Iris Mejía y sus cuatro hijos. LA PRENSA/Cortesía

Familia con lupus pide ayuda para costear sus tratamientos

Una madre y sus cuatro hijos, cuyas historias se han contado en diversas ocasiones, solicitan ayuda para costear sus medicinas

Iris Mejía y sus cuatro hijos fueron diagnosticados en diferentes años con lupus eritematoso sistémico, una enfermedad que no tiene cura. Actualmente, la familia se enfrenta a una situación económica complicada puesto que la madre está en el desempleo para dedicarse al cuidado de sus hijos.

«No sé cómo voy a pagar esos recibos ni los seguros facultativos de ellos. Estoy hecha un colocho», dijo Mejía.

Mejía y sus hijos adolescentes fueron diagnosticados en diferentes años con lupus eritematoso sistémico, una enfermedad en la que el mismo sistema inmunitario ataca los tejidos, causando inflamación y daños en las áreas afectadas, según la definen los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC). Al ser una enfermedad incurable, los medicamentos solo ayudan a disminuir los síntomas.

Mejía y sus hijos con lupus. Foto: Cortesía.

«Yo no sabía que tenía lupus, porque si no, no hubiera traído niños a sufrir a este mundo. Ellos fueron niños muy sanos y hasta los 9 años comenzaron a desarrollar la enfermedad», contó Mejía.

Han sido años batallando contra la enfermedad que no ataca de la misma manera a todas las personas. Tuve que dejar de trabajar por la condición en la que están mis hijos.

Según relató Mejía, Carlos Eduardo, uno de sus hijos gemelos, fue desahuciado en el Hospital La Mascota y está en cuidados paliativos.

«Yo trato de pagarles un seguro facultativo para que los atiendan de mejor manera, además de proveerles otras cosas que el seguro no las cubre. Soy madre soltera, de escasos recursos, no cuento con trabajo porque estoy al cuidado de mis hijos y estoy bastante enferma. Yo viajo al hospital tres o cuatro veces a la semana. Las hospitalizaciones son recurrentes y de varios días», relató.

«Al no tener trabajo, no hay para alimentos, medicamentos, rellenar tanques de oxígeno, el transporte y por eso camino agobiada. Estoy en una situación que no sé qué hacer, nada más que tocar puertas y a algún corazón para que nos pueda ayudar», añadió.

Si usted desea apoyar a esta familia puede contactarse con Iris Mejía al número (+505)81257997 o bien a través de los números de cuenta:

Bancentro Lafise en córdobas: 132073938

Bancentro Lafise en dólares: 119295534

Billetera Banpro: 81257997

Iris Raquel Mejía Aldana

Dedicada al cuidado de sus hijos

La vida de Iris Mejía y sus cuatro hijos cambió radicalmente cuando fueron diagnosticados con lupus. De ser una familia con una vida como cualquier otra, pasaron a vivir casi en los hospitales de Managua, entre citas y exámenes y con una rutina muy diferente. Aprendieron a vivir con una enfermedad que no tiene cura. 

Las complicaciones médicas empezaron en 2011, cuenta Mejía, con su hijo Javier Alexander, hoy de 21 años. “Yo era bastante joven, no comprendía muy bien la situación cuando se le dio el primer diagnóstico a mi niño, a mi primer hijo. Fue en el 2011, él tenía la edad de 9 años y pues a él me le dio una púrpura de Schönlein Henoch, que es una vasculitis (inflamación de los vasos sanguíneos) por decirlo más claro o más entendible, y luego pues le empezaron a hacerle un montón de exámenes, pruebas y todo”, explica. 

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A Javier Alexander lo trataron y diagnosticaron en el antiguo Hospital Central Managua, pues Mejía trabajaba en ese momento para una empresa privada y contaba con seguro médico. A esta fecha, el joven además de padecer lupus tiene inmunodeficiencia primaria, tiene afectación en los riñones, osteoporosis y gastropatía crónica.

Mejía nunca se imaginó que seis años después descubriría que otro de sus hijos tendría el mismo diagnóstico, y mucho menos que los otros dos e incluso ella también se enfermarían.

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