La dictadura de Daniel Ortega no pudo tener mejor oportunidad que la pandemia de 2020 para reducir el forzado acto del 19 de julio a una reunión de invitados selectivos, tras años de decadencia de la conmemoración del «triunfo de la Revolución sandinista».
Ahora que todo se ha normalizado totalmente y ya no existen restricciones, el régimen orteguista se alista para celebrar otro 19 de julio con invitados, destacando a los asistentes internacionales mientras se acerca el día del evento.

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El 19 de julio de 1979 es la fecha emblemática por el derrocamiento de la dictadura somocista, una lucha que costó guerra, sangre y sufrimiento a las familias nicaragüenses. Desde entonces, cada año el partido Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) convocaba al pueblo a celebrar el «triunfo de la Revolución sandinista» en la Plaza Central de Managua, donde asistían masivamente todos los que quisieran, en su mayoría militantes sandinistas y familias que vivieron los acontecimientos de 1979.

Con el tiempo, este evento se convirtió cada vez más en un bacanal y poco a poco dejaron de asistir quienes destacaron en la lucha contra el somocismo, quedando solo Daniel Ortega, su esposa Rosario Murillo y muy pocos comandantes de la revolución, entre ellos, Bayardo Arce.
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En sus mejores momentos, al acto asistían presidentes latinoamericanos como el ya fallecido mandatario venezolano Hugo Chávez, el boliviano Evo Morales y otras autoridades de la región, pero ahora solo se habla de delegaciones no oficiales y algunos cancilleres.

Murillo, vocera, esposa y vicepresidenta del país, ha dicho en los últimos días que asistirán delegaciones oficiales de Rusia, Bielorrusia e Irán, entre otros, y embajadores y delegaciones de menor nivel que provienen de algunas relaciones que el régimen está promoviendo en los últimos años.
Para las nuevas generaciones que nacieron y han crecido viendo a Daniel Ortega como uno de los principales políticos del país y, además, ocupando la Presidencia de Nicaragua los últimos 17 años, el 19 de julio es él y su esposa Murillo, porque son los que se quedaron encabezando este acto los últimos años.

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Un exmilitante del FSLN y ex preso político en el exilio que pidió no ser identificado, manifestó que el 19 de julio de 1979, para bien o para mal, seguirá siendo una fecha histórica de Nicaragua, porque «marca el fin de la dictadura dinástica de los Somoza», sin embargo, consideró que «nunca debió ser la conmemoración de una revolución, porque la caída del somocismo apenas fue el punto de partida».
«Se confundió fin de la insurrección y de la dictadura, con un proceso complejo que apenas comenzaba, y que nos dejó al final mucho más sombras que luces», dijo la fuente.
Culto a la personalidad
El exmilitante sandinista dijo que desde que Ortega regresó al poder en 2007 esta celebración se vuelve aún más distorsionada, porque se termina de imponer un proceso de culto a la personalidad, primero de Ortega y luego de su esposa Rosario Murillo.
«Son actos en los que se ensalza la figura de Ortega y de Murillo como mecanismo para fortalecer el culto hacia sus personas y sus deseos de perpetuarse en el poder. Por eso esos actos, aún desde antes del 2007, se vuelven repugnantes y comienzan a entrar en crisis. Cada vez les es más difícil resolverlos con gente voluntaria y comienzan a desarrollarse las prebendas, los pagos, el guaro a borbollones, el bacanal», dijo la fuente.

Para el exmilitante sandinista, la conmemoración del 19 de julio es hoy una reunión de personas corruptas que se mueven por prebendas, sin dignidad ni valor u honestidad, personas que van por un salario y algunos pobres ingenuos, identificando entre estos a Wilfredo Navarro y Absalón Pastora, personajes que criticaban al sandinismo y ahora son diputados del FSLN.
«Los que asisten son unos pobres diablos, con dinero, sin dignidad, pero con buenos salarios. Son parte del séquito de los círculos de poder de los gánsteres que en nombre de una revolución fallida hace muchos años, siguen pretendiendo justificar con un discurso antiyanqui, una definición ideológica, que desde hace mucho tiempo despreciaron, pero que la usan para engañar a algunos incautos dentro y fuera del país. Son personas sin moral, sin valores, sin dignidad, pobres de espíritu, jugando un triste papel, que más adelante renegarán», agregó el opositor.

También recalcó que en los actuales actos del 19 de julio «ya no hay lugar para algunos borregos de abajo, solo son los borregos escogidos», muchos de ellos quienes se han mantenido defendiendo a la dictadura por sus salarios de funcionarios.
19 de julio perdió su valor original
La exguerrillera sandinista y también ex presa política desterrada, Dora María Téllez, tampoco tiene duda de que el 19 de julio se convirtió en un acto para ensalzar a Ortega y su esposa, al que los empleados estatales están obligados a ir.
Téllez reconoce que hay otros grupos que van como genuinos seguidores del régimen, pero definitivamente consideró que el acto del 19 de julio ya no tiene el valor original.
La socióloga Elvira Cuadra también confirmó que en los últimos años, el acto del 19 de julio se ha convertido en una reunión de escogidos.
Cuadra dijo que después de los invitados internacionales «estarán presentes funcionarios de instituciones cercanas al régimen», que ellos quieren mostrar como «fieles», así como los simpatizantes o público en general que durante las últimas actividades son personas escogidas, a diferencia de otros períodos en los que la asistencia era abierta para quien quisiera asistir y se organizaban actos masivos.
«En este caso, la masividad es simulada para representar apoyo, pero con gente que ellos consideran leales y de confianza», valoró la socióloga.
«Los actos actuales están bien lejos de los de otras épocas porque en efecto se trataba de actividades masivas donde asistían personas que apoyaban ese proyecto político. En la actualidad el régimen ha perdido esa capacidad de convocatoria pública y quienes asisten son personas que no saben nada de esa revolución de 1979 porque son de generaciones jóvenes, o bien, porque sus vínculos están mediados más por el interés», agregó Cuadra.