La dictadura orteguista por medio de la Policía, bajo el mando del consuegro de la pareja dictatorial, Francisco Díaz, confirmó la destitución del jefe del equipo de escoltas personales de Daniel Ortega, comisionado general Marcos Alberto Acuña Avilés, quien fue dado de «baja deshonrosa» y anunció que será juzgado por el delito de «incumplimiento de deberes, desobediencia e insubordinación».
A través de un comunicado, la Policía informó que Acuña Avilés «desobedeció flagrantemente órdenes superiores, poniendo en riesgo la seguridad ciudadana» y en consecuencia a la Ley 872, Ley de la Policía Nacional y sus reformas se le impuso «baja deshonrosa».

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La Policía orteguista en su comunicado, con fecha del 7 de agosto, recalcó que «es un cuerpo armado, que se rige bajo la más estricta disciplina de sus miembros, sometidos al cumplimiento de la ley, fundada en la jerarquía única y en la disciplina de sus mandos y personal».
25 años al servicio de Ortega
La caída del comisionado Acuña Avilés fue igual de rápida que la de otros funcionarios leales a Ortega. En 2007, tras el regreso de Ortega al poder, Acuña fue ascendido a subcomisionado; posteriormente logró el ascenso a comisionado y en 2010 obtuvo las tres estrellas que corresponden al grado de comisionado mayor, lo que en su momento fue criticado.
En ese entonces, la Ley Orgánica de la Policía (Ley 228) establecía cinco años para cada uno de esos ascensos, pero Acuña lo logró en menos de tres años. La entonces jefa de la Policía, Aminta Granera, justificó la rápida subida de Acuña por su experiencia. «Son cinco años o son compatibles con la experiencia en algunos casos», dijo Granera.
En 2014, Acuña fue ascendido al grado de comisionado general a través de un Acuerdo Presidencial.
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A la par de su rápido ascenso en 2007, también fue nombrado jefe de la escolta presidencial de Ortega. Acuña tenía gran experiencia en ese ámbito, debido a que fue parte del equipo policial de seguridad de Ortega desde los años noventa.
El medio Confidencial reportó que la misma noche de su destitución, el comisionado Acuña fue internado en el Hospital Carlos Roberto Huembes de Managua, que atiende a los policías, porque sufrió una alteración de la presión. «Desde entonces permanece incomunicado en el hospital, custodiado por oficiales de la Policía Nacional», indicó.
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Los últimos dos años, las destituciones y despidos de altos funcionarios públicos se han vuelto habituales, incluso de personajes considerados grandes leales a la dictadura Ortega Murillo, como la presidenta de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Alba Luz Ramos; el ministro de Hacienda y Crédito Público, Iván Acosta; alcaldes, jueces y otros.