A sus seis años Julio Ramírez dejó el barrio Villa Libertad en Managua para cruzar la frontera junto a su familia en busca de mejores oportunidades de vida. Aunque su situación no fue precaria como en muchos casos, ellos deseaban trabajar en Estados Unidos para cumplir sus sueños.
Cuando llegó se incorporó al sistema educativo de primaria, pero el inglés fue su principal barrera. Reconoce que el estudio nunca fue su fuerte, pero considera su astucia e inteligencia en la vida lo ha llevado a alcanzar el éxito.
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Actualmente tiene 42 años y reside en Florida desde donde se desarrolla como Productor Ejecutivo del famoso programa radial de Enrique Santos. Cuenta que conoció al locutor durante una celebración de cumpleaños hace más de dos décadas. Luego se ofreció como pasante para adquirir experiencia en la radio hasta que un año después le ofrecieron un puesto.
“Cuando yo entré, al poco tiempo la empresa con quien ellos tenían firmado el contrato no se los renovó. Firmaron con otra radio, pero por una cláusula de no competencia, tuvieron que dejar de hacer el programa en Florida durante un año y se fueron para Nueva York”, recuerda.
Esta circunstancia adversa coincidió con el tiempo de servicio de su esposa en el Ejército de Estados Unidos. Ella se fue para Nueva Jersey y el decidió irse con Santos y otro de los iniciadores del programa, a Nueva York.
La perseverancia lo llevó al éxito
Cuenta que el entorno de inspiración y deseos de superación del equipo hizo que el programa fuera exitoso y se posicionara como uno de los más escuchados por el público hispanohablante en Estados Unidos.
“Cuando vos te juntás y trabajás con personas positivas que buscan la manera de seguir adelante y crecer. Ese tiempo en Nueva York fue duro, tú sabes nosotros caminando por las calles, por los restaurantes con Enrique, pero no teníamos que comer y mira ahora (ríe) esas memorias que uno tiene te ayudan a triunfar en la industria, en el espectáculo”, explica a LA PRENSA.
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Indica que antes ellos tenían que buscar a los invitados y famosos y ahora es lo contrario, los famosos, las disqueras y los artistas buscan al programa. Reconoce que su trabajo es estresante y le ocupa todo el día, pero está satisfecho por lo que hace.
Desde las 3 de la mañana se enrumba hacia Pembroke Pines, donde se ubica la emisora Iheart para ofrecer energía y entretenimiento a la audiencia. “No sabía que esta era la pasión que íba a tener desde chiquito, es lo que he venido haciendo desde hace 20 años y si me preguntás por el futuro quiero seguir en lo mismo, trabajando con el equipo”, indica.