¿Cola de león o cabeza de ratón?

Hay muchos que se creen dispuestos a sacrificar su vida en la batalla, pero son incapaces de sacrificar su ego; de renunciar a los primeros lugares. ¿Podrá derrotar el patriotismo al egoísmo? Ojalá. Porque Nicaragua será verdaderamente libre hasta que tenga hijos que lo merezcan.

La brújula sin cielo: moral, finitud y sentido desde el agnosticismo 

Si se asume que lo «bueno» es aquello que ha sido seleccionado evolutivamente, ¿cómo se justifica el imperativo de luchar contra estructuras sociales injustas o contra pulsiones biológicas egoístas que, paradójicamente, también tienen una base adaptativa? Finalmente, el límite político del agnosticismo es ineludible.

Una homilía para reflexionar

Reflexionemos todos sobre esa homilía del sacerdote Uriel Vallejos, tal vez allí está la solución del inicio del fin de nuestros males. Como consejo solo me queda decirles que no todo lo que brilla es oro ni todos los que despotrican son lo que dicen ser.

Las pequeñas grandezas de cada día

Solo con una auténtica caricia interna, se nos transforma completamente el ánimo. Al fin y al cabo, nada se encubre y todo se descubre con la verdad y en la bondad, que es lo que realmente nos sacia por dentro y por fuera los días…

El castrismo y el negocio de personas

Para el castrismo solo son mercenarios quienes se le oponen, los que reprimen y matan cuando están a su servicio son personas honorables que deben ser imitadas.

Venciendo las tentaciones

No juguemos con el tentador. Seamos tajantes. Y con el arma segura de la palabra de Dios no nos engañaremos y venceremos al enemigo.

Seamos luz

Los cristianos tenemos que ser misioneros de la luz, dar siempre luz a quienes la necesita. Seamos siempre luz, testigos de la luz que es Jesús.

La dificultad de romper con nuestro egoísmo

Mucho me han sorprendido algunas cartas recibidas de personas impactadas por “la novedad” del tema de que “dando es como se recibe” de uno de mis artículos publicado en LA PRENSA; de que fuimos hechos para amar, para entregarnos desinteresadamente; y que entre más nos centremos en nosotros, en nuestros caprichos

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