Una homilía para reflexionar

Desatendiendo los consejos de algunos amigos, he decidido referirme a la homilía del sacerdote Uriel Vallejos ofrecida recientemente en la parroquia de San Isidro Labrador, en el cantón Vázquez de Coronado, en la provincia de San José, Costa Rica. Lo haré con el mismo cuidado que tengo cuando me como un guapote lagunero por la cantidad de espinas que estos peces tienen. Pero la homilía del sacerdote Uriel Vallejos a que hago referencia ha suscitado comentarios de todo tipo entre los nicaragüenses de dentro y fuera del país y merece ser analizada sin pasiones de ningún tipo.

Dicho esto paso a transcribir literalmente la homilía en cuestión. Decía el padre Uriel Vallejos,  que “por el error de esa falsa oposición tuvimos a obispos encarcelados, medios de comunicación censurados y exiliados, entre otros”. “Si Jesús apenas tenía 12 discípulos, y uno lo entregó y el otro lo negó, ¿cuántos traidores tendrá mi pobre patria, Nicaragua, y no del bando al que señalamos tradicionalmente, sino también entre esos 200 grupos que dicen luchar por ella?”, preguntó el religioso. Para luego añadir: esos 200 grupos de oposición y oenegés que dicen luchar por Nicaragua, “es como si tuviéramos 200 tribus, cada una con su cacique y cada cacique con la mentalidad de gobernar a todos bajo el pecado de la soberbia”, y abogó por “combatir el egoísmo que se esconde en quienes no quieren ceder de lo suyo”.

También criticó a los organismos que llenan fichas de relatos y testimonios, o listas de asistencias, para sustentar el financiamiento que reciben de la comunidad internacional en nombre de los exiliados nicaragüenses.

Los exiliados, los desterrados y los desnacionalizados nicaragüenses “en la realidad no reciben absolutamente nada, ni siquiera las migajas”, denunció el sacerdote. Para luego reprochar a los “pseudopolíticos” opositores que viajan “a lo largo y ancho del planeta” con “discursos banales” en nombre de los nicaragüenses, y cargó contra aquellos políticos que acusan a los obispos, sacerdotes y religiosos de estar callados y con miedo ante el Gobierno. “¡Como si fuésemos consagrados para vivir de la política! No se engañen. Fuimos consagrados para anunciar y denunciar la verdad, y por el error de esa falsa oposición tuvimos a obispos encarcelados, medios de comunicación censurados, exiliados, entre otros”, señaló. A esos opositores, dijo Uriel Vallejos: “No vivan del dolor ajeno y enfrenten cara a cara el problema”. Vallejos abogó por una “sincera unidad” y que “los Judas busquen su lugar después de recibir sus 30 monedas y que dejen de ser motivo de controversias”. Nicaragua enfrenta una crisis social que hay que atender, terminó diciendo.

He querido referirme a dicha homilía, porque en el pasado critiqué en estas misma páginas a la proliferación de suspirantes a presidente como diría el difunto José Rizo, la gran mayoría llevando únicamente en sus alforjas su inmadurez política por llamarla de algún modo, sus ambiciones y un tremebundo desconocimiento de nuestra idiosincrasia. No voy a hacer mayor referencia a la homilía y voy a dejar a mis amigos lectores que hagan su lectura particular sobre la misma, lo que sí voy a hacer es llamar una vez más a todos los nicaragüenses de todos los colores y credos religiosos. Que, si seguimos con la política de ojo por ojo y diente por diente, todos vamos a terminar ciegos y chintanos (sin dientes).

Termino refiriéndoles la siguiente analogía: saben por qué es harto difícil que israelitas, miembros del grupo Hamás y sus aliados de Irán, encuentren algún día la paz. Muy sencillo, porque todos estos grupos y naciones abogan por el exterminio del pueblo judío y la nación hebrea, pero hasta el día de hoy no han demostrado tener lo suficiente para lograr ese objetivo extremo que ha obligado al gobierno y pueblo de Israel a defenderse con todo.

Podrán criticarme por la analogía, pero hasta el día de hoy solo he visto por parte de algunas organizaciones un odio furibundo y una megalomanía tremebunda sin ofrecer soluciones pragmáticas. Como he expresado en escritos anteriores, países que hoy son ejemplo ante el mundo, supieron en su momento reponerse de tremendas luchas intestinas que ocasionaron miles de muertes. Si ellos lo hicieron, porque nosotros no vamos a poder lograrlo. Me estoy refiriendo a países como Estados Unidos, Alemania y España, entre otros.

Reflexionemos todos sobre esa homilía del sacerdote Uriel Vallejos, tal vez allí está la solución del inicio del fin de nuestros males. Como consejo solo me queda decirles que no todo lo que brilla es oro ni todos los que despotrican son lo que dicen ser.

El autor es analista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.

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