemente a Nicaragua en estos momentos, empeorado por Ortega tras la expulsión de Managua del embajador brasileño.
«Si vemos a los ocho países miembros de pleno derecho del SICA encontramos que únicamente reconocieron a Maduro el mismo Ortega y la presidenta Xiomara Castro. También estoy pensando en las tensiones más recientes de la expulsión en las últimas horas del embajador de Brasil de Nicaragua, esto no le abona para generar ninguna confianza que es clave para ostentar estos cargos. Entonces qué capacidad de convocatoria va a tener en estos momentos Daniel Ortega y su canciller en este contexto. Ni siquiera en el marco del SICA donde Guatemala, Costa Rica, Panamá, República Dominicana han cerrado filas desconociendo la farsa de Nicolás Maduro. Estamos en el curso de una presidencia pro-temporal paralizada, inútil, improductiva», precisó Campos.
«No veo que algún gobierno en Centroamérica le interese el SICA»
Ambos expertos en temas de integración regional afirman que es poco probable que se solucione el impasse que sufre el SICA, debido a que hay poco interés de los países en el tema.
Murillo Zamora indicó que en su país «ni siquiera en Cancillería se comenta algo» sobre la elección del secretario general del SICA.
«El punto es que en este momento no veo que algún gobierno, excepto Nicaragua, en Centroamérica le interese el tema del SICA, por eso no va a avanzar», asestó.
Campos coincidió con Murillo Zamora al señalar que ahora la elección del secretario general del SICA «dejó de ser una prioridad, pudo haberlo sido y yo creo que la renuncia de Vargas fue el fin de ese alto cargo que por rotación le tocaba a Nicaragua, porque en ese punto específico Nicaragua estaba queriendo manejar la Secretaría General del SICA como maneja adentro del país la política y como tiene secuestradas las instituciones».
A los dos días después de la renuncia de Vargas, el 17 de noviembre de 2023, en una carta enviada por el canciller orteguista Denis Moncada a los miembros del SICA, la dictadura propuso a Valdrack Jaentschke Whitaker, ministro asesor para Políticas y Asuntos Internacionales; Violeta Irías Nelson, delegada de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos en Bilwi; y a la diputada Iris Marina Montenegro Blandón para que representen al país durante el periodo que le corresponde la Secretaría General del organismo regional.

Nicaragua, agregó Campos, va a concluir su periodo en la presidencia temporal «sin logros regionales, porque Nicaragua en realidad, esto hay que decirlo con absoluta propiedad y calificación, Nicaragua no tiene una agenda regional, Nicaragua no tiene una agenda que nos represente a todas y a todos los centroamericanos».