Fundada en 1926 por el periodista Gabry Rivas, LA PRENSA tuvo varios dueños hasta que el doctor Pedro Joaquín Chamorro Zelaya quedó como único dueño del diario. Desde entonces, ha sido objeto de varios cierres por gobiernos de diferentes signos políticos e ideológicos, y ha sufrido muchos períodos de censura en distintos momentos de su ya casi centenaria historia. Nada de eso la ha hecho claudicar ni apartarse de su ideario y compromiso. Ha sido totalmente destruida por el odio de los regímenes dictatoriales y hasta por dos terremotos. Como el ave Fénix supo renacer de sus cenizas en varias ocasiones, gracias a la decidida voluntad de sus directores, editores y colaboradores.
La historia de LA PRENSA es muy singular. Se trata de un diario que, en sus noventa y ocho años de fecunda trayectoria, ha sufrido toda clase de embates: censuras, cierre por gobiernos supuestamente democráticos y por regímenes dictatoriales. Sus instalaciones y maquinarias han sido destruidas en tres ocasiones: por el terremoto de marzo de 1931; por el de diciembre de 1972 y por la dictadura somocista, que envió a su Guardia Nacional a bombardear sus instalaciones. Actualmente, sus oficinas y salas de redacción están ocupadas ilegalmente, impidiendo la publicación impresa de LA PRENSA desde el 13 de agosto de 2021, que ha tenido que recurrir a la edición digital.
Notable también es LA PRENSA por la relevancia en nuestra historia de quienes han desempeñado su dirección: el doctor Pedro Joaquín Chamorro Zelaya, abogado e historiador, figura entre los fundadores de la Academia Nicaragüense de la Lengua; el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Héroe Nacional y Mártir de las Libertades Públicas, asesinado por la dictadura somocista el 10 de enero de 1978; don Pablo Antonio Cuadra, notable escritor, ensayista y poeta; doña Violeta Barrios de Chamorro, nuestra primera mujer presidenta de la República, la más alta investidura del país, ganada en las elecciones más observadas, cargo que desempeñó con un alto sentido de honorabilidad, responsabilidad y espíritu de reconciliación entre los nicaragüenses. La patria está en deuda con doña Violeta. A la serie de directores de LA PRENSA se suma su último director, el ingeniero Jaime Chamorro Cardenal, quien soñaba con celebrar el primer centenario de la publicación de LA PRENSA.
Repasando la historia universitaria me es grato recordar que, en octubre de 1955, la Cámara de Diputados somocista rechazó el proyecto de ley elaborado por los estudiantes de la Universidad Nacional para conferirle a esta autonomía. Los universitarios regresamos a León decepcionados. Al día siguiente, nos reconfortó un profético editorial escrito por el director de LA PRENSA, doctor Pedro Joaquín Chamorro, bajo el título “Los estudiantes y su autonomía”. En uno de sus párrafos, el editorialista afirmó: “Cuando se trate de manchar la dignidad estudiantil, el poder de los jóvenes universitarios se hará patente una vez más y servirá como reproche a quienes se negaron, por debilidad, a escuchar la voz universitaria”.
Mi primera conversación con el doctor Pedro J. Chamorro tuvo lugar a fines de octubre de 1964, en sus oficinas de LA PRENSA. Fui a visitarlo para exponerle mi propuesta de plan de trabajo como candidato a ocupar la Rectoría de la UNAN, vacante tras el reciente fallecimiento del inolvidable rector doctor Mariano Fiallos Gil. Pedro Joaquín, entonces directivo de la Escuela de Periodismo, me escuchó con atención. Pasadas las elecciones, en las que salí electo, Pedro Joaquín le comentó a algunos amigos que su voto había sido a mi favor porque fui el único candidato que se limitó a presentarle un plan de trabajo, sin solicitarle su voto.
A pocos meses de cumplir noventa y un años de edad, aprovecho esta efemérides de LA PRENSA para despedirme, con mucho pesar, de los lectores de mi columna sabatina.
Comencé a colaborar con LA PRENSA desde el año dos mil trece, tanto en la Página de Opinión como en la sección literaria. Mi colaboración con LA PRENSA ha sido para mí no solo muy grato sino que en algunos momentos fue mi respuesta a un deber cívico que me imponían las circunstancias, a veces difíciles que atravesaba el país. Mis aportes a la Página de Opinión de LA PRENSA queden como mi granito de arena en la magna tarea que tenemos por delante: la reconstrucción de la Nicaragua justa y democrática que todos ambicionamos.
LA PRENSA está en el camino de cumplir su primer centenario. Me uno a los votos de todos los nicaragüenses que deseamos logre cumplir sus cien años de trayectoria indeclinable en favor de la libertad de expresión y de los derechos humanos de los nicaragüenses, asumiendo la voz de los que no tienen voz.
El autor es educador, académico y escritor. Fue rector universitario y ministro de Educación.