Seguridad ciudadana

Desde la época de las cavernas, hasta nuestros días, para el ser humano estar vivo ha sido lo más importante. Mientras hay vida, hay esperanzas. Pensar que un burócrata va a dar su vida por defender la de un ciudadano, es un error. En el mejor de los casos, podrá ayudarlo, siempre y cuando no esté en riesgo su seguridad o su vida. Un policía es un burócrata.

En Nicaragua, como dice José Alfredo Jiménez, cantautor mexicano, “la vida no vale nada”. El comunista y narcodictador Daniel Ortega ha confiscado las esperanzas de los nicaragüenses.

En la nueva Nicaragua, la prioridad número uno debe ser la seguridad ciudadana. El mejor ejemplo sobre esta prioridad la puntualizó el pueblo salvadoreño al elegir masivamente a Bukele. La principal razón del voto masivo es porque hoy por hoy El Salvador pasó de ser un país dominado por las Maras, al país más seguro de Centroamérica. Igual ejemplo tuvo Colombia, cuando el presidente Álvaro Uribe recuperó la seguridad y tranquilidad ciudadana.

La historia de Estado Unidos nos muestra un gran ejemplo. La Segunda Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos de América (o Enmienda II), propuesta el 12 de diciembre de 1791, protege el derecho del pueblo estadounidense a poseer y portar armas. Estados Unidos es uno de los países con menores limitaciones para adquirir y portar armas de fuego. Esta Enmienda da a los ciudadanos la opción de defenderse frente a los delincuentes, algo muy distinto a lo que sucede en Nicaragua, donde los delincuentes, las turbas, los paramilitares, los sicarios y demás hierbas aromáticas del orteguismo poseen armas, pero el ciudadano de a pie está desarmado.

Por eso la primera medida para la seguridad ciudadana en la nueva Nicaragua debe ser que cualquier ciudadano mayor de 21 años pueda poseer libremente armas de protección personal. Sin ningún examen, requisitos, licencias y limitaciones. Únicamente que tenga dinero para comprar, identificación (cédula o pasaporte) y con la única restricción de que no debe ser visible al resto de ciudadanos para evitar la intimidación.

La segunda medida debe ser la ley que establezcan que la utilización de armas en defensa propia, en áreas de su propiedad, protegiendo lo propio y lo de sus seres queridos beneficien al ciudadano en contra de los delincuentes. Y mientras dure el juicio para determinar si fue en defensa propia o una agresión, el ciudadano debe permanecer libre y con el goce de todas sus garantías. Sin duda alguna se generarán inicialmente excesos y abusos. Pero eso será transitorio.

La tercera medida es constituir una nueva policía. La Policía orteguista debe pasar por un profundo proceso de revisión y restructuración. Es incorrecto plantear que todos los policías son asesinos, violadores y corruptos. Habrá que depurar con objetividad a fin de dejar aquellos policías que han respetado la dignidad humana y que realmente tienen vocación de servir a los ciudadanos. Las organizaciones de paramilitares y órganos con funciones de seguridad del Estado deben desaparecer totalmente. Sin duda la cúpula deberá ser totalmente retirada del servicio policial. En la construcción de la nueva policía se debe recurrir a la asesoría y apoyo de las mejores policías del mundo: EE. UU., Singapur, Finlandia, Dinamarca, Austria y Alemania. También se debe de dotar de leyes que privilegien la acción policial, la del poder judicial y los derechos humanos de las víctimas.

La cuarta medida es establecer en la nueva ley de la Policía las opciones de: a) Policías privadas en cualquier ámbito. Como bien señala James Stewart, exdirector del Instituto Nacional de Justicia de Estados Unidos: “Aunque la aplicación de la ley tiene sus raíces en principios constitucionales, la responsabilidad del gobierno de garantizar la seguridad no necesariamente significa que el gobierno deba proporcionar todos los servicios de protección por sí mismo”.  Un trabajo completo sobre este tema lo realizó Nicholas Elliott, periodista financiero en Londres y académico asociado del Instituto Adam Smith en donde se demuestra que varios países han avanzado con mucho éxito sobre la privatización de los servicios policiales. Países como Estados Unidos, Gran Bretaña, Suiza, Alemania, etc. avanzan en esa dirección con mucho éxito. b) Otra medida importante será el nombramiento por parte del Ejecutivo de ciudadanos civiles en cargos de la Policía.

La quinta medida es la educación a todos los niveles sobre la protección de la vida y del patrimonio de los ciudadanos honestos. La educación debe iniciar desde el preescolar hasta cubrir a todos la sociedad y deben ser acciones permanentes del Estado y de toda la sociedad civil.

Entonces, Nicaragua tendrá seguridad ciudadana y avanzará en la senda de la prosperidad. ¿Será fácil? Por supuesto que no, las cosas buenas de la vida se logran con muchos conocimientos, trabajo, disciplina, paciencia y pasión.

El autor es empresario, exencarcelado, confiscado y exiliado.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí