Tanto en El Salvador como en México iniciaron este fin de semana nuevos rumbos presidenciales, aunque con los mismos partidos políticos en el poder y, en el caso del primero, con la misma figura presidencial. Sin embargo, la oposición nicaragüense podría aprovechar estos momentos para abrir canales de incidencia y unir esfuerzos con otros países que tienen posturas más sólidas con relación al régimen orteguista, dijeron críticos consultados por LA PRENSA.
En el caso de El Salvador, el presidente Nayib Bukele asumió un segundo periodo consecutivo, cuestionado por voces políticas de la región ya que el mandatario modificó la Constitución de su país para permanecer en el poder. A esta toma de posesión no asistió ningún representante del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Mientras que México hizo historia al elegir —con amplísimo margen— por primera vez a una mujer como presidenta. Claudia Sheinbaum, la sucesora de Andrés Manuel López Obrador bajo el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), se convirtió en la presidenta electa y, para algunos opositores nicaragüenses, esto podría representar un cambio en la postura de ese país.
La opositora al régimen orteguista y exguerrillera sandinista, Mónica Baltodano, sostuvo un encuentro en Ciudad de México el 26 de octubre del año pasado, junto con un grupo de nicaragüenses, con la senadora Citlalli Hernández Mora, secretaria general del gobernante Morena, a quien le expuso la situación de Nicaragua.

En ese momento, Hernández reconoció la situación, se solidarizó con la necesidad de democracia en Nicaragua y se comprometió a compartir los enfoques e informaciones que les fueron presentados. Ante esto, Baltodano dijo a LA PRENSA que a raíz de la permanencia de Morena en el poder, la oposición debe articularse para lograr mayor incidencia en el país norteamericano sobre los temas de Nicaragua.
«Creo que debe de profundizarse o establecerse una estrategia de comunicación de la oposición nicaragüense, que tiene distintas expresiones, con los gobiernos y los partidos parlamentarios de distintas partes del mundo. Así que el desafío es hablar no solo con Estados Unidos y Europa, sino hablar de forma particular con los gobiernos latinoamericanos», dijo Baltodano.
La activista señaló que la opinión latinoamericana «pesa muchísimo» en cuanto a la política exterior de otras partes del mundo y los grupos opositores del país «deben hablar con todos los gobiernos y con las oposiciones».
Baltodano ha hecho giras internacionales, sobre todo a países gobernados por figuras de izquierda, y ha logrado posicionar con grupos de poder la crisis en Nicaragua. En varios de estos se ha dejado de reconocer a Daniel Ortega como «líder de la izquierda» en la región y se le ha llamado lo que es: un gobernante autoritario que controla y centraliza todo el poder en su figura y la de su familia.
¿Cómo abrir los canales?
En octubre de 2023, además del encuentro de nicaragüenses con los representantes de Morena, el opositor desterrado y ex preso político, Félix Maradiaga, se reunió con un sector opositor mexicano en el foro América Libre. Son ese tipo de encuentros e incidencias, de acuerdo con las fuentes, los que deben priorizarse para poner en agenda el tema de Nicaragua.
Baltodano expresó que, desde su punto de vista, los canales de comunicación con gobiernos latinoamericanos podrían abrirse si desde un inicio se deja claro que la incidencia contra el régimen orteguista no se vincula con tendencias ideológicas.
«Lo importante no es que sea de derecha o de izquierda, sino que se haga un trabajo de conciencia de lo que pasa realmente en Nicaragua, que no es un asunto de izquierdas o derechas, sino de un cierre de tal magnitud que requiere de todas las fuerzas latinoamericanas», dijo la disidente sandinista.
Dictadura no asiste a investidura del «hermano» salvadoreño
Esto último se ejemplifica con el caso de Bukele, en El Salvador. El 5 de febrero de 2024 el régimen orteguista le envió una felicitación al mandatario de derecha, donde lo califica de «hermano», tras la cuestionada reelección.
Sin embargo, en la investidura del mandatario salvadoreño este sábado 1 de junio fue notoria la ausencia de representantes de la dictadura nicaragüense. En esta ocasión, la dictadura no emitió ningún comunicado de felicitación a Bukele por la toma de posesión.

A lo que debería apostar la oposición, agregó Baltodano, es a aprovechar el desprestigio del régimen de Ortega «por encima de las diferencias ideológicas», ya que así se puede conseguir una postura de rechazo.
«Es a eso a lo que debería apostar la oposición nicaragüense. Los actos de la dictadura dan espacio para que se pueda conseguir un consenso de rechazo y sanciones», dijo Baltodano.
¿Cambiará la política exterior en México?
Sobre la política exterior que implementará México con la Administración de Sheinbaum existen puntos de vista encontrados entre opositores consultados por LA PRENSA.
«México tiene una gran influencia sobre la región y ha sido clave en otros momentos de luchas para los nicaragüenses. Hay una historia que nos une con el apoyo que recibió (Nicaragua) durante la insurrección contra Somoza. Creo que ya existen lazos que deben ser fortalecidos para poder hacer incidencia y lograr que se distancien más del régimen de Ortega Murillo», consideró la activista opositora en el exilio en México, Ivania Álvarez.

