Aunque las relaciones entre el dictador Daniel Ortega y el mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, no han sido tan estrechas, el régimen orteguista decidió poner fin a las relaciones con Ecuador luego que la policía de este país irrumpiera la Embajada de México en Quito, para capturar al exvicepresidente ecuatoriano, Jorge Glas, quien se encontraba asilado en la sede diplomática mexicana.
La reacción de López Obrador llegó dos días después. En su acostumbrada conferencia de prensa matutina, el presidente mexicano agradeció a Nicaragua por haber roto relaciones con Ecuador.
“Sin que nosotros lo pidiéramos, Nicaragua decide romper relaciones con Ecuador y le agradecemos a Nicaragua, porque nobleza obliga, y vamos a continuar”, dijo López Obrador.
Sin embargo, las relaciones entre ambos mandatarios no han sido tan estrechas. En 2022, el presidente mexicano no sabía que el 10 de enero sería la toma de posesión de Ortega, luego de haberse autoproclamado ganador en la farsa electoral del 7 de noviembre de 2021.
“Todavía no se decide. ¿Cuándo es la toma de posesión? ¿Hoy? No sabía. Vamos a ver si da tiempo de que llegue, porque nosotros tenemos buenas relaciones con todos, y no queremos ser imprudentes”, afirmó López Obrador el 10 de enero de 2022.
Llamar la atención y aparentar protagonismo
Por esta razón, a criterio del exdiplomático y exasesor de la Organización de Estados Americanos (OEA), Guillermo Belt, Ortega rompió relaciones con Ecuador con el objetivo de «llamar la atención» y aparentar que él sigue siendo un protagonista en el escenario internacional.
«Creo que más que por congraciarse con López Obrador, el interés de Ortega es alinearse con Gustavo Petro y con Luiz Inácio Lula da Silva en las denuncias contra Ecuador. Hay que recordar que el presidente Daniel Noboa le ha declarado la guerra al narcotráfico. Ortega es uno de entre varios dirigentes latinoamericanos que se benefician del narcotráfico. Noboa es enemigo de los narcotraficantes y de sus partidarios», dijo Belt a LA PRENSA.
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Mientras que López Obrador prefiere no calificar la crisis nicaragüense. El 22 de febrero de 2023, en su rueda de prensa diaria, que duró cerca de tres horas, un periodista cuestionó al mandatario mexicano: «¿Condena usted la violación a los derechos humanos de los 222 nicaragüenses (desterrados) y les ofrecería la nacionalidad mexicana?»

«Vamos a desayunar ya y mañana hablamos, contestamos, sobre ese tema», respondió López Obrador.
Al día siguiente, López Obrador mostró una carta que envió a Ortega el 19 de diciembre de 2022 en la que consultaba por la situación de los presos políticos, específicamente por la de la exguerrillera Dora María Téllez, aunque expresó que no tenía interés de «realizar campañas» contra Nicaragua.
«También le expreso que en ningún momento nos prestaríamos a ser usados en campaña contra Nicaragua y su gobierno, alentada por intereses ajenos a los de nuestros pueblos», dice la carta enviada por López Obrador.
Además, expresó que brindaría asilo a los nicaragüenses desnacionalizados por el régimen orteguista.
Ortega da un paso adelante por tener a Martinelli
Belt considera que Ortega enfatiza en el respeto al derecho internacional, específicamente en la inviolabilidad de las instalaciones diplomáticas, debido a que es de su conveniencia en tanto el exmandatario panameño, Ricardo Martinelli, continúe asilado en la sede diplomática nicaragüense en Panamá.
«Ortega ha concedido asilo político a varios políticos acusados de corrupción en sus países, poniéndolos a salvo de la justicia. Ahora quiere hacer lo mismo con Martinelli en Panamá. Por consiguiente, le conviene al dictador en Nicaragua enfatizar el respeto absoluto a la inviolabilidad de las instalaciones diplomáticas, en tanto que él ha vulnerado esa obligación internacional en varias ocasiones», expuso Belt.
El pasado 7 de febrero, el régimen orteguista otorgó asilo político al expresidente de Panamá Ricardo Martinelli, condenado a más de 10 años de prisión por lavado de dinero.
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En una nota de prensa se indica que Martinelli solicitó asilo político en la Embajada de Nicaragua en Panamá, «por considerarse perseguido por razones políticas y encontrarse en riesgo inminente su vida, integridad física y seguridad». Desde esa fecha, las tensiones diplomáticas con Panamá han incrementado.
Ortega reclama, pero hace lo mismo
El exdiplomático recordó que Ortega hizo lo mismo que Ecuador, cuando el 24 de noviembre de 2021 se tomó las oficinas de la OEA, organismo del que inició su proceso de retiro el 19 de noviembre de ese mismo año y que completó hasta cumplidos los dos años.
«Ortega es un hipócrita. Últimamente viene haciendo ver que respeta el derecho internacional cuando la realidad evidente es que ha violado, y sigue violando casi a diario sus reglas fundamentales. Un acusado de crímenes de lesa humanidad como lo es Ortega demuestra su hipocresía cuando invoca principios y reglas que él viola impunemente», consideró Belt.
La acción de Ortega fue recordada por la OEA, que en su comunicado, luego de condenar la irrupción de la Policía a la sede diplomática mexicana en Ecuador, mencionó la toma ilegal de la oficina del organismo en Managua.
«La OEA fue víctima también recientemente de un ataque similar en Managua y ni en ese caso ni en este son admisibles ambigüedades, sino la más plena coherencia con el Derecho Internacional», señala el comunicado del organismo.