Entre una multitud de aficionados en el Estadio Nacional de Futbol de Managua, el reportero gráfico Oswaldo Rivas, de la Agencia Francesa de Prensa (AFP), escapó de ser capturado mientras realizaba una cobertura periodística en Managua. Oportunamente fue alertado por sus colegas de que policías estaban preguntando por él, lo que le permitió evadir a sus perseguidores.
“Hice como que iba a la conferencia de prensa después del juego y me desvié para el baño, luego abrí una puerta de hierro y veo que iban los aficionados saliendo del estadio y allí me les colé. Me perdí entre la multitud. Ya de allí no regresé a mi casa. Esa misma noche llegaron unas patrullas a mi casa y en la mañana volvieron a llegar”, relató a LA PRENSA desde su exilio forzado en Estados Unidos.
La Policía del régimen empezó a seguirlo por un trabajo que estaba previsto realizar junto con un periodista francés que había ingresado al país como turista.
“Él quería hacer una historia sobre la Iglesia y sobre la fe en Nicaragua. Me contactó, comenzamos a hacer los contactos para las entrevistas, que fue muy difícil porque en Nicaragua nadie quiere hablar. Él entró como turista porque no pueden entrar al país como periodistas, nos reunimos en Granada para ver qué íbamos a hacer, allí empezamos a trabajar. Pero desde el primer día ya nos comenzaron a caer, al final no hicimos nada porque solamente fuimos a la Catedral de Granada y ya desde allí nos andaban siguiendo, cuando salimos de Catedral estaba la patrulla afuera, eso significa que estaban intervenidos los teléfonos”, comenta.
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Después de salir del estadio, Rivas pasó escondido dos días hasta que logró hacer los contactos para poder salir por puntos ciegos hacia Honduras. “Sin poder regresar a mi casa ni poder ir donde familiares ni amigos para no comprometerlos, pasé tres días con la misma ropa, hasta que llegué a Honduras y pude bañarme y vestirme con ropa que me dieron”, cuenta.


Cuando los policías del régimen no lo encontraron en su casa, lo buscaron en casa de sus familiares, a quienes presionaron para que dijeran dónde estaba. Rivas había tenido el cuidado de no comunicarse con ellos porque los policías les quitaron los teléfonos para ver si tenían llamadas de él.
Del periodista francés lo único que se sabe es que fue detenido por la Policía en la frontera, fue llevado al Chipote donde lo habrían tenido dos días y luego fue expulsado del país. LA PRENSA ha intentado contactarlo, pero hasta el momento no ha habido respuesta.
30 años de fotoperiodismo, la mayoría con agencias internacionales
Rivas, quien se ha dedicado al oficio por más de 30 años, 23 de ellos con la agencia Reuters y luego con AFP, comenta que tras la represión contra las protestas de 2018 vivió los días más difíciles de su carrera profesional que se tradujeron en persecución, asedio y constante vigilancia.
“Vos sabés que para ellos (el régimen) todo el periodismo es malo, todo lo que vos hagás es malo, aunque no tenga que ver nada de política”, apunta.
Recuerda una ocasión durante la crisis sociopolítica cuando un comisionado de la Policía en Monimbó, Masaya, enfurecido lo apuntó con un AK y lo obligó a retirarse del sitio donde cubría las protestas. También guarda en su mente la vez que fue expulsado de un evento público por oficiales de inteligencia del Ejército de Nicaragua durante un desfile militar.
“Todavía hay muchas historias que contar en Nicaragua, pero el asunto es cómo las contamos con este gobierno”, se pregunta.
Policía se apropió de sus bienes
El fotorreportero denunció que tras su salida de Nicaragua la Policía se apropió de su casa ubicada en el kilómetro 11 Carretera Vieja a León y que está valorada en 250 mil dólares. Su vehículo también fue ocupado.
“No sé si mi casa está confiscada, me dicen que hay policías dentro de mi casa, se llevaron todo, incluso una camioneta de un amigo que me había prestado, ya no tengo nada. Estoy un poco triste porque prácticamente estoy en cero, estoy iniciando como hace 30 años”, lamentó.
Rivas dice que con el trabajo de toda su vida y el de su esposa construyeron esa casa y dieron educación a sus hijos, pero ahora teme haberlo perdido todo “y lo único que estaba haciendo era trabajar en periodismo, lo que he hecho toda la vida”, dijo.
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Ningún abogado en Nicaragua quiere tomar su caso
Explicó que ha consultado a varios abogados en Nicaragua para hacer el reclamo de sus bienes, pero todos tienen temor de tomar el caso.
“Hablamos con abogados y nos dicen que mejor no haga nada, que allí lo deje y si ellos van a tratar de averiguar sobre el caso pueden perder la licencia para ejercer. He consultado a cuatro abogados y me han dicho lo mismo, ‘si está la Policía adentro allí déjala no podemos hacer nada’”, expuso.
Rivas ahora busca obtener la protección de Estados Unidos a través de asilo político para reconstruir su vida y su futuro en libertad junto con su familia.