Además consideró como relevante el hecho de que López Obrador también abogó por la liberación de algunos presos políticos. El 22 de febrero, el mandatario mexicano mostró una carta que envió a Ortega el 19 de diciembre de 2022 en la que consultaba por la situación de los presos políticos, específicamente por la exguerrillera Dora María Téllez, aunque expresó que no tenía interés de “realizar campañas” contra Nicaragua.
Lea además: ¿Qué busca Daniel Ortega al respaldar a López Obrador?
A consideración del excarcelado y desterrado político, Juan Sebastián Chamorro, la política de no intervención en los asuntos internos de México no cambiará con la nueva Administración. «Dudo mucho que la política exterior cambie, porque esta se rige por la Doctrina de Estrada, de no involucramiento en los asuntos internos», dijo Chamorro.
La «no intervención» es la postura que López Obrador ha defendido en casi todas las ocasiones para no pronunciarse directamente sobre la crisis en el país, pese a que él mismo lideró esfuerzos para instaurar un diálogo en Nicaragua. Asimismo ofreció asilo y nacionalidad a los nicaragüenses que fueron desterrados por Ortega.
«Esperemos que la nueva gobernante pueda discernir sobre la política exterior de México, porque la relativa a Nicaragua no ha llenado la expectativa de la oposición nicaragüense porque no ha demostrado firmeza y ha sido condescendiente con el régimen de los Ortega», añadió.
¿Mejor no intervenir a defender?
Otro opositor que prefirió el anonimato coincidió con Chamorro, pero señaló que desde su consideración, la Administración del presidente saliente no ha sido condescendiente con el régimen orteguista.
«Creo que el gobierno de Claudia Sheinbaum va a ser una continuidad de la presidencia de López Obrador. No se ve ningún cambio sustantivo y menos en la política exterior. Creo que se va a mantener en el mismo marco de no confrontar a Ortega, pero tampoco defenderlo», aseguró.
Agregó que aunque con cierta neutralidad, México tuvo sus momentos de críticas al régimen dentro de la OEA y apoyó las resoluciones.
Para Baltodano, Sheinbaum podría ser «más sensible» con el tema de Nicaragua, ya que aunque los mandatarios provengan de un mismo partido, «siempre se puede esperar que se produzcan cambios y espero que Sheinbaum sea más sensible a los sufrimientos que pasa el pueblo de Nicaragua. También espero que sea mucho más abierta en su comunicación con las feministas en su carácter de mujer», dijo Baltodano.
La dictadura Ortega Murillo se apuró en saludar a Claudia Sheinbaum como presidenta electa. En un mensaje con fecha del 2 de junio, el régimen la felicitó “en nombre del pueblo, del gobierno y las heroicas mujeres nicaragüenses”.
Lea además: Dictadura saluda «histórica victoria» de Claudia Sheinbaum en México y oposición espera mayor presión
“Estamos seguros de que su seriedad, firmeza y demostrado amor a México y sus familias, serán factores decisivos para sus éxitos, es decir, para los nuevos triunfos de los pueblos mexicanos”, expresa el mensaje.
Sheinbaum agradeció, en su cuenta de X, «al Gobierno de Nicaragua por su amable felicitación».
El giro de Bukele
Nayib Bukele fue defensor de la lucha por la democracia en Nicaragua, sin embargo, dio un cambio drástico en su postura en los organismos internacionales en 2022.
El gobierno de Bukele, de los más populares de América Latina, fue uno de los cuatro países que el 12 de agosto de 2022 decidió, ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), abstenerse a votar a favor de una resolución que condena a Ortega por el cierre de ONG y el hostigamiento religioso en Nicaragua.
Además, en las últimas resoluciones que aprobó la organización, El Salvador pidió «notas al pie de página» en las que adopta la postura de «no intervención en los asuntos internos de los países».

“Dictadores como Maduro en Venezuela, Ortega en Nicaragua y Juan Orlando en Honduras, jamás tendrán ninguna legitimidad, porque se mantienen en el poder a la fuerza y no respetan la voluntad de sus pueblos. Dictador es dictador. De “derecha” o de “izquierda”, calificaba Bukele a Ortega en enero del 2019, antes de que ganara la Presidencia de ese país.
A consideración de un analista político consultado bajo condición de anonimato, esta actitud de Bukele se debe a que el mandatario salvadoreño, al ser señalado como «autoritario», prefiere no criticar a su vecino.
«El Salvador tiene una política en la OEA no por apoyo a Ortega, sino para poner una barrera a todo lo que pueda servir para cuestionarlo. Él tiene que poner barreras ante cualquier medida que pueda significar una censura ante acciones autoritarias», dijo el analista.