Fray Rafael Aragón hizo su misión en Nicaragua durante 46 años, hasta que el régimen orteguista la interrumpió cuando no le permitió regresar al país centroamericano en abril de 2023. Aunque en la década de 1980 simpatizó con la Revolución Popular Sandinista, asegura que se volvió crítico del orteguismo desde hace 15 años.
De su ministerio en Nicaragua, Aragón asegura que no conserva fotografías puesto que nunca se imaginó que en 2023 el régimen le negara el ingreso al país.
Sus primeros años de servicio en América Latina fueron en Costa Rica, exactamente en la provincia de Guanacaste. En este país centroamericano permaneció tres años y uno en San José, la capital costarricense.
«Ahí conocí a Gaspar García Laviana cuando estaba en la guerrilla, porque Costa Rica apoyó fuertemente la Revolución Sandinista. Entonces, los guerrilleros de la zona sur de Nicaragua eran públicos aquí en Costa Rica y esa fue mi primera experiencia con Nicaragua», refirió.
Posteriormente, organizó un grupo de sacerdotes jóvenes y partieron hacia Managua, Nicaragua, en enero de 1979. En la capital, se hizo cargo junto con los otros religiosos de la parroquia de Monseñor Lezcano (Parroquia Sagrado Corazón de Jesús).
Los días más difíciles de la misión de fray Rafael Aragón
A su llegada a Nicaragua, Aragón observó que había apoyo de un gran sector de la Iglesia católica a la Revolución Sandinista.
Posteriormente, se convirtió en párroco de la iglesia de San Judas, donde recuerda que era un sector «más violento» que lo que se vivía en Monseñor Lezcano.
«No éramos sandinistas militantes, pero sí teníamos un deseo y una mística de transformar la realidad social del país. Era una corriente de pensamiento de toda América Latina, pero Nicaragua se miraba como un referente de cambio de toda América», dijo Rafael Aragón.

Aun siendo párroco de San Judas, recuerda que los momentos más álgidos de la guerra contra Somoza los vivió en la iglesia de Monseñor Lezcano, donde aseguró haber resguardado a casi dos mil personas.
Uno de los incidentes más complejos que recuerda fue cuando llegó la Guardia Nacional y tomó las instalaciones. Pero la situación empeoró un 13 de julio de 1979, cuando salió a buscar agua para darle de beber a unos 63 niños que estaban resguardados en la iglesia y en su intento de conseguirla, la Guardia Nacional lo detuvo. Asegura que quien le «salvó la vida» fue el capellán de las fuerzas armadas, a quien recuerda con el nombre de Tacho Bonilla.
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Esto provocó que trasladaran a los refugiados al Seminario Mayor, ubicado en las instalaciones en las que se encuentra el Seminario Nuestra Señora de Fátima.
«Con Somoza uno se podía enfrentar y con la guardia. A algunos de los jóvenes los subieron en los vehículos y el padre Manolo, uno de los sacerdotes, los bajó de los vehículos», recordó Aragón.
La década del sandinismo y su misión en Nicaragua
Aragón expresó que en los primeros años de la Revolución Sandinista «acompañó al pueblo» en esa transición y organizó en las dos parroquias a su cargo grupos de alfabetizadores voluntarios que se sumaron a la Cruzada Nacional de Alfabetización.
Posteriormente, a mediados de la década de 1980 fue nombrado provincial de los Dominicos en Centroamérica y en esos años se dedicó a la preparación de delegados de la palabra en Honduras y Nicaragua.
«Me conozco todos los rincones del país, porque en todos esos lugares estuve dando cursos de formación para laicos, sobre todo de Biblia, especialmente de la lectura popular de la Biblia, porque la mayoría de los delegados de la palabra no habían ido a la escuela. Algunos aprendieron a leer leyendo la Biblia», relató Aragón refiriendo que la formación fue fruto de sus estudios en Brasil.
Las fricciones producto del sandinismo
No obstante, Aragón reconoce que en esa década existieron muchas fricciones a lo interno de la Iglesia católica por posturas ideológicas. En esa época, el entonces cardenal de Nicaragua, monseñor Miguel Obando y Bravo mantenía una postura contraria al sandinismo y a sacerdotes que optaban por la «Teología de la Liberación». Por su parte, Obando acusaba a los sandinistas de perseguir a la Iglesia católica, de desterrar sacerdotes, cerrar medios de comunicación y agredir a religiosos.
Aragón señaló al respecto que los sacerdotes extranjeros fueron quienes más se abrieron a la Revolución Sandinista.
«En esa década hubo una gran ilusión en muchos cristianos, pero no solo de nicaragüenses, porque en muchas partes del país había muchos sacerdotes extranjeros que tuvimos una actitud más abierta que muchos nicaragüenses. La mayoría no se abrieron», dijo Aragón.
También aseguró que en esa década, los sacerdotes que simpatizaban con la Revolución Sandinista visitaban a los heridos producto del Servicio Militar Obligatorio porque, asegura, la Iglesia nicaragüense no les acogía.
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«Una noche tuvimos que visitar a seis familiares que tenían a sus hijos muertos. Eso fue un problema muy fuerte que vivió la Iglesia, porque quienes simpatizamos con la Revolución, tuvimos grandes problemas para trabajar en la pastoral de la Iglesia», comentó.
La transición en los 90
Aragón asegura que la transición del sandinismo al gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro fue algo positivo por el nivel de pobreza y polarización al que había llegado al país producto de la gestión sandinista.
Llegados los 2000, adquirió la radio 19 de Julio en 570 KHz en AM en Chinandega, que era propiedad de la Corporación de Radiodifusión del Pueblo (Coradep), que lideraba la oficialista radio La Primerísima.
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Los dominicos tenían programas religiosos a través de radio 19 de Julio, emisora que también transmitía misas de sacerdotes afines al sandinismo.

«Cuando perdió el sandinismo, la emisora tenía que pasar a manos de la Alcaldía que era liberal. Entonces se organizó una fundación de notables, entre estos, el padre Manolo de los dominicos y así la emisora no pasó a manos de la Alcaldía», relató.
Posteriormente, los trabajadores querían librarse de las personas de la fundación y esto ocasionó grandes problemas para el mismo personal. Por esta razón, decidieron vender la emisora y Aragón la adquirió y pasó a llamarse radio Véritas.
El destierro de fray Rafael Aragón
Aragón asegura que se convirtió en crítico del orteguismo casi desde el nacimiento de radio Veritas. Además, refiere que muchos sandinistas que colaboraban con él eran críticos del dictador Daniel Ortega.
«Yo critiqué fuertemente la política represiva del gobierno y me fui radicalizando en mi pensamiento. Me asedió la Policía y yo sabía quién disparó a los muertos en las manifestaciones. Todo eso me creó situaciones difíciles, tenía problemas de salud y así me fui a España», relató Aragón, añadiendo que en 2023, cuando decidió regresar a Nicaragua, la dictadura le negó el ingreso.
Sobre las recientes prohibiciones de la dictadura a la Iglesia católica, que por segundo año consecutivo no pudo realizar procesiones, Aragón refirió que el problema de fondo está en que el régimen desea controlar el liderazgo de la Iglesia.