Desde hace una semana fue detenida por la Policía sandinista la vicecanciller Arlette Marenco y su esposo y trabajador activo de Enatrel, Reynaldo Vidaurre Benavídez, acusados de corrupción, de acuerdo con información suministrada por conocidos de la pareja y por trabajadores del Ministerio de Relaciones Exteriores.
“Llevamos una semana sin verles la cara. La información que circula por aquí es que desde el miércoles de la semana pasada están detenidos. Primero fue apresada ella y luego a él lo anduvieron buscando hasta en la casa de su mamá, hasta que finalmente lo localizaron”, comentó un trabajador de cancillería con la condición de no revelar su nombre.
Arlette Marenco desempeñaba dos cargos de confianza en el régimen Ortega y Murillo, además de viceministra de Relaciones Exteriores, era ministra asesora de la Presidencia para las Relaciones Internacionales. En los medios del régimen, Marenco sobresalía por ser la encargada de recibir las cartas credenciales de diplomáticos extranjeros sustituyendo al propio canciller, Denis Moncada.
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En 2022 a Marenco se le señaló de ser la encargada de “regañar, sermonear y hostigar” a los embajadores por no participar en los actos de propaganda del régimen. De acuerdo con informaciones periodísticas de ese entonces, los embajadores de la Unión Europea eran llamados a “consultas” ante la cancillería para ser “reprendidos” por la vicecanciller.
“Marenco era una funcionaria de total confianza de Murillo, a quien le tenía una fidelidad perruna. Era una especie de soldado leal, muy eficiente en las tareas que le encomendaban, incluyendo las de gritarle a los embajadores incómodos. Te puedo afirmar que Arlette era una funcionaria más cercana a Rosario que el propio Moncada”, dijo un exdiplomático del régimen.
Marenco asumió la vicecancillería desde 2021, tras la caída de Valdrack Jaentschke, dando un “salto olímpico”, al pasar de ser secretaria de Valdrack al segundo cargo en importancia en el Ministerio de Relaciones Exteriores. “No sabían a quién poner en ese puesto y como era la única que estaba cerca, la nombraron”.
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El esposo de Marenco, Vidaurre Benavídez, también ha desempeñado varios cargos. Fue director de Relaciones Internacionales de la cancillería y secretario nacional de organización de la Juventud Sandinista. Durante las protestas de 2018 comandaba las brigadas de choque de las turbas sandinistas en contra de los manifestantes. Al momento de ser detenido estaba en la planilla de Enatrel.
“Ambos se conocieron en la cancillería y todo mundo se asustó al saber de esa relación porque Arlette tenía un buen puesto y él era una persona con un aspecto más propio al de un pandillero de la JS (Juventud Sandinista). A Reynaldo lo trasladaron a Enatrel al descubrirse que todas las comidas ordenadas en la cancillería eran compradas en un bar que él tenía en Los Robles. A él lo sacaron del ministerio y le cerraron el bar en el 2020”, dijo una fuente conocedora de la situación.
Los ahora exsubordinados de Marenco afirman que su caída se debe a descubrírseles “robos y compra de propiedades”, además que se “recetaban viáticos exorbitantes y hubo hasta donaciones que nunca llegaron a su destino, como fue la compra de sillas de ruedas, entre montones de bisnes que hacían”.
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También se conoció del despido de familiares de la pareja que trabajaban en varias instituciones del Estado. A Vidaurre primero lo tuvieron en el Chipote, pero hace dos días fue trasladado a La Modelo, de acuerdo con información suministrada por conocidos y familiares. De Marenco se desconoce su paradero